Entrevista a Ángela Posada-Swafford

“La Antártida puede cambiar nuestra civilización”

Luego de viajar en seis oportunidades a este territorio, esta periodista científica condensó sus experiencias en un libro que explica los secretos de un lugar esencial a la hora de hablar de cambio climático.

La última vez que Ángela Posada-Swafford estuvo en la Antártida fue en una expedición de la NASA. / Cortesía

En 15 años, Ángela Posada-Swafford ha viajado seis veces a la Antártida. La última vez lo hizo en un avión de la NASA, en un vuelo muy cerca del hielo. “Fue absolutamente fantástico”, dice. En otra ocasión fue como parte de la Primera Expedición Antártica Colombiana. En ambas recopiló historias, tomó apuntes en un diario y escribió artículos que, con la ayuda de científicos, explicaban las complejidades ocultas en ese frío territorio. (Lea también: Periodismo científico: un reto para los medios y las universidades)

Hace unas semanas lanzó el resultado de todas esas experiencias en un libro editado por Planeta que tiene forma de bitácora. “Quería que fuera divertido de leer en cualquier página”, cuenta. Su título, Hielo, es breve, pero a sus ojos condensa la personalidad de este lejano y trascendental continente.

¿Por qué decidió escribir “Hielo”?

Porque luego de seis expediciones a varios puntos del continente blanco a lo largo de 12 años, incluyendo el Polo Sur geográfico, o los 90° de latitud sur, decidí que hay muchísimas cosas tan importantes como interesantes que compartir. Cosas que atañen no solo a la poderosa influencia antártica sobre los trópicos —y viceversa—, sino a la ciencia que se lleva a cabo allí y a la forma como se vive en las bases de investigaciones. También acerca del cada vez más sólido Programa Antártico Colombiano y lo que esto significa para el país en cuanto a investigación de punta, tecnología y geopolítica. Además, era hora de escribir una oda a la Antártida, esa gran masa de hielo que me robó el corazón mucho antes de poner el pie en ella.

Un título de una sola palabra. ¿Por qué?

Porque el hielo es la esencia y la personalidad de la Antártida. Es la argamasa que une a todo el continente. Existe a tales escalas que lo crea y lo destruye todo, porque es una criatura viva que se mueve y devora las cosas que hay sobre ella. Bajo ese gordo colchón de nieve de cuatro kilómetros de espesor hay secretos que, lejos de ser patrañas como ovnis o pirámides, son cosas más subyugantes y científicamente explicables, como picos de montañas de miles de metros de altura que apenas alcanzan a sobresalir como islas en un mar blanco. O como las estaciones de investigaciones que se ha tragado el hielo y ahora están a 30 metros de profundidad, camino a la costa, junto con los aviones accidentados y uno que otro cadáver caído en una grieta o fallecido de inanición.

¿Qué van a encontrar los lectores en este libro?

Una serie de momentos en la Antártida. Momentos de viajes, de ciencia, de historia, de exploración, de introspección, de filosofía, de literatura y poesía, de periodismo científico y ambiental, y de los albores del Programa Antártico Colombiano. Momentos prosaicos, sublimes y poéticos. Es un libro tan variado en contenido como ecléctico en el arte. La idea es poder abrirlo en cualquier página y leer trozos que den una idea de lo que es este lugar alucinante. (Le puede interesar: Científicas viajan a Antártida para dar visibilidad a la mujer en la ciencia)

¿Cuántos viajes ha hecho a la Antártida y cuál fue el más emocionante?

He realizado seis expediciones y todas han sido distintas. La primera fue al Polo Sur geográfico, el punto donde se originan los meridianos y donde hace más frío. Otra fue durante la Primera Expedición Antártica Colombiana, en el buque ARC 20 de Julio, con la Armada, muy simbólica. Luego en un buque de turismo elegante, un lujo inolvidable. Y finalmente en octubre pasado, en un avión de la NASA en un vuelo rasante sobre el hielo, absolutamente fantástico.

¿Por qué es tan interesante la Antártida para la ciencia?

