Muere el caracol George, y con él, toda su especie

Un caracol llamado George, de 14 años, falleció en días pasados. Era el último de la especie 'Achatinella apexfulva’, que solo existía en Hawaii. Se convirtió en la primera especie extinta en este 2019.

El caracol George llegó al laboratorio en el que falleció en 1997. Cortesía Departament of Land and Natural Resources Hawaii

El pasado 31 de diciembre falleció George, un caracol de 14 años de la especie 'Achatinella apexfulva’. Su muerte no tendría nada de especial si no fuera por que George era el último de su especie. Es decir, su muerte significó la extinción de su especie.

El mundo solo se enteró de la noticia cuatro días después, cuando la División de Silvicultura y Vida Silvestre de Hawaii (Estados Unidos) informó lo ocurrido a través de un comunicado,  y de su página de su Facebook.

“La muerte de George es una pérdida significativa para los locales, pues era un símbolo que apareció en múltiples historias locales y cientos de estudiantes de colegio lo han visto crecer a lo largo de los años”, señaló la División.

La institución señaló además que la muerte de George, que significó la extinción de una especie, es tan solo un reflejo de las condiciones cada vez más difíciles a la que se enfrenta la fauna en la isla de Hawaii, y que tiene en peligro de extinción a buena parte de la misma. 

De hecho, la División de Silvicultura y Vida Silvestre del estado explica que el 90% de los caracoles de la isla están riesgo inminente de desaparecer.

El programa contra la extinción de caracoles de la isla reseña en un su página web que en documentos del siglo XIX se habla con frecuencia sobre la impresionante biodiversidad de los caracoles en la isla. según estos documentos, en un solo día un explorador podía recoger 10.000 ejemplares de las 750 especies diferentes que habitan en el complejo de islas.

Entre estas especies, la más emblemática era la Achatinella apexfulva, a la que George pertenecía, pues ésta fue la primera especie que se encontró en la isla. Los primeros registros para la ciencia occidental se remontan a 1787, cuando el capitán George Dixon escribió que en las islas O’ahu, en donde atracó, los nativos le ofrecieron una concha de este animal en un lei —una guirnalda o corona—.

Y es que para las comunidades indígenas nativas de Hawaii, los caracoles, con sus conchas coloridas, eran signos de belleza. De hecho, las tradiciones los llaman “las joyas del bosque”, según reporta el programa contra la extinción de caracoles.

Sin embargo, la desaparición de los bosques nativos, el cambio climático y las especies invasoras llevaron a un estado crítico a todas las poblaciones de caracol de la isla.

En 1997, la División de Silvicultura y Vida Silvestre de Hawaii recolectó a los últimos diez ejemplares de Achatinella apexfulva, para tratar de restaurar su poblaciones. Entre esos 10 estaba George, quien recibió su nombre en honor a la tortuga galápagos George, también el último en su especie y que falleció en 2012.

A pesar de que en el laboratorio de la Universidad de Hawaii lograron generarse varias crías, todas fallecieron, al igual que los progenitores. Solo George sobrevivió.

En 2017, ante la inminencia de su muerte, los investigadores a su cargo extrajeron una pequeña muestra de tejido que enviaron a la universidad de San Diego, en California, donde fue congelada. Allí queda el último testimonio del ADN único de la primera especieque se extingue este 2019.