contenido-exclusivo

¿Estamos creando una nueva especie de "superratas" en la guerra contra los roedores urbanos?

Jonathan Richardson, un biólogo y profesor de la Universidad de Richmond (EE. UU.) se ha dedicado a estudiar las ratas urbanas. El aumento de ellas en parques de las mejores ciudades del mundo y los intentos de los gobiernos por erradicarlas intensivamente ha llevado a la supervivencia de las más resistentes, ¿qué consecuencias podría tener eso?

A pesar de los millones de dólares gastados anualmente para combatir a las ratas, su número parece por el contrario estar aumentando. Pixabay

En parques de las principales ciudades del mundo se ha vuelto habitual encontrar roedores corriendo en todas las direcciones, deslizándose entre los arbustos y los contenedores de basura para conseguir alimentos, saliendo y entrando de las madrigueras. Incluso a medio día, pese a que por lo general las ratas son animales nocturnos.

Jonathan Richardson, profesor asistente de biología en la Universidad de Richmond (EE. UU.) se encontraba un día en una excursión familiar en Churchill Square, un pequeño parque en la ciudad de Nueva York. Aunque estudia ratas urbanas, ese día su hallazgo fue fruto de la coincidencia. “Me llevó apenas unos segundos detectar una. Y luego otra. Era mediodía y las ratas se contaban de a decenas, corriendo en todas las direcciones. Nunca había visto tantas ratas en un área tan pequeña”, relata en un artículo que escribió para The Conversation sobre su investigación actual. (Puede ver: Según estudio, las ratas se ayudan a cambio de favores)

Para el biólogo, la alta actividad de ratas durante el día sugería que la infestación era severa. Un hecho preocupante, ya que aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades a las personas, incluso afectando la salud mental de los residentes de la zona, y haciendo daños a la infraestructura urbana. Según él, el impacto sanitario, económico y social de la infestación de ratas puede ser significativo.

Frente al problema, numerosos gobiernos han lanzado agresivas campañas de erradicación, pero sus resultados siguen siendo cuestionables. Las que encontró en aquella época eran unas cajas negras llenas de cebos comestibles que tenían compuestos (rodenticidas) para matar roedores.

Aunque el principio las trampas parecen arreglar el problema, el biólogo asegura que las ratas están increíblemente adaptadas a buscar comida con eficiencia y reproducirse frecuentemente, lo que permite una repoblación rápida. A pesar de los millones de dólares gastados anualmente para combatirlas, su número parece, por el contrario, estar aumentando. (Ver más: Estados Unidos dejará de hacer experimentos con ratones y otros mamíferos en 2035)

“La mayoría de las poblaciones de ratas se recuperan rápidamente después de que termina una campaña de control de plagas. Se presenta un fenómeno conocido como el ‘efecto boomerang’, y Churchill Square es un claro ejemplo de esto”, asegura el experto.

Lo curioso fue que, una vez las estaciones de rodenticidas fueron retiradas, las ratas regresaron. Pero no eran las mismas de antes. “Con mis colegas encontramos que los animales que llevaban a cabo esas repoblaciones son esencialmente diferentes a los que estaban presentes antes de ejecutar el control letal de pestes”, explica.

Churchill Square no es el único caso. En una campaña de erradicación que se realizó en partes de Salvador (Brasil) en principio se logró reducir la población de ratas a la mitad, pero a su vez eso disminuyó en un 90% la variación genética de esas poblaciones, aumentando el riesgo de endogamia entre las ratas restantes. ¿Por qué esto es un problema?

Cuando esto sucede en especies consideradas pestes, como las ratas, ratones, cucarachas y chinches, rara vez estas erradicaciones vienen acompañadas de un trabajo conjunto entre el personal de manejo de plagas, los propietarios y los científicos interesados en rastrear la viabilidad a largo plazo de estas especies de plagas urbanas, por eso, no se conoce mucho de las consecuencias.

A eso se ha dedicado este biólogo urbano, a estudiar los posibles resultados a largo plazo de la erradicación de plagas como las ratas en las ciudades. Y más importante, a conocer qué pasa con esas que sobreviven al control letal. ¿Mutan y se vuelven más fuertes e indestructibles? O se vuelven más débiles, se enferman y mueren.

Frente a la primera hipótesis Richardson asegura que, en una campaña de control exitosa seguramente se elimina la mayoría de ejemplares de la población. Pero también se hace probable que los sobrevivientes tengan ciertos rasgos que les permitan sobrevivir a la exposición de rodenticidas, trampas y otras fuentes de erradicación. En ese sentido, las sobrevivientes, las mas aptas, que logran superar la campaña de control pueden estar mejor adaptadas para aprovechar los recursos de las sociedades modernas. Además, se reproducen, heredándole los mismos rasgos útiles a sus crías. Esto podría estar dejando espacio para que una nueva población de “superratas” se reproduzca y repueble.

Por otro lado, está la posibilidad de que como resultado se generen ratas enfermizas. “Los biólogos saben desde hace tiempo que puede haber consecuencias negativas severas para las poblaciones que crecen de la diversidad genética, tal como sucede con los riesgos de endogamia en los humanos”, asegura el experto. Por tanto, las ratas sometidas a programas de control reiterados podrían sufrir una reducción gradual de su supervivencia, Ya que la variación genética es la que permite a las especies responder a entornos cambiantes. Sin variación genética, podría haber ratas progresivamente más débiles y enfermizas. (le puede interesar: Los gatos no son buenos cazadores de ratas, según científicos)

Entonces, ¿qué puede pasar? Eso es lo que intenta resolver Richardson y su equipo de investigación por medio de un nuevo proyecto: entender si las ratas urbanas están evolucionando hacia rasgos “super” o “enfermizos”. “¿Está erosionando su viabilidad o está virando los engranajes evolutivos para crear súper organismos no deseados?”, se preguntan. Para responderla, están analizando poblaciones antes y después de las campañas de control. Así conocen cómo cambia su supervivencia, reproducción y otros rasgos genéticos.

“Los conocimientos genéticos pueden proporcionar la forma más práctica de evaluar los impactos de los esfuerzos de control y de establecer formas estandarizadas de medirlo para ciudades en todo el mundo. Sin embargo, sabemos que el control de ratas urbanas necesita progresar más allá de solo tratar de envenenarlas. Deberá centrarse en objetivos sostenibles y a largo plazo, reduciendo las poblaciones a números tolerables utilizando herramientas variadas. Incluso, el enfoque de baja tecnología, pero más efectivo, de reducir la disponibilidad de basura y la instalación de canecas de desechos a prueba de roedores”, concluye el experto.

895705

2019-12-13T13:40:38-05:00

article

2019-12-13T13:48:38-05:00

dquinterod_262359

none

- Redacción Vivir

Ciencia

¿Estamos creando una nueva especie de "superratas" en la guerra contra los roedores urbanos?

93

7556

7649

1