La incertidumbre económica genera dolor físico

A través de una serie de experimentos, científicos de la Universidad de Virginia, Estados Unidos, llegaron a esta conclusión.

Personas sin ansiedad laboral soportan mejor el dolor. Archivo El Espectador

Las personas que trabajan a término fijo, prestación de servicios o viven dependiendo de “lo que me salga”, saben muy bien el estrés que la incertidumbre financiera puede traer. De hecho, varios estudios han demostrado que la inseguridad económica tiene distintos efectos negativos, como la baja autoestima y el deterioro de la función cognitiva.

Sin embargo, estudios realizados por la Universidad de Virginia, Estados Unidos, indicaron que estos efectos pueden ir más lejos y causar dolor. Literalmente, dolor físico.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores a cargo del estudio – publicado en la revista Psychological Science – analizaron los datos de 33.270 hogares de Estados Unidos y encontraron que en donde había mayor nivel desempleo, también había mayor compra de analgésicos.

Después, en un primer experimento, el equipo descubrió que las personas, sólo con el hecho de imaginar una crisis financiera, llegaban a sentir dolor. De hecho, los participantes reportaron sentir el doble de dolor cuando recordaban periodos de la vida donde sufrieron inestabilidad económica que cuando recordaban periodos de seguridad.

Además, en otra prueba, donde los estudiantes debían meter su mano en un cubo de hielo para ver qué tanto soportaban el dolor, aquellos que se sentían más ansiosos respecto a su futuro laboral sacaron la mano más deprisa.
 
Una relación que según afirmó  Eileen Chou, profesora encargada de liderar el proyecto a la revista Scientific American, podría explicar por qué aumentaron las prescripciones de analgésicos en Estados Unidos justo cuando el país atravesaba una de sus peores crisis financieras.

El estudio, sin embargo, ha recibido el escepticismo de algunos científicos. “Creo que la hipótesis de que el estrés causa dolor físico tiene mucho mérito, pero sería muy útil ver este tipo de evidencias en un ambiente real”, aclaró Heather Schofield, economista de la Universidad de Pensilvania, a Scientific American.