Kim Kardashian publica una investigación científica que no dice nada

El paper, llamado “Wanion: Refinement of Rpcs”, fue publicado en la revista Drug Designing & Intellectual Properties International Journal y fue escrito por un generador automático de texto que simula la escritura académica.

Kim Kardashian publica una investigación científica
Kim Kardashian saltó a la fama en 2002, tras la publicación sin su consentimiento de un video en el que mantenía relaciones sexuales con su entonces pareja, el rapero Ray J. Kardashian le sacó lo mejor a la situación y ahora tiene un emporio multimillonario con una marca de ropa, fragancias y hasta un videojuego.AFP

Kim Kardashian West, la reconocida modelo e influencer, acaba de publicar su primer paper académico. El documento, que fue aceptado en tan solo 4 días por la revista científica Drug Designing & Intellectual Properties International Journal, lleva el misterioso nombre de Wanion: Refinement of Rpcs, lo que se traduciría como “Venganza: el refinamiento de los Rpcs”.

Su segundo autor es un personaje que causa aún más fascinación que Kardashian West: Satoshi Nakamoto, el creador del bitcoin cuya identidad real aun es una incógnita.

El paper habla sobre… bueno, sobre nada. El paper, aunque es gramaticalmente correcto, no tiene sentido alguno y es tan solo una broma del tercer autor del documento: el pos doctor del Insitituto Tecnológico de Masachusetts (MIT), Tomas Pluskal.

Pluskal utilizó la aplicación SCIgen para generar este supuesto estudio científico. En una entrevista que le dio al blog Retraction Watch, que le hace seguimiento a aquellos papers que deben retractarse de sus hallazgos, Plukal explicó, en un tono sarcástico, que SCIgen “es una herramienta fantástica que ahorra muchísimo tiempo y reduce el peso y el estrés asociado con la preparación de un paper”.

Plukal señaló además que el proceso de revisión de pares –que suele tardarse varios meses en revistas indexadas– tardó tan solo 4 días y que, tras el mismo, no les pidieron moverle una sola coma al texto.

“Sabes, algunos científicos desprecian a este tipo de publicaciones de acceso abierto, pero mi experiencia fue maravillosa”, dijo Pluskal, todavía en broma. En el mundo de la ciencia hay serias preocupaciones por el tipo de filtros –o más bien: la falta de ellos– que usan estos journals de acceso abierto para publicar contenidos. 

El trabajo de Plsukal se presentó como denuncia a estas "revistas científicas depredadoras", las cuales se aprovechan de los científicos emergentes que están desesperados por hacerse notar en sus campos, cobrándoles tarifas exorbitantes para publicar su investigación, omitiendo el proceso de revisión por pares que le da integridad a la literatura científica.

Un engaño de más de una década

SCIgen ha sido noticia varias veces desde su creación a comienzos de la década del 2000. En 2005, su existencia se hizo pública, pues los autores de un paper creado en la plataforma fueron invitados para presidir una charla en la Conferencia Mundial de Sistemas, cibernética e Informática (WMSCI). 

Al subir al auditorio, los autores de la “investigación” revelaron el engaño, y, al mismo tiempo, le presentaron al mundo al generador de texto que ha sido descrito como un “maximizador de risas, pero no de la coherencia”.

A pesar de que el engaño era evidente, años más tarde, otro grupo de científicos crearon a Herbert Schlangemann, un científico ficticio mediante el cual querían probar que algunas conferencias científicas eran, en realidad, un fraude. Lo lograron: en 2008, Schlangemann fue invitado a la Conferencia Internacional de Ciencias computacionales  e Ingeniería de Softaware (IEEE) y, un año más tarde, fue aceptado con un nuevo “trabajo” en otra conferencia, también auspiciada por la IEEE.

Pero no solo las conferencias de dudosa reputación han caído en el engaño de SCIgen. En 2007, varios estudiantes de la Universidad de Tecnología Sharif, en Irán, lograron colar  un paper en la revista indexada Journal of Applied Mathematics and Computation, que pertenece a la prestigiosa editorial Elsevier, que también es dueña de revistas como The Lancet y Cell. Más tarde, Elsevier retiró el artículo cuando el engaño se hizo público. 

 

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