Las princesas de la ciencia

La princesa Sumaya bint El Hassan de Jordania, presidenta del Foro Mundial de Ciencia 2017, ha luchado para que las mujeres tengan las mismas oportunidades y el mismo reconocimiento a la hora de hacer investigación.

La Princesa Sumaya bint El Hassan de Jordania. Flickr - The British Foreign and Commonwealth Office

Ella es una princesa. Cuando se sienta lo hace derecha, con las piernas ligeramente cruzadas a la altura de los talones y mirando al fondo, casi siempre concentrada en un punto fijo. Ella es una princesa, la Princesa Sumaya bint El Hassan de Jordania, que a diferencia de las princesas de los cuentos con las que crecimos, vino a hablar de algo que a las mujeres sí debería importarnos: que en lo que queda del siglo 21 la ciencia no nos siga excluyendo como lo ha hecho hasta al día de hoy.

Sumaya es mujer, madre, historiadora, princesa, pero también presidente de la Sociedad Real Científica de su país, ese que sólo logramos asociar con caos cuando se nos atraviesa en el mapa. Es presidenta del Foro Mundial de Ciencia 2017 y enviada especial de la UNESCO para la ciencia por la paz. Por lo menos, en títulos, Sumaya suena a lo que nos debieron haber enseñado que debe hacer una princesa cuando éramos pequeños.

Al comenzar su discurso, uno que da para un panel de la Conferencia Mundial de Periodismo Científico (WCSJ 2017) en San Francisco, Estados Unidos, deja su opinión clara: “La ciencia y la innovación deben servir para el bienestar de la comunidad, por eso todo el mundo debería poder aportar algo, incluyendo a las personas de piel oscura (brown people) y las mujeres”. Pero el panorama de hoy es el contrario: se estima que sólo el 30% de los investigadores del mundo son mujeres, mientras que un tercio de la producción científica es producida por “hombres de raza blanca”.

Por eso, esta vez, Sumaya no está sola. Está acompañada de Naledi Pandor, quien a pesar de no tener el título de princesa, habla sobre la ciencia con autoridad, con fuerza. Pandor es ministra de Ciencia y Tecnología de la República de Sudáfrica. A Pandor la tildaron casi de loca cuando, en el 2015, anunció que entre su país y dos más (Nueva Zelandia y Australia) se construiría el radio telescopio más grande del mundo: el Square Kilometre Array (SKA) que abarcaría más de un kilómetro cuadrado de datos.

¿Por qué en África? ¿Por qué en Australia? ¿Por qué en esos continentes remotos se iba a construir un proyecto de tal magnitud? Se preguntaron algunos. Hoy Pandor, parada en una tarima frente a un auditorio donde la mayoría son mujeres, científicas o periodistas científicas, da la respuesta. “Porque queremos que los científicos sean los que vengan a África a hacer ciencia y no tener que viajar a otros lados para encontrarla”. La respuesta de Pandor frente a quiénes deberían hacer ciencia en el siglo 21 es aún más cortante: “Deben ser las mujeres y las personas de raza negra”.

De inmediato me vine una pregunta a la cabeza, ¿en Colombia dónde estarán estas princesas de la ciencia? Seguramente existen, pero hemos estado muy distraídos, mirando a otros "príncipes", como para poder encontrarlas.

Travel Fellow del World Conference of Science Journalist 2017, San Francisco, California.