¿Quién tuvo la culpa?

Colciencias, ocho años perdidos

La inestabilidad política de la entidad, con ocho directores durante este gobierno, dejó claro que nunca existió una visión clara para impulsar la locomotora de la innovación y la ciencia. Una debilidad que también se reflejó en los cambios de presupuesto.

Estos son algunas de las personas que han asumido el cago de director(a) de Colciencias en el mandato de Juan Manuel Santos.

“Insubsistente”. La palabra se quedará para siempre grabada en la memoria del científico César Ocampo. No alcanzó a completar un año entero al frente de la dirección de Colciencias. El miércoles en la noche el presidente Juan Manuel Santos firmó el decreto con el que fue retirado de su cargo. Ocampo, experto en calcular trayectorias de naves espaciales y órbitas planetarias, se debe estar dando golpes en la cabeza por su mal cálculo político.

Las versiones de su salida son contradictorias. Como en cualquier pelea de pareja. Personas cercanas a él dicen que había detectado irregularidades en la contratación de la entidad, pero encontró resistencia para hacer cambios. Desde la otra orilla existen pruebas de que no conocía muy bien el funcionamiento de Colciencias, comenzó a imponer ideas caprichosas, retrasó procesos internos e intentó saltarse algunos requerimientos de la burocracia estatal.

Más allá del caso Ocampo, su salida insinúa que el problema de Colciencias quizá ha estado en otro lugar. En Presidencia. Ocho directores fueron nombrados en ocho años. “Ocho directores de Colciencias en ocho años. Todavía hay tiempo para el noveno”, respondió con ironía ante el anuncio el exrector de la Universidad Nacional Moisés Wasserman.

Al revisar la historia de cada uno de esos directores, y las razones de su salida, salta a la vista el desatino político para algunos nombramientos, la ausencia de una visión clara para la entidad, la constante tensión entre politiquería y el deseo de construir una entidad más técnica.

Gabriela Delgado, exfuncionaria de Colciencias y docente de la Universidad Nacional, cree que esta es una crisis que ya existía, pero no se había develado con tanta claridad. “Ante la ausencia de políticas de Estado para la ciencia, son las personas que se sientan ahí las responsables. Pero cada vez que llega alguien nuevo intenta hacer lo que su intuición le dice. Tuvimos ocho políticas distintas frente a Colciencias en ocho años”, señaló.

Por ejemplo, en el corto tiempo que estuvo Paula Arias, su discurso se centró en crear un plan para repatriar cerebros fugados, resaltar a los que hacían bien las cosas y así darle un nuevo impulso a la ciencia criolla. Un plan que murió con su salida, aunque varios científicos colombianos, contactados con la promesa de regresar al país, terminaron envueltos en mil problemas y con promesas incumplidas.

A Arias la relevó Yaneth Giha, hoy ministra de Educación. Después de unas semanas de afianzamiento en la entidad, pues venía del Ministerio de Defensa, Giha se trazó como meta convertir a Colombia en el tercer país más innovador de Latinoamérica. Otra promesa pomposa que los rectores de las universidades y los miembros de las academias de ciencia, ya desencantados de esa dinámica inestable, miraron desde el principio con recelo.

Pocos meses más tarde llegó Ocampo con una nueva promesa: llevar a Colombia a la era espacial. Un nuevo diagnóstico a los problemas del país y un nuevo plan para sacarnos del hueco. Junto a la promesa espacial llegó una encuesta para definir en qué objetivos de desarrollo sostenible deberían concentrarse los científicos en los próximos años. “Cada quien llega a Colciencias a hacer lo que su malicia indígena le dice”, comentó Delgado.

Carlos Fonseca, exdirector de Colciencias y quien acaba de terminar una investigación sobre las políticas de ciencia en Colombia, dice que una cosa es la que dice el Gobierno en sus documentos y otra la que logra hacer realidad. “El Gobierno no tiene clara la importancia de ciencia, la tecnología y la innovación”, argumenta, y “Colciencias terminó convertido en un mal Icetex, pues gran parte de su presupuesto es para financiar becas de doctorado”.

Para él, un buen ejemplo de las contradicciones para administrar la ciencia en el país es el caso de las regalías. El presidente Juan Manuel Santos llegó al Gobierno con una promesa que entusiasmó a toda la comunidad científica: destinar el 10 % de las regalías para ciencia y tecnología. La promesa, que en efecto se cumplió y se tradujo en ley, terminó lamentablemente convertida en una pesadilla para todos por los mecanismos que se fijaron para aprobar los proyectos. Córdoba, por ejemplo, un departamento con poca infraestructura de ciencia y tecnología, terminó con el botín más grande. Tal fue el desastre, que hace un año el Gobierno determinó sacar un billón de pesos de ciencia para construir carreteras. Eso sin contar los casos de corrupción y politiquería en que se desviaron recursos, como el caso del departamento del Cauca, donde se destinaron regalías de ciencia y tecnología para construir un asadero de pollos y un spa. Fueron necesarias muchas piruetas políticas, desde la misma entidad, para lograr enderezar el problema y cambiar las reglas para la asignación de esos presupuestos.

