Los pesticidas pueden hacer que las aves se pierdan durante las migraciones

Una investigación publicada en la revista Scientific Reports, es la primera en demostrar los efectos de estos químicos en otras especies distintas a los insectos.

El gorrión de corona blanca fue la especie estudiada en la investigación.Pixabay

Ya está bastante claro que los pesticidas afectan de manera grave a los insectos que entran en contacto con ellos: el más reciente estudio demostró que los campos europeos han perdido el 82% de sus invertebrados por el uso de estos químicos para fumigar las cosechas. 

De lo que no se tenía mucha información era sobre los posibles daños que estos compuestos podrían llegar a tener sobre otros animales. Ahora, una investigación publicada en la revista Scientific Reports acaba de dar las primeras luces sobre este asunto. Lamentablemente, las noticias no son buenas.

De acuerdo con la investigación realizada por científicos canadienses, las aves migrantes podrían estar perdiendo su sentido de ubicación debido a los efectos neurotóxicos de los neocotinoides, presentes en la mayoría de pesticidas. Además, las aves estarían perdiendo masa muscular, lo que les dificultaría sus largos viajes migratorios.

“Los resultados sugieren que si las aves cantoras salvajes consumen el equivalente a cuatro semillas de canola regadas con neocotinoides durante tres días podrían ver su estado de salud deteriorado, sufrir retrasos y una dirección inapropiada en su migración, lo que podría incrementar el riesgo de mortalidad o disminuir sus posibilidades para aparearse”, escribió la autora principal, Margaret L. Eng, en el documento.

Para encontrar estos resultados, las profesoras de las Universidades de Saskatchewan y York, en Canadá, estudiaron a un grupo de gorriones corona blanca (Zonotrichia leucophrys), una especie propia de Norteamérica que se alimenta principalmente de semillas y que es famosa porque puede permanecer despierta hasta dos semanas durante su periodo migratorio, en el que normalmente paran en cultivos para alimentarse y reponer energías.

Para analizar cómo los insecticidas los afectaban, el grupo de investigadores capturó a los gorriones en primavera y durante tres días los alimentaron con semillas de cultivos que en Estados Unidos y Canadá se fumigan con dos químicos que contienen neocotinoides. Midieron el rendimiento de las aves en pruebas de ubicación migratoria antes, durante y tras la exposición a estas semillas.

 Los resultados, según le dijo la investigadora Christy Morrissey a el diario The Guardian, fueron “sumamente dramáticos”. “Estos pájaros”, añadió “básicamente estaban perdidos”. Durante 14 días los pájaros vieron disminuida su capacidad para ubicarse, retrasando sus vuelos y disminuyendo sus posibilidades para reproducirse.

Los efectos, según señala el paper, pueden deberse a que estos compuestos químicos causen disrupciones en la transmisión de ciertos químicos en el cerebro, lo que tendría “efectos en las funciones cognitivas y motoras que juegan un papel crucial en la recarga, orientación y navegación” de las aves migratorias.

Por si fuera poco, tan solo 24 horas después de que los animales consumieron las semillas de maíz y canola fumigadas con los químicos, presentaron síntomas de letargia, vómito y rechazo a la comida, lo que significó una pérdida de masa corporal de entre el 17 y el 35%.

Lo más grave, señalaron las investigadoras, es que justo cuando las aves empiezan sus migraciones, es decir, en primavera, es cuando los grandes cultivos de Norteamérica empiezan a fumigarse. No obstante, un portavoz de Bayer señaló en medios que si se usa de acuerdo con la etiqueta, los químicos no representan ningún peligro para la fauna, y que se ha observado a las aves remover la capa externa de las semillas, que es donde se encuentra el pesticida. 

Esta investigación vendría a sumarse a los incipientes estudios que exploran los efectos de los pesticidas en las aves. Un antecedente para su trabajo fue una investigación del año 2014 en la que científicos de los Países Bajos probaron que allí donde el uso de insecticidas con neocotinoides era más alto, las poblaciones de aves silvestres se redujeron en un 30% en diez años.

Ese fenómeno, según los investigadores, podría tener varias causas: la muerte de insectos que eran la base de la alimentación de algunas especies de aves, o la contaminación del agua que alejaba a las fauna. El estudio publicado este miércoles, podría abrir una tercera explicación para esta disminución en las poblaciones de aves. 

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