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hace 5 horas

Investigación dice que mancha de agua caliente en el Pacífico pone en riesgo a ballenas jorobadas

Este parche de agua cálida de 100 metros de profundidad se notó por primera vez en 2013 en el Golfo de Alaska, pero desde entonces se ha desviado por la costa de América del Norte y se ha extendido unos 1.600 kilómetros hacia el oeste.

Para que las jorobadas hembras ovulen, necesitan una buena capa de células grasas para producir cantidades suficientes de una hormona llamada leptina. Pixabay

En los últimos cinco años los científicos han observado una reducción en las crías de ballenas jorobadas y, de acuerdo a una investigación publicada en Royal Society Open Science, la razón podría ser un gran cúmulo de agua caliente en el pacífico norte.

Desde 2008 hasta principios del año pasado, los investigadores del Proyecto Keiki Kohola y la Universidad Estatal de California han estado observando cómo las ballenas jorobadas y sus crías pasaban al norte para alimentarse. Durante los primeros años esas estadísticas se veían bastante bien: para el 2013 el número se había casi triplicado. (Lea: Las ballenas azules se guían por su memoria al cazar)

Sin embargo, para los años 2017 y 2018, los avistamientos se hicieron cada vez más raros. La ecóloga conductista Alison Craig, de la Universidad de Napier en Edimburgo, sugiere que es posible, pero poco probable, que las ballenas estén en algún lugar lejos de Hawai. Craig no participó en el estudio en sí, pero sí ofreció su perspectiva a National Geographic.

"Hay una serie de áreas cercanas que no están tan bien estudiadas donde las hembras también podrían ir a reproducirse, y ciertamente deberíamos vigilarlas", dijo Craig a NatGeo. "Pero en mi experiencia, las jorobadas son bastante conservadoras, se reproducen y se alimentan en los mismos lugares durante décadas", añade.

Tres “burbujas” en México, EE.UU. y el Estrecho de Bering / Wikimedia Commons 

El Blob del Pacífico

Aunque podrían existir otros factores, el principal sospechoso es una amplia franja de agua tibia apodada “burbuja” (The Blob en inglés), definida por un marcado contraste en la temperatura de unos pocos grados centígrados.

Este parche de agua cálida de 100 metros de profundidad se notó por primera vez en 2013 en el Golfo de Alaska, pero desde entonces se ha desviado por la costa de América del Norte y se ha extendido unos 1.600 kilómetros hacia el oeste. (Le puede interesar: Ballenas azules muestran signos de químicos contaminantes)

Actualmente, es más un pequeño grupo de manchas, que se han dividido en varias zonas que ocupan el mar de Bering, la costa de California y la costa de Oregón a Canadá. Pero en los años inmediatamente posteriores a su descubrimiento, la anomalía estaba causando estragos en el clima en los Estados Unidos.

Ahora, si se toman en cuenta el evento El Niño de 2014 a 2016 y el cambio cálido del 2014, entonces se puede deducir que todo ese calor afectó la comida favorita de la ballena. El krill suele preferir las condiciones más frías, de modo que cuando la temperatura comienza a subir, hay menos alimento para las ballenas.

Ballenas y otros animales

Esto no necesariamente significa que las ballenas se estén muriendo de hambre. Pero para que las jorobadas hembras ovulen, necesitan una buena capa de células grasas para producir cantidades suficientes de una hormona llamada leptina. Entonces, menos krill significa menos grasa. Y como menos grasa significa menos posibilidades de tener huevos para fertilizar, esto podría explicar por qué no se ven tantas madres y sus crías.

Por otro lado, otros animales también pueden sufrir los efectos de la burbuja. Hace varios años, se relacionó la muerte de un número inusual de crías de leones marinos con la zona cálida del Pacífico. Así mismo, también se ha vinculado un aumento en las muertes de aves marinas con este fenómeno. (Puede leer: Encuentran 40 kilos de plástico dentro de una ballena muerta en Filipinas)

Sin embargo, la buena noticia es que los investigadores han notado que los números de ballenas están nuevamente en aumento con un debilitamiento en la masa. "Acabo de regresar de Hawai, y el número de mamás y crías ha vuelto al nivel de 2014", dijo la líder de Keiki Kohola Project, Rachel Cartwright.

Aun así, la investigación no es un buen augurio para la vida marina frente a un futuro con océanos cada vez más calientes. Fenómenos como la “burbuja” parecen la nueva norma y, a pesar de la promesa de las fiestas del Ártico, las ballenas podrían enfrentar muchos más desafíos como este cuando se trata de hacer crecer a su familia.

Además de la elevación de las temperaturas oceánicas, la vida marina se enfrenta a otro riesgo: la acidificación de los océanos. Una investigación del 2017 encontró que los arrecifes de coral podrían desaparecer en 30 años debido a este fenómeno. (Lea también: Las ballenas jorobadas también cambian sus canciones según “la moda”)