Parque Explora abre su primer laboratorio público

En este taller de experimentación los ciudadanos podrán desarrollar ideas que van desde la robótica o la microbiología hasta la ingeniería textil. Además, pueden acceder a tecnología de punta como cortadoras láser e impresoras 3D.

El Exploratorio, taller público de experimentación, abrió sus puertas esta semana.
El Exploratorio, taller público de experimentación, abrió sus puertas esta semana.Cortesía Parque Explora

A primera vista las herramientas que están en los casi 1.000 m² y dos pisos que constituyen el Exploratorio del Parque Explora de Medellín parecen estar repartidas de forma arbitraria. En el centro se extienden ocho mesas con varios enchufes y, un poco más atrás, hay otras dos mesas de metal con lavamanos, como las que uno recuerda de los laboratorios de química de los colegios. Si uno sigue el recorrido hacia los cuartos, además, se encuentra con varios materiales que en principio no se relacionan entre sí: serruchos, martillos, un cortador láser, camisetas, una impresora 3D, mallas tensadas y hasta lo que aparentemente sería una cocina.

Pero lo que sucede es que la coherencia llegará después, pues el “Exploratorio, taller público de experimentación” es un espacio para armarse y desarmarse según lo necesiten quienes estén trabajando en él. Un laboratorio abierto para que las personas experimenten y hagan. O, como dice Camilo Cantor, coordinador del Exploratorio, es “un taller del abuelo”, pero con más y nuevas tecnologías.

A diferencia de las otras salas interactivas, este taller, ubicado junto a Parque Explora y financiado en convenio con la Secretaría de Desarrollo Económico de Medellín, fue diseñado exclusivamente para despertar la creatividad del público, que debe proponer qué hacer en este espacio. “Parque Explora siempre ha tenido una vocación hacia la experimentación, la construcción y lo que involucre la creatividad, pero desde hace rato veníamos pensando en un lugar que tuviera esta vocación. Así nace el Exploratorio, con el ánimo de estimular la cultura de la colaboración, el pensamiento crítico y aprender de modos distintos”, explica Andrés Roldán, director de Explora.

Para lograr que sea un lugar lleno de ideas, el Exploratorio tiene un manifiesto que se puede leer a la entrada: la cultura libre, el trabajo en red, la innovación social y la producción entre pares son algunas de las anotaciones. Pero la que más destaca entre estas es una que dice “el error como oportunidad”.

Llegar a la “serendipia”, un término que se refiere a un descubrimiento inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta, implica equivocarse, afirma Cantor. Por ende, en este taller público la asociación del error con lo malo se destruye y, en cambio, se convierte en parte del proceso de experimentación e innovación.

“Esto también es una revolución de la educación, de cómo aprender. En la universidad y en el colegio se nos olvida que en el hacer, probar y equivocarse hay mucho aprendizaje. Se piensa que errar es echarse el semestre y entonces, cuando hay un error, todo está mal”, comenta Cantor.

Desde el martillo hasta la impresora 3D

Después de unas horas de inaugurado el Exploratorio, los alambres, limpiapipas, botellas, vasos de café, tijeras y pistolas de silicona que antes estaban sobre las mesas del “Taller Central”, se han convertido en arañas, pájaros o helicópteros que ruedan o vibran con pequeños motores.

La historia se repite para el “Laboratorio de maderas”, donde se está construyendo un corral, y un piso arriba, en el salón de “Prácticas experimentales 2”, donde las camisetas que antes eran blancas tienen una variedad de estampas después de pasar por un proceso de serigrafía.

La imagen es inusual. Al mismo nivel y sin jerarquías están reunidos los niños de colegio, aquellos estudiantes de ingeniería que llegaron motivados por poner en práctica lo que les dicen en las aulas, las familias que vienen con abuelos incluidos y los mediadores del Parque Explora que, como bien lo dice Alfredo Lozada, uno de ellos, están para hacer de puente entre las personas, no para servir de guías.

Atrás, en el fondo, se puede escuchar en vivo la transmisión de Manzana Radio, uno de las iniciativas que nacieron de un taller de experimentación que sirvió como modelo piloto para el Exploratorio. Ubicado en el