La ciudad tóxica que descongelará el cambio climático

Alrededor de 200.000 litros de diesel y 240.000 litros de agua contaminada están ocultos en una base militar construida bajo la nieve por Estados Unidos. A finales de siglo esos residuos saldrán a la luz cuando las altas temperaturas derritan el hielo.

La base Camp Century en Groenlandia. / US Army
La base Camp Century en Groenlandia. / US Army

Desde que el mundo tiene conocimiento del cambio climático, un buen indicador para medir su impacto ha sido el deshielo de Groenlandia. En los últimos años, las altas temperaturas han derretido a un ritmo frenético la enorme capa de hielo que conforma el 80 % de esta isla ubicada en el norte del océano Atlántico. Y al aumento del nivel del mar que eso implica hay que sumar un nuevo problema: los desechos tóxicos de una antigua base militar que quedará al descubierto cuando el clima haga ceder la nieve.

A principios de la década de los 50, Groenlandia era una región estratégica para Estados Unidos. Eran los primeros años de la Guerra Fría y la isla de hielo suponía la ruta más corta que separaba ese país de la Unión Soviética. Por eso había que cuidarla. Y la mejor manera era levantar una pequeña fortaleza para evitar posibles ataques rusos.

Tras establecer un pacto con los daneses (Groenlandia era territorio de Dinamarca), en 1959 el ejército de EE. UU. construyó la base Camp Century, a 200 kilómetros de la costa y con entre 85 y 200 soldados. El problema es que, en principio, los estadounidenses aseguraron que se trataría de una construcción para hacer estudios científicos y probar técnicas de construcción. Pero con el paso de los años empezaron a poner en marcha un programa secreto llamado proyecto Iceworm, cuyo propósito era evaluar la posibilidad de enviar misiles nucleares a la URSS. Todo a escondidas, como lo registra ahora un estudio en la revista Geophysical Research.

Y como se trataba de un programa oculto, con 4.000 kilómetros de túneles y un reactor nuclear, el Ejército estadounidense prefirió dejar la mayoría de la infraestructura a 35 metros de profundidad. Pensaron que el hielo la enterraría para siempre y que los residuos tóxicos no saldrían a la luz.

Sin embargo, como escribe el equipo de científicos liderado por William Colgan, de la Escuela de Tierra y Ciencia Espacial de la U. de York (Canadá), el cambio climático derretirá ese hielo y antes de que acabe el siglo XXI los residuos saldrán a la superficie. Serán cerca de 200.000 litros de diésel, 240.000 litros de agua contaminada y varios refrigerantes radioactivos que pueden llegar al mar. Y aunque aún no hay claridad sobre quién es el responsable, el proceso para limpiar un área como esa es demasiado costoso y requiere de una gran capacidad técnica, dicen los autores.

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