El cohete que nos llevará a Marte supera su última prueba

El cohete SLS, el más potente del mundo y con el que la NASA espera llevarnos más allá de la Luna, aprobó sus últimos ensayos antes de su primer viaje.

El cohete tiene cuatro veces la potencia de los que se usaron en la era de los transbordadores espaciales. / NASA

Cuando fue presentado en el 2011, el Space Launch System (SLS) de la NASA fue denominado el futuro de la exploración aeroespacial. La potencia con la que cuenta esta nave, cuatro veces la que tenían los cohetes que impulsaron por más de 30 años los transbordadores espaciales, servirá para nuevas misiones por territorios inexplorados.

Los cohetes son los  encargados de impulsar las naves al espacio. Una vez allí, son expulsados por las naves y estas pueden continuar con su trayecto.

Luego de varios años de ensayos, el cohete SLS superó ayer con éxito una de sus últimas pruebas y se acerca al objetivo de ayudar al ser humano a explorar el espacio más allá de la Luna y, en un futuro, hasta Marte y otros destinos del espacio exterior.

El motor de combustible sólido, encargado de generar la energía para impulsar las naves, cumplió la prueba de temperatura, pues la NASA comprobó que podía trabajar a la más baja permitida para su combustible (unos 4 °C). En ensayos anteriores que se llevaron a cabo con éxito en marzo de 2015 ya se sabía que el cohete funcionaba a altas temperaturas. De esta manera, los ingenieros establecieron el efecto de la temperatura en el proceso de quema de combustible en el cohete.

“Ver el test de hoy y experimentar el sonido y la sensación que producen 3,6 millones de libras de potencia nos ayuda a apreciar el progreso que estamos haciendo para avanzar en la exploración humana”, dijo William Gerstenmaier, administrador asociado del Human Exploration and Operations Mission Directorate, en la sede de la NASA en Washington (EE. UU.). “Estamos encontrando el camino para la presencia humana en el espacio”, añadió John Honeycutt, director del programa SLS de la NASA en Huntsville, Alabama.

Estas pruebas forman parte del complejo proceso de cualificación del cohete, necesario para garantizar que cumple con los requisitos para volar con seguridad: la efectividad del combustible a bajas temperaturas, asegurar el mantenimiento de la dirección adecuada durante el vuelo y probar que el material aislante cumple con su función.

Así, la NASA espera que el SLS sea el cohete que permita a la nave Orión, el proyecto en el que la agencia  espacial deposita sus esperanzas, llevar al hombre a lugares del espacio inexplorados como por ejemplo a Marte. Hoy en día, Orión ha realizado múltiples vuelos exploratorios, pero estos se han limitado a volar sobre la órbita del planeta.

Por ahora, la NASA espera que la misión Orión terminé su fase exploración el próximo año y se prepare para lo que sería una misión no tripulada a distancias mucho mayores. Así podrá acondicionar al cohete SLS para llevar esta nave. La NASA apunta a que en el año 2018 se realice el lanzamiento de SLS con Orión y dependiendo de su resultado, en caso de que sea positivo, la agencia aeroespacial calcula que para el año 2023 se podría realizar la primera misión de Orión con tripulación a bordo.

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