“No hay voluntad política de apoyar la ciencia, la tecnología y la innovación”, es la conclusión de Jorge Cano, también exdirector de Colciencias, ante la crisis de la entidad, “este es uno de los elementos bandera para el pretendido ingreso a la OCDE, pero seguimos con una inversión mínima y sin dar continuidad a instrumentos que se planifican por años, se ponen en marcha y dan buenos resultados”.

“A ver si la crisis profunda de Colciencias sirve para que los candidatos piensen y propongan qué hacer para impulsar la ciencia en Colombia. Sí, hay crisis profunda aunque traten de que no se vea así”, reflexionaba Wasserman, quien junto con otros miembros de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales comenzaron desde hace unos meses a pedirles a los candidatos a la Presidencia a pensar y discutir a fondo la política de ciencia para el país.

Estos han sido los directores de Colciencias en los ocho años del Gobierno de Juan Manuel Santos:

Jaime Restrepo Cuartas (Tiempo en el cargo: Agosto de 2010 - junio de 2012)

Médico de la U. de Antioquia, y rector de esa institución por ocho años, Jaime Restrepo Cuartas fue el primer director de Colciencias en la era Santos. Al cabo de un año y diez meses renunció porque, según dijo entonces, el Gobierno no respaldaba financieramente a la entidad y era incongruente con lo que decía. Su salida también estuvo motivada por inconformidad de la comunidad científica con su gestión.

Jorge Cano (Tiempo en el cargo: julio de 2012 - 19 de septiembre de 2012)

Tras la renuncia de Restrepo Cuartas, Jorge Cano, quien llevaba tres años como director de Desarrollo Tecnológico e Innovación, asumió la dirección mientras el Gobierno elegía a otro candidato. Duró apenas dos meses. “Intenté hacer la gestión de darle continuidad para quedar en propiedad, pero Presidencia no lo consideró así”, dice.

Carlos Fonseca (Tiempo en el cargo: septiembre de 2012 - agosto de 2013)

Exdirector del Ideam y director técnico de Fomento de Investigación.La excusa para removerlo del cargo es que había pocas mujeres en el alto gobierno. Pero la razón principal parece haber sido que Alfonso Prada, hoy secretario privado de Presidencia, comenzó a exigir, a cambio del apoyo al Gobierno, cuotas políticas.

Paula Arias (Tiempo en el cargo: agosto de 2013 - julio de 2014)

El gran error de Paula Marcela Arias, manizalita e ingeniera industrial, fue haber revelado en una convención en Cartagena que el Gobierno reduciría de nuevo el presupuesto de Colciencias. Su intervención, en la que invitó a protestar a la comunidad científica, molestó al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. Tras la polémica fue removida de su cargo.

Alicia Ríos (Tiempo en el cargo: julio de 2014 - agosto de 2014)

El poco tiempo que duró Alicia Ríos en el cargo de directora impide hacer un balance de su gestión. Chocoana y doctora en ciencia y tecnología de alimentos, había sido directora técnica y gerente del Fondo de Ciencia y Tecnología del Sistema General de Regalías, antes de estar al frente de Colciencias. Falleció en octubre de 2017.

Yaneth Giha (Tiempo en el cargo: agosto de 2014-noviembre de 2016)

La hoy ministra de Educación Yaneth Giha empezó su gestión como directora de Colciencias, con una lluvia de críticas por su poca experiencia en el sector. Su carrera la había desarrollado en temas asociados al conflicto. Sin embargo, en el sector vieron con buenos ojos su gestión, porque intentó ordenar la entidad. No obstante, el poco tiempo que duró le impidió hacer un buena administración.

César Ocampo (Tiempo en el cargo: febrero de 2017 - enero de 2018)

Licenciado en ingeniería aeroespacial de la Universidad de Kansas (EE. UU.) y con maestría y doctorado en astrodinámica, Ocampo fue criticado por centrarse en impulsar un proyecto espacial desconociendo otras áreas de la ciencia. Además, al parecer, en su administración se generaron intensas discusiones con la subdirección por la manera en que se celebraban los contratos.

Alejandro Olaya (Director encargado)

Tras encabezar la Subdirección de Colciencias por tres años, Olaya, doctor en economía y gestión de la innovación, llegó a la Dirección luego de varios desacuerdos con Ocampo. En una carta del 9 de enero le manifestó su inconformidad, como lo contó El Espectador. Antes de llegar a Colciencias, había sido director de Ciencia, Tecnología e Innovación en la Gobernación de Antioquia.