Gracias a microorganismos, los guaduales ‘no lloran’

Esta semana se realizó el V Simposio Internacional del Bambú y de la Guadua. Desde 2005, la microbióloga javeriana Lucía Ana Díaz investiga sobre el papel de los microorganismos en la guadua.

Microorganismos ayudan a la guadua a adaptarse a distintos suelos. Wikipedia

La guadua no existiría si no fuera por los microorganismos que le permiten tomar los nutrientes que necesita para crecer. Muy probablemente lo mismo sucede con otras especies de plantas, pero la guadua es la que ha investigado la microbióloga javeriana Lucía Ana Díaz desde 2005.

“Lo que hacemos en el Grupo de Investigación de Agricultura Biológica es caracterizar los microorganismos benéficos asociados con distintas especies vegetales, entre ellas la Guadua angustifolia”, explica a Pesquisa Javeriana. “Queremos conocer la diversidad de los microorganismos asociados a la guadua, las actividades que cumplen y cómo podemos aprovechar ese potencial para su manejo y el de cultivos asociados a la especie”.

Y es que cuando uno oye a alguien decir que ‘tal planta fija nitrógeno’, la verdad es que no es ella la que lo hace sino las bacterias asociadas a sus raíces. Este tipo de microorganismo puede también estar dentro de los hongos que se alojan en las raíces de las plantas, llamados micorrizas. “Las bacterias que fijan nitrógeno se lo liberan al hongo, y como el hongo está dentro de la planta, se lo transfiere”, explica.

Así, el suelo de los guaduales colombianos, que generalmente es poco fértil no porque no contenga los nutrientes sino porque no están en la forma que las plantas los pueden asimilar, necesita de ciertos microorganismos que se los ponen ‘en bandeja de plata’. Al identificar aquellos que cumplen este crucial papel en los guaduales, se reduce la necesidad del uso de químicos.

El proceso en la naturaleza

¿Cómo hace un microorganismo para volver disponible un nutriente? “Depende del microorganismo, del nutriente y de la forma en que no está disponible”, explica la microbióloga Díaz, agregando que existen dos grandes grupos: los nutrientes que están en formas orgánicas y los que se hallan en formas inorgánicas pero no disponibles en la naturaleza. En el primer caso, “los microorganismos producen enzimas que degradan la materia orgánica, de donde salen los nutrientes y por tanto se vuelven disponibles para las plantas”.

En el segundo se da la solubilización de los nutrientes inorgánicos, como en el caso del fósforo, que “al pegarse con el hierro, el aluminio, el calcio, el magnesio, se precipita y nadie lo puede tomar”. En este momento entran a actuar los microorganismos produciendo ácidos orgánicos, como el cítrico, que solubilizan los nutrientes. “Y mientras los microorganismos van solubilizando o mineralizando, los hongos de micorriza aprovechan, toman lo que va quedando y se lo pasan derechito a la planta por la raíz”, continúa Díaz.

Los investigadores han encontrado además que algunos de esos microorganismos tienen potencial medicinal. “Hay bacterias que pertenecen al género Pseudomonas con versatilidad metabólica, y dentro de esas actividades que cumplían estaba la producción de antibióticos y de otras sustancias antimicrobianas”, precisa Díaz, quien añade: “Esas mismas bacterias tienden a promover la producción de lignina en algunas estructuras de guadua aún en las etapas iniciales de cultivo. Por eso, ese tipo de bacterias nos parecen muy promisorias en el manejo no solo de plantas de la especie Guadua angustifolia sino de otro tipo de cultivos”.

Si no fuera por ese proceso de la naturaleza, la guadua no crecería erguida y fuerte en los guaduales del Eje Cafetero o de Cundinamarca, donde Díaz y su grupo han dirigido su estudio científico e identificado algunos de esos microorganismos benéficos.

*Este artículo fue originalmente publicado por la revista Pesquisa Javeriana.