Fallece una de las científicas colombianas que más sabía de anfibios y reptiles

La herpetóloga María Cristina Ardila Robayo, murió tras dedicar su vida al estudio y la conservación de estos animales. El caimán llanero fue una de las especies en las que más profundizó.

La profesora María Cristina Ardila./ Tomada de la Universidad Nacional de Colombia

“Hoy falleció la profesora María Cristina Ardila, una de las pioneras de la herpetología en Colombia”. “Con tristeza recibimos la noticia del fallecimiento de la profesora Maria Cristina Ardila. Dejó un muy importante legado a la ciencia Colombia”. La herpetología colombiana ha perdido una de sus grandes representantes. La profesora María Cristina Ardila Robayo deja un gran legado en el conocimiento de los anfibios y reptiles de nuestro país”.

Con esos mensajes, la comunidad científica lamentó a través de redes sociales el fallecimiento de una las herpetólogas más reconocidas en Colombia: la bióloga María Cristina Ardila. Tras una prolífica carrera como científica, dedicada al estudio de los anfibios y los reptiles, murió este 24 de noviembre.

“Lamentable noticia el fallecimiento de la profesora María Cristina Ardila, del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional. Experta Herpetóloga. Una gran pérdida para la ciencia en Colombia”, escribió en Twitter el también biólogo Germán Andrade, profesor de esa universidad.

Como relató el “Pato” Salcedo en un reportaje titulado “Caimanes con chip universitario buscan repoblar el Orinoco”, publicado por El Espectador, Ardila era una experimentada investigadora que estuvo adscrita al Instituto de Ciencias Naturales de la U. Nacional y que llevó a cabo varios proyectos con diferentes especies. Uno de los últimos estuvo relacionado, justamente, con los caimanes llaneros.

Por ejemplo, hace dos años, desde la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, en Villavicencio, Meta, Ardila comandó un gran esfuerzo para liberar a cuatro de estos animales en los ríos Lozada y Guayabero, en la Serranía de la Macarena. “Para ‘la profe’ –como la llaman sus colegas y discípulos–, navegar estas aguas conlleva trazos de nostalgia que no oculta en sus ojos. ¿Qué fue lo más difícil?, pregunto. Sin titubeos, responde: ‘Las leguleyadas. De no haber sido por tanta burocracia, estos animales no habrían tenido que soportar una cuarentena de dos años’”, escribió en 2015 el “Pato” Salcedo.

En la Universidad Nacional, Ardila ocupó diferentes cargos. Entre ellos, coordinadora académica y secretaria de la Facultad de Ciencias. También fue directora de la estación Roberto Franco.

A lo largo de su vida formó varias generaciones de profesionales y fue reconocida con varios premios. Entre ellos, el Premio Alejandro Ángel Escobar de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

 

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