Las voces que transmitieron para Colombia la llegada del hombre a la Luna

Los hermanos Pinzón Moncaleano, de la mano del gerente de RTI Fernando Gómez Agudelo, emitieron durante seis días este histórico momento.

Carlos y Leopoldo Pinzón en el set de transmisión de RTI, hace 50 años. Álbum familiar

“Sus ojos en la Luna al mismo tiempo que los ojos de los astronautas”, era el eslogan con el que el Instituto Nacional de Radio y Televisión, Inravisión, les ofrecía a los colombianos la transmisión en vivo de la llegada del hombre a la Luna, por primera vez. El miércoles 16 de julio de 1969, los astronautas Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins emprendieron el viaje desde el Cabo Kennedy (Estados Unidos) hasta el Satélite. En Colombia, Fernando Gómez Agudelo, gerente de RTI televisión, alistó a su grupo de trabajo, encabezado por los hermanos Pinzón Moncaleano, y preparó el canal 7 para la emisión en vivo de esta hazaña. (Lea: Lo que aprendimos de 382 kilogramos de rocas lunares)

 
 

Leopoldo, el menor de los hermanos Pinzón Moncaleano, hoy, 50 años después, en su casa en Honda (Tolima) recuerda los días de esta histórica transmisión y la tarea titánica que hubo detrás. Recalca que César Simmonds Pardo, primer director de Inravisión, fue el responsable de que Colombia pudiera ver en vivo la llegada del hombre a la Luna. No puede decir con certeza si fue por un golpe de intuición o de visión, pero en los años 60 cuando Simmonds decidió que algunas de las antenas que iban a cubrir el territorio nacional además de tener la capacidad de retransmitir, pudieran transmitir. Así fue como instalaron una en el cerro de Jurisdicciones, en el municipio de Ábrego (Norte de Santander). 

En esa época, RTI Televisión era la empresa más significativa de televisión y se alió con la Televisora Nacional y con la Universidad Nacional para la emisión. “Fernando dividió al equipo en dos partes. En uno estábamos mi hermano Carlos y yo, debíamos instalarnos en el cerro. El otro apoyaba desde Bogotá. Allí estaba mi hermano Roberto coordinando entrevistas y el material para los programas que se hacían fuera de la transmisión en directo. También coordinamos con Germán, otro de mis hermanos, que era locutor de la Radio Nacional de Colombia. Entre todos armamos un tándem para esos días”, rememora con alegría Leopoldo.

La campaña de expectativa inició. En las emisoras, los canales y los periódicos invitaban a los colombianos a  conectarse con la emisión. En las plazas centrales de algunos pueblos y ciudades se instalaron pantallas. Marcas como Phillips, Singer y Motorola ofrecieron televisores de 23 pulgadas a $6.450, bajo el lema “vea segundo a segundo en este soberbio televisor la más grande proeza del hombre”. Las personas que no contaron con el dinero para comprar uno, se aglutinaron en los almacenes que los vendían con tal de no perderse la transmisión. 

 
Fue de las primeras transmisiones en vivo de la televisión colombiana.
Álbum familiar

Para 1969, una semana antes del primer viaje tripulado a la Luna, Fernando Restrepo Suárez y Fernando Gómez Agudelo, fundadores de RTI, se enteraron de que el evento iba a ser emitido en directo por la televisión estadounidense. Comenzaron los contactos y trasladaron al equipo, encabezado por Carlos y Leopoldo Pinzón Moncaleano, al cerro de Jurisdicciones, ya que era el único lugar que contaba con la altura adecuada para transmitir. A falta de equipos técnicos profesionales, Gómez ordenó alquilar algunos a compañías norteamericanas. Invirtieron casi $4 millones de pesos, de la época, en la emisión. 

