La librería que "receta" libros como medicinas

Desde el año 2008, una tienda de libros londinense aplica la biblioterapia, una técnica que recomienda literatura de ficción a lectores para ayudarlos con su salud mental.

Hay cada vez más evidencia de los efectos de la lectura en el cerebro. / Wikimedia
Hay cada vez más evidencia de los efectos de la lectura en el cerebro. / Wikimedia

The School of Life, una iniciativa creada por el filósofo Alain de Botton, además de ser una tienda de libros, cuenta con una amplia oferta de servicios para enseñar “lo que no se obtiene en los colegios y universidades”. Uno de esos servicios se ha hecho particularmente famoso y su nombre es ya de por sí explicativo. Lo llaman biblioterapia. La idea es simple: usar los libros para ayudar a la gente.

Pero el término biblioterapia no es una invención de esta institución. Cien años atrás, en 1916, un artículo publicado en la revista The Atlantic Monthly hablaba de un tal doctor Bangster, que recetaba libros a quien los pudiera necesitar. “Un libro puede ser un estimulante, un tranquilizante, un irritante o un soporífero. La cuestión es que debe hacerte algo, y tú tienes que saber qué es”, decía.

Hoy día, guías clínicas, como las desarrolladas en el Reino Unido por el National Institute for Health and Care Excellence (NICE), recomiendan la biblioterapia en casos de depresión o trastornos de ansiedad. La definen como un tipo de terapia cognitiva de baja intensidad que puede ayudar en casos leves.

Pero no es exactamente lo mismo a lo que se refería Bangster. Estas recomendaciones se basan en libros de autoayuda convenientemente seleccionados a través de iniciativas para prescribir sólo aquellos considerados de “alta calidad”. Lo que Bangster proponía, y lo que hacen en The School of Life, es extender y enriquecer la prescripción: sus recomendaciones se basan en libros de ficción.

El funcionamiento es sencillo. El “paciente” llena un cuestionario con preguntas sobre sus hábitos y preferencias de lectura, junto con otras más personales, como el tipo de vida que lleva, las principales preocupaciones e ilusiones o lo que espera estar haciendo en un futuro. Después se fija una entrevista que puede ser por teléfono o Skype y al final recibe una lista con seis o siete libros recomendados. También se recomiendan libros de no ficción, pero según Susan Elderkin, encargada del catálogo de The School of Life, “preferimos prescribir novelas”.

Por el momento no existen suficientes estudios que prueben el valor de esta técnica en la salud, pero cada vez hay más evidencias de lo que puede provocar la lectura en nuestro interior.

Desde hace unos años se han realizado experimentos que han buscado descifrar los distintos estímulos de la lectura en nuestros cerebros. Aunque los resultados aún no son conclusivos, diversas investigaciones afirman algo que por otra parte parece obvio: al leer, de alguna (cerebral) manera, reproducimos lo que las palabras evocan del mundo real.

La mayoría de estos estudios se basaban en novelas o cuentos, pero la no ficción también encierra la promesa de múltiples beneficios. El principal de ellos parece ser el aumento de la reserva cognitiva, una especie de colchón neuronal que protege de desarrollar síntomas como los asociados a las demencias.

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