La base de datos global de microbios que fue posible gracias a un “crowdsourcing” científico

Su nombre es el Proyecto de Microbioma de la Tierra y logró analizar 27,751 muestras. Los primeros resultados fueron publicados en la revista Nature.

En el proyecto participaron científicos de 43 países. Max Pixel

La idea comenzó hace algunos años, puntualmente en el 2010. Reunidos en Utah, Estados Unidos, un grupo de científicos se lanzó a la loca idea de crear una gran base de datos que contuviera la mayor información posible sobre la diversidad genética microbioana de toda la Tierra. Como muchos de los grandes proyectos científicos que se anuncian, este parecía demasiado ambicioso. Pero hoy, siete años después, los resultados del Proyecto de Microbioma de la Tierra, como fue bautizado, fueron publicados en la revista Nature.

Desde que el proyecto conoció la luz pública los científicos detrás de este lograron analizar la composición de 27,751 muestras de 97 estudios independientes. En total generaron 2.2 mil millones de lecturas de secuencias de ADN. Específicamente leyeron un gen universal conocido como 16S rRNA que codifica los ribosomas. Estos últimos encargados de sintetizar las proteínas a partir de la información que contiene el ADN.

Así, sumando datos de un lado y de otro, la investigación pudo concluir que los microbios son más similares entre sí cuando habitan el mismo entorno (ver gráfico).

Tomado de Nature - Microbiology: Crowdsourcing Earth's microbes

Sin embargo, lo único que ha llamado la atención sobre el estudio no son sus resultados, sino el camino para lograrlo, ya que se trató de un esfuerzo global de crowdsourcing. En este, científicos de 43 países aportaron las muestras que iba a analizar el proyecto. Antes de comenzar se les pidió a los investigadores que miraran entre sus neveras y muestras bien conservadas con qué podrían contribuir. Todo esto sin contar con el hecho que los datos recolectados iban a ser de libre acceso.

“Este proyecto es un excelente ejemplo de una adopción de políticas que involucran un compromiso generalizado, en el que la facilidad de comunicación electrónica y el poder de las redes sociales se utiliza para generar recursos útiles”, dice el artículo científico.

Pero esta no es la primera vez que la ciencia se arroja a hacer un esfuerzo colaborativo tan grande. Proyectos previos como Polymath, en el cual matemáticos se unieron para resolver grandes incógnitas, y el Flemish Gut Flora Project, que estudió las bacterias en los estómagos humanos, sobrevivieron bajo una lógica similar.

Por esto, lo que más han destacado muchos del Proyecto de Microbioma de la Tierra es que, además, se convirtió en un hito para protocolizar el muestreo, extracción y transporte de las muestras microbianas y del ADN. De hecho, hoy en día estas hojas de ruta no sólo son usadas por el proyecto, sino por científicos que han publicado hasta 2.000 investigaciones bajo el mismo método. 

 

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