Un avión de la Fuerza Área Colombiana (FAC) los trasladó a Barrancabermeja y allí un helicóptero los llevó hasta Ábrego mientras construían, de manera artesanal, un helipuerto en la punta del cerro. “Aterrizamos en la plaza central del municipio, donde era la primera vez que llegaba un helicóptero. Ellos se sorprendieron mucho con la nave y nosotros nos sorprendimos con sus habitantes, muchos de ellos son rubios de ojos claros por la descendencia de los conquistadores alemanes que pasaron ahí, por allá en el siglo XVI”, dice de manera anecdótica Leopoldo. 

 
La transmisión que realizaron los hermanos Pinzón es recordada hoy en día.
Álbum familiar

Una vez finalizaron la construcción artesanal del helipuerto, el grupo se instaló en el cerro de Jurisdicciones. Allí, a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar, adecuaron una casa antigua para convertirla en un estudio de televisión. Leopoldo cuenta que, entre escenógrafos, luminotécnicos, tramoyistas, camarógrafos, técnicos en transmisión y la maquilladora, sumaban 15 personas. Entre risas asegura que como el lugar era tan pequeño, trabajaban unos encima de otros durante los seis días que duró el evento. RTI los recibió con una caja de champaña, pero solo la podían abrir en caso de que la emisión fuera exitosa, de no ser así devolvían el paquete a Bogotá. 

Fue una transmisión audaz, asegura Leopoldo. Todos los acontecimientos principales ocurrían en el  Cabo Cañaveral, en Estados Unidos, y, la señal de esos sucesos eran recibidos en la estación principal de la transmisión, ubicada en Canberra, Australia. Por medio de una especie de cápsulas, los hechos eran retransmitidos a Houston, Washington y otras ciudades de Estados Unidos y del mundo. Entre esos lugares, se encontraba un barco norteamericano que estaba anclado en la mitad del Pacífico y que era el encargado de pasarle la transmisión a un barco venezolano, ubicado en el Golfo de Maracaibo. Las imágenes, finalmente, llegaban al cerro de Jurisdicciones y, de ahí, al resto del país.  

En medio del frío del cerro, el grupo realizó, si la memoria de Leopoldo no falla, diez transmisiones durante seis días. Carlos era el encargado de narrar el lanzamiento de la nave Apolo 11 el miércoles 16 de julio de 1969, los reportes de funcionamiento de ellas y cuando el módulo entró en órbita lunar el 20 de julio. Mientras tanto, Leopoldo complementaba la emisión con datos sobre la Luna, la duración de la misión y los aspectos estadísticos y técnicos. A la media noche llegó el momento más esperado por el mundo: el inicio de la caminata lunar. Armstrong fue el primero en salir del módulo de alunizaje y pronunció su mítica frase: “Este es un pequeño paso para el hombre, pero un salto gigante para la humanidad”. 

 
 

La señal llegó bastante bien, sin embargo, se interrumpió durante unos segundos justo en el momento exacto en el que Armstrong pisó la Luna. Con un toque de suerte y, por supuesto, un ajuste en los cables, los hermanos Pinzón Moncaleano pudieron seguir transmitiendo y los colombianos fueron testigos de la famosa frase de Armstrong. Coinciden en que esta fue la parte más emocionante de contar. Ese día el grupo declaró que la emisión había sido un éxito y, en medio de la algarabía, destaparon la caja de champaña. 

“De la emoción, algunos nos fuimos en helicóptero hasta Cúcuta para seguir la fiesta. En la madrugada, nos devolvieron al cerro para concluir con la emisión”, declara Leopoldo. El 24 de julio, cuando la nave Apolo 11 llevó a los tres astronautas de nuevo al Cabo Kennedy, en Florida, la transmisión llegó a su fin. Con jocosidad, Leopoldo recuerda que de aquella misión histórica de transmitir para Colombia la llegada del hombre a la Luna, solo sobrevivieron la Luna, Carlos y él. 

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Paula Casas /@PauCasasM

Ciencia

Las voces que transmitieron para Colombia la llegada del hombre a la Luna

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