El premio más importante en neurociencias fue otorgado a Rodolfo Llinás

La Sociedad de Neurociencias de Estados Unidos le otorgó el Premio W. Gerard por su "excelencia académica excepcional con un impacto impresionante en la neurociencias a lo largo de una larga y distinguida carrera".

El neurocientífico colombiano Rodolfo Llinás. Fotografía: Ricardo Pinzón. Cortesía: Penguin Random House.

Con 84 años la vida de Rodolfo Llinás sigue tan agitada como siempre. La semana pasada tan pronto recibió el premio más prestigioso del área de neurociencias en Estados Unidos, el Premio Ralph W. Gerard que otorga la Sociedad de Neurociencias, tomó un avión rumbo a Bogotá para dictar una conferencia en la Universidad Javeriana de Bogotá y el fin de semana se embarcó en otro avión rumbo a Quito, Ecuador, para participar en la Feria del Libro. Iba con la firme intención de visitar las Islas Galápagos. (Lea el primer capítulo de la biografía Rodolfo Llinás, la pregunta díficil).

El Premio Ralph W. Gerard, que existe desde 1978, llega para coronar una vida dedicada a la ciencia.  "La Sociedad de Neurociencias se complace en presentar este premio al Dr. Llinás, quien ha alcanzado una excelencia académica excepcional con un impacto impresionante en la neurociencia a lo largo de una larga y distinguida carrera. Su investigación ha mejorado significativamente nuestro conocimiento de la membrana biofísica de las neuronas", dijo el Presidente de la asociación Richard Huganir en su discurso.

György Buzsáki, profesor de neurociencia, fisiología y neurología en el Instituto de Neurociencia de la Universidad de Nueva York, resaltó entre todos los aportes de Llinás la idea de las propiedades intrínsecas de las neuronas: "el concepto de neurona activa produjo un cambio fundamental en nuestro pensamiento con respecto a las capacidades de las neuronas individuales". El premio fue entregado frente a más de 6.000 asistentes al evento en San Diego, California. 

Contrario a lo que se creía desde que el español Santiago Ramón y Cajal describió con precisión la anatomía y fisiología de las diferentes neuronas, Llinás planteó que las neuronas no son entidades pasivas que van transmitiendo un mensaje electroquímico de una a la otra sino que cada una tiene propiedades individuales.

Desde que Llinás se graduó en la Universidad Javeriana y viajó a Estados Unidos para involucrarse en la investigación electrofisiológica del cerebro hasta hoy, realizó más de una decena de aportes que se consideran de primer nivel. En los años sesenta demostró que las dendritas, las ramificaciones de las neuronas que se parecen a las raíces de un árbol, eran capaces no sólo de transmitir mensajes sino también inhibirlos. Una idea que iba en contra del paradigma del momento que les atribuía un rol pasivo. 

Más adelante contribuyó a reconstruir los circuitos del cerebelo y su historia evolutiva, también descubrió uno de los canales que permiten la transmisión nerviosa (canales P), aportó al uso de la magnetoencefalografía como herramienta de investigación neuronal y planteó que algunas neuronas se acoplan de forma eléctrica y no sólo química. En términos de aplicación clínica de sus descubrimientos, Llinás planteó que muchas de las enfermedades neurológicas y psiquiátricas que atribuimos a diferentes causas se podrían agrupar en lo que él llamó “disritmias talamocorticales” y junto al cirujano suizo Daniel Jeanmonod se aventuró a realizar microcirugías que según los reportes médicos han ayudado a aliviar a decenas de pacientes. 

El galardón se suma a una larga lista de reconocimientos que Llinás ha cosechado a lo largo de su prolífica actividad como investigador: Doctor Honoris Causa de la U. de Salamanca en 1985, Miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos en 1986,  la Medalla de Oro Albert Einstein de la Unesco en 1991, Miembro de la Academia de Ciencias de Francia en 2002, Premio Bernard Katz de la Sociedad de Biofísica en 2011, entre otros.

 

 

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