Porque el aislamiento y el frío la han convertido en el laboratorio natural más grande del mundo. Los científicos antárticos están descifrando los secretos del clima de la Tierra, revelando lagos y montañas debajo del hielo, y contemplando los orígenes de la vida y del universo. Una vez considerado como un sitio desolado y congelado en el tiempo, ahora se entiende que la Antártida está pasando por cambios implacables. Transformaciones locales como la pérdida del hielo, cambios en la circulación oceánica y la recuperación del ozono atmosférico tienen consecuencias globales para el clima, el nivel del mar, la biodiversidad y la sociedad. En otras palabras: la aparentemente inocente Antártida tiene el potencial de cambiar nuestra civilización tal como la conocemos.

¿Cuál es el reto más difícil para un periodista científico al abordar un tema como la Antártida?

Por un lado, entender la ciencia antártica, que es increíblemente compleja. Entonces uno tiene que estudiarla muy a fondo, para poder transmitir su esencia a la gente y además hacerlo de forma agradable e inspiradora. Y por otro lado, el gran reto es hacerle entender al público en general la razón por la cual su país debe invertir en el estudio de la ciencia antártica.

¿Cuál fue la parte más desafiante de encontrar una narrativa adecuada? ¿Por qué se inclinó por la bitácora a la hora de escribir?

Porque quería hacer algo diferente sobre la Antártida, algo que no tuviera necesariamente un orden de la A a la Z, como un libro clásico, y que fuera divertido de leer en cualquier página. Tenía tantos trozos de diarios, tantas reflexiones y retazos de artículos, poemas, datos geniales, fotos y objetitos que fui recolectando, que me gustó la idea de hacer una ensalada con todo eso. Hasta quise poner una aleta de pingüino que me encontré en una playa.

¿Cuál es su animal favorito de la Antártida y por qué?

El pingüino adelia (Pygoscelis adeliae). Porque es un hombrecito del hielo de escasos 70 centímetros de altura y la quintaesencia del pingüino: negro como la tinta y blanco como el lino, con un diseño que hace pensar en un elegante caballero de frac. Su personalidad tipo A es genialmente acelerada, arma escándalo por todo, y adoro sus ojos maquillados con un borde blanco. Es además una de las dos únicas especies de verdaderos pingüinos antárticos, los que necesitan el hielo para sobrevivir.

¿Cuál es el diagnóstico actual sobre cambio climático y la Antártida? ¿Por qué es un punto tan sensible frente al cambio climático?

El manto de hielo antártico contiene unos 26,9 millones de kilómetros cúbicos de hielo, suficientes para aumentar el nivel del mar en 70 metros si son devueltos al océano. Habiendo permanecido estable durante miles de años, ese manto está ahora perdiendo hielo a una tasa acelerada, porque está siendo atacado por el calor en la atmósfera y en el agua. La península Antártica está ubicada en el punto donde las aguas más calientes de todos los mares llegan a mezclarse con el océano Austral, y por eso localmente esas aguas y todo lo que se vive en ellas está cambiando rápidamente.

¿Por qué Colombia se embarcó en un programa en la Antártida?

Porque desde 1989, Colombia es parte del Tratado Antártico, que busca estudiar y proteger al continente. La meta es llegar a ser miembro consultivo de ese tratado, es decir, un participante con voz y voto, que puede decidir el futuro de este lugar. Es una decisión geopolítica, académica, institucional y de desarrollo tecnológico. Y porque los trópicos son las regiones del mundo que podrían estar más afectadas por un futuro de deshielo antártico.

¿Para qué cree que le ha servido esto a Colombia?

Para entrar en las grandes ligas de la ciencia polar mundial, para establecer importantes relaciones con la academia y las armadas de los países antárticos, para comenzar a entender la enorme influencia antártica en los ecosistemas de nuestro país y para abrir una ventana de oportunidades para los estudiantes colombianos, porque la Antártida es una exportadora de información cruda tan importante, que se ha convertido en parte esencial de la economía mundial del conocimiento.

¿De qué manera esta experiencia cambió su vida y su periodismo científico?

Cuando uno ha buscado ir a un lugar desde pequeña, como fue mi caso con el Polo Sur, tener el honor de ser la primera periodista hispana en ser invitada a ese mítico punto geográfico por parte del programa polar estadounidense es algo que llena de orgullo. Por otro lado, la experiencia no cambió mi periodismo científico, pero me permitió la libertad de escribir como me gusta, es decir, transmitir la ciencia de forma narrativa y un tanto poética. (Acá: Travesía de una colombiana en la Antártica)

 

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- Redacción Ciencia

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