Los dos nuevos planetas “gemelos” de la Tierra

Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts y de la U. de Lieja (Bélgica) anunciaron el hallazgo de dos planetas con una composición rocosa similar a la del nuestro. Dicen que esto “refuerza el argumento de que pueden ser habitables”

Ilustración de los dos planetas girando alrededor de su estrella. / Nasa

Dos meses después de que científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y de la Universidad de Lieja (Bélgica) descubrieran un nuevo sistema planetario, bautizado Trasppist-1, anunciaron sus primeros hallazgos. El principal indica que hay dos planetas muy similares a la Tierra no solo por su tamaño sino por su composición. Se trata de dos mundos rocosos y no gaseosos como la gran mayoría (que se parecen mucho a Júpiter).

Aunque hasta ahora han hecho los primeros análisis, este descubrimiento, dice el MIT en un comunicado, “refuerza el argumento de que pueden ser habitables. Además, sus atmósferas parecen no ser “amplias y difusas, como la de Júpiter, sino compactas, similares a la de la Tierra, Venus y Marte”.

De acuerdo a Julian de Wit, investigador del MIT los datos que recopilaron eran muy contundentes y “las observaciones fueron las mejores que podíamos esperar”.

La ventaja de estos dos nuevos planetas es que están a una distancia relativamente cercana (40 años luz) y eso permite analizarlos con más detalle que otros hallados por el telescopio Kepler. De manera que, como le aseguró Wit al diario El Mundo de España, es posible afirmar que son los dos más similares a la Tierra de todos los que se conocen.

Ambos cuerpos fueron observados gracias al telescopio Hubble que, tal y como anunció la Nasa hace un par de días, será reemplazado en 2018 por el telescopio James Webb (JWST), que es casi tres veces mayor que su antecesor. Una vez esté funcionando, dice Wit, se podrá saber qué tipo de atmósfera tienen los planetas de Trasppist-1 y, además, se conocerá qué hay en ellas.

Por ahora, solo hay hipótesis que apuntan que esas atmósferas pueden estar formadas por dióxido de carbono, como la de Venus; o por nubes, como la de la Tierra; o una más “pobre”, como la de Marte.