Hallan vida en lo profundo de la Antártida

Una expedición logró penetrar el lago más profundo que se ha explorado en el continente. Es un entorno similar a los lagos de Marte y los océanos de las lunas de Júpiter y Saturno. Durante 100.000 años el lago se mantuvo intacto.

Los investigadores utilizaron un taladro de agua caliente para perforar un kilómetro de hielo, creando un portal con un diámetro de solo 60 centímetros. Crédito: Equipo de Ciencia de Billy Collins / SALSA

Científicos que perforaron un lago antártico enterrado a 600 kilómetros del Polo Sur han encontrado signos sorprendentes de vida antigua: los cadáveres de pequeños animales conservados bajo un kilómetro de hielo.

De acuerdo con la revista Nature, los crustáceos, todos más pequeños que las semillas de amapola, se encontraron en el Lago Mercer Subglacial, un cuerpo de agua que había permanecido intacto durante 100.000 años. El lago había visto solo por humanos de manera indirecta, pero el 26 de diciembre, los investigadores lograron derretir un portal muy estrecho a través del hielo, hasta llegar al agua que subyace bajo él, gracias a una máquina perforadora que arrojaba agua caliente esterilizada.

La expedición, conocida como SALSA (Acceso Científico de los Lagos Subglaciales Antárticos) está conformada por paleontólogos. El tardígrado de ocho patas que encontraron se asemeja a especies que se sabe que habitan en suelos húmedos. Lo que parecían gusanos eran en realidad inicios de una planta terrestre u hongo. Y aunque los científicos no pudieron descartar la posibilidad de que los crustáceos hubieran sido habitantes de los océanos, podrían provenir de pequeños lagos cubiertos de hielo.

De acuerdo con el diario La Vanguardia, las condiciones para la vida aquí son muy hostiles, similares, dicen los científicos de la misión, apodada SALSA ( por sus siglas en inglés de Acceso Científico a los Lagos Subglaciales de la Antártida) y financiada por la Fundación Nacional de Ciencia de los EE.UU. (NFS), a las de los lagos de Marte o los océanos existentes bajo la superficie de las lunas de Júpiter y de Saturno, por lo que podría arrojar luz sobre las condiciones necesarias en que se puede generar vida en otros mundos.

Los investigadores creen que las criaturas habitaban estanques y arroyos en las Montañas Transantárticas, a unos 50 kilómetros del lago Mercer, durante breves y cálidos períodos en que los glaciares retrocedieron, ya sea en los últimos 10.000 años, o hace 120.000 años. Más tarde, cuando el clima se enfrió, el hielo asfixió su hábitat.

De acuerdo con Nature, en los próximos meses, el equipo intentará establecer la edad de los restos de animales utilizando la datación por radiocarbono; Esto revelaría si son menores de unos 40.000 años.

Los científicos también intentarán secuenciar fragmentos de ADN de las canales, el lodo y el agua del lago con la esperanza de descubrir si los crustáceos pertenecen a especies marinas o de agua dulce. Los análisis químicos del carbono en las canales también podrían confirmar si los animales vivían en un ecosistema iluminado por el sol, alimentado por algas fotosintéticas, o si algunos podrían haber sobrevivido por un tiempo en un ambiente oscuro subglacial.

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- Redacción Vivir

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