La sonda japonesa Hayabusa2 aterrizó sobre un asteroide por segunda vez

Tras posarse sobre la superficie de Ryugu a principio de año y lograr impactar este cuerpo celeste para formar un cráter de donde tomar muestras, la sonda logró aterrizar allí para conseguir muestras del polvo que datan de hace 4.600 millones de años.

Esta imagen de JAXA muestra a Hayabusa-2 haciendo contacto con la superficie del asteroide. Agencia Europa Press

Por segunda vez, la nave japonesa Hayabusa2 aterrizó con éxito sobre un lejano asteroide para obtener información sobre el sistema solar. Esta misión, planeada desde hace cinco años por la Agencia de Exploración Espacial Japonesa (Jaxa), alcanzó este jueves su punto culminante al posarse de nuevo en Ryugu, el cuerpo celeste que orbitaba desde hace meses, con el fin de recoger muestras de polvo de su subsuelo. (Lea: ¿Cómo era Colombia cuando el hombre llegó a la Luna) 

Tal logro fue celebrado por los ténicos de Jaxa después de planificar el aterrizaje desde febrero de este año. En ese entonces, Hayabusa2 había tenido un acercamiento fugaz con el asteroide con la intención de tomas pruebas a la altura de la superficie de Ryugu. Tras lograrlo, en abril, la sonda lanzó un impactador con dirección a este cuerpo celeste para formar un cráter de donde se pudiera recolectar pruebas a nivel del subsuelo. 

La idea consiste en que la nave japonesa regrese a la Tierra y con ella ambas muestras para estudiarlas. El objetivo de analizar el polvo de Ryugu radica en que su formación, se estima, data del tiempo en que el sistema solar se formó. De manera que las partículas suspendidas en su superficie, y más aún las que se conservan en su subsuelo, podrían arrojar datos claves sobre el origen del universo. 

La aventura de Hayabusa2

La aventura de Hayabusa2, de un costo de alrededor de 270 millones de dólares, comenzó el 3 de diciembre de 2014, cuando la sonda inició un periplo de 3.200 millones de kilómetros para llegar hasta Ryugu, a una distancia promedio de 340 millones de kilómetros de la Tierra, ya que es imposible ir en línea recta. Necesitó tres años y diez meses para llegar a su destino. En junio de 2018 se estabilizó cerca de Ryugu, un asteroide de 900 metros de diámetro, muy antiguo y que data de la formación del sistema solar.

Los científicos creen que ese cuerpo celeste contiene, relativamente, grandes cantidades de materia orgánica y de agua desde hace unos 4.600 millones de años, cuando nació el sistema solar. Esto con el objetivo de comprender mejor la formación del sistema solar sí como "la aparición de la vida en la tierra", según la Jaxa. La agencia japonesa ya envió antes una misión similar (Hayabusa) hacia el asteroide Itokawa, lo que permitió recolectar polvo de este pequeño cuerpo celeste.

 

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