Las píldoras de dieta están engañando el apetito de los mosquitos

El método parece prometedor para el control de enfermedades transmitidas por mosquitos, pero sigue habiendo obstáculos prácticos.

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Pastillas de tiamina, orina en las picaduras, Caladryl y barro son algunos de los consejos que la cultura popular tiene para evitar las picaduras de los mosquitos. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Rockefeller descubrieron una inusual manera de evitar que los mosquitos piquen: medicamentos de "dieta" para engañarlos y hacer que se sientan llenos.

Los resultados de su investigación fueron publicado este 7 de febrero en la revista Cell, y desde entonces ha dado de qué hablar. "Es un excelente estudio", dice Clare Strode, una bióloga de mosquitos en la Universidad Edge Hill en Ormskirk, Reino Unido, a  la revista Nature. Hay un largo camino por recorrer antes de que el método pueda usarse en la naturaleza, dice, pero "como prueba de principio, es muy prometedor".

"Apenas pueden volar", dice Leslie Vosshall, una neurobióloga de la Universidad Rockefeller que lideró el estudio, a NPR. Ella espera poder controlar el apetito de los mosquitos, así como las enfermedades que transmiten.

Vosshall y su equipo demostraron cómo los medicamentos dietéticos humanos sacian la sed de sangre de los mosquitos durante varios días, por lo que es menos probable que se alimenten de humanos y propaguen enfermedades y también produzcan menos descendientes.

"Cuando tienen hambre, estos mosquitos están motivados. Vuelan hacia el olor de un humano de la misma forma en que podríamos acercarnos a un pastel de chocolate", dice Vosshall. "Pero después de que les dieron la droga, perdieron interés".

Funciona así: las hembras de Aedes aegypti, al igual que otras especies de mosquitos, se alimentan de la sangre para obtener la proteína que necesitan para producir sus huevos (de paso, propagan enfermedades como el dengue o la malaria). Pero una vez están satisfechas, dejan de picar hasta que ponen sus huevos varios días después.

Vosshall se preguntó si podría secuestrar este proceso biológico para apagar el apetito de un mosquito.

De acuerdo con la revista Nature, investigaciones anteriores habían sugerido que el deseo de un mosquito de alimentarse está controlado por neuropéptidos, moléculas utilizadas por el sistema nervioso para comunicarse2. Vosshall y su equipo sospecharon que los receptores del neuropéptido Y (NPY) podrían ser particularmente importantes, porque forman parte de la ruta molecular involucrada en el comportamiento de búsqueda de alimentos para muchos animales, incluidos los humanos.

Algunos medicamentos supresores del apetito humanos ya están dirigidos a los receptores NPY, por lo que Vosshall decidió adoptar un enfoque "completamente estrafalario": alimentar estos medicamentos a los mosquitos y ver qué sucede.

Su hipótesis funcionó: los mosquitos que se alimentaban de una solución que contenía drogas activadoras de NPY tenían menos probabilidades de acercarse a un "señuelo" con olor humano que el grupo de control, y sus apetitos permanecieron reprimidos durante dos días.

Sin embargo, una opción comercial para evitar que los mosquitos piquen y se propaguen enfermedades con base en pastillas para la dieta aún está en pañales. Como las píldoras están diseñadas para su uso en humanos, los investigadores temen que un método para controlar los mosquitos en la naturaleza no podía confiar en una droga humana, que podría tener efectos no deseados en las personas.

Por eso el equipo de Vosshall comenzó a analizar cientos de miles de moléculas pequeñas para encontrar una que activara el receptor NPYLR7 en mosquitos. Finalmente, identificaron seis compuestos prometedores capaces de suprimir el apetito de los mosquitos. Según cuenta NPR, el compuesto más potente que el equipo identificado necesita administrarse a una concentración muy alta para afectar el comportamiento de los mosquitos, lo que haría que su implementación sea costosa.