La astrofísica ignorada por el comité del Nobel recibe un premio de US $3 millones

Dame Jocelyn Bell Burnell, quien en 1974 no recibió el Nobel por ser estudiante y mujer, fue galardonada con premio Breakthrough Especial en Física Fundamental, otorgado en otra oportunidad a Stephen Hawking.

Dame Jocelyn Bell Burnell.Wikimedia - Creative Commons - Silicon Republic

Dame Jocelyn Bell Burnell representa uno de los mejores ejemplos de discriminación en el mundo científico. Su historia le ha dado la vuelta al mundo y cada vez que vuelven a exponerse las dificultades que deben superar las mujeres para ser reconocidas, su nombre vuelve a pronunciarse. Por eso, muchos celebraron hoy que el premio Breakthrough Especial en Física Fundamental, respaldado por los magnates de Silicon Valley, incluido Marck Zuckerberg, fundador de Facebook, se lo hayan dado a ella. Recibirá US $3 millones (unos 9 mil millones de pesos). (Lea India sorprende con un plan para enviar personas al espacio en 2022)

La razón por la que otorgan el premio a Bell Burnell es simple: en la década del 60, mientras era una estudiante de doctorado en la Universidad de Cambridge hizo un descubrimiento que abrió nuevos caminos para la astrofísica. Tras horas de observación y de analizar datos, halló los llamados púlsares, es decir, estrellas de neutrones. (Lea Japón se prepara para probar el primer mini ascensor espacial)

Se trata de objetos que nacen como consecuencia de la explosión de una supernova y que aún emiten radiación periódica. Su estudio ha permitido comprobar varios puntos de la Teoría de la relatividad de Albert Einstein y fueron unas de las primeras evidencias de la existencia de las ondas gravitacionales. (Lea Hallan, posiblemente, el cráneo del fósil más antiguo de América en los restos del Museo de Brasil)

“El descubrimiento de púlsares de Jocelyn Bell Burnell siempre será una de las grandes sorpresas en la historia de la astronomía", dijo Edward Witten, presidente del comité de selección. "Hasta ese momento, nadie tenía una idea real de cómo se podían observar las estrellas de neutrones, si es que existían. De repente, resultó que la naturaleza ha proporcionado una forma increíblemente precisa de observar estos objetos, algo que ha llevado a muchos avances posteriores". 

Sin embargo, cuando Bell Burnell hizo este hallazgo no recibió los créditos correspondientes. Luego de que en 1967 identificara las primeras señales de los púlsares, se lo comunicó a su supervisor de posgrado Antony Hewish. Él, escéptico, no confió en sus datos. Para demostrarlos, ella hizo más observaciones y volvió a encontrar más ondas que se originaban en distintos puntos de la galaxia. Años después, publicaron juntos el primer estudio sobre ese descubrimiento. Hewish aparecía como primer autor y Bell Burnell como segunda. También figuraban otros tres nombres en el artículo.(Lea ¿Se acerca una era de artículos de ciencia gratuitos?)

Pero cuando el comité de los premios Nobel decidió darles el máximo galardón de Física a los descubridores en 1974, solo se lo otorgó a Hewishy al astrónomo Martin Ryle. Bell Burnell, británica y hoy con 74 años, no fue tenida en cuenta.

La anécdota poco parece importarle ahora. “Yo era una estudiante y entonces no reconocían estudiantes. Ahora lo hacen, pero en aquella época los estudiantes eran considerados prácticamente parte del mobiliario”, le dijo a la cadena BBC a finales del año pasado. Además, advirtió, “en la década del 60 la gente veía a la ciencia como una actividad realizada por hombres experimentados”.

De hecho, hoy toma con humor ese gran error. “Si obtienes un premio Nobel tienes una semana fantástica y, luego, nadie te da nada más. Si no obtienes un premio Nobel, tú consigues todo lo demás. En cambio, casi todos los años ha habido alguna fiesta porque he logrado otro reconocimiento. Eso es mucho más divertido”, aseguró al diario The Guardian.

Los US$ 3 millones que recibirá del premio Breakthrough, otorgado en anteriores ocasiones a Stephen Hawking, a los científicos del CERN y al equipo de LIGO que detectó las ondas gravitacionales, ya tienen una destinación. Los donará al Instituto de Física para financiar becas de doctorado.

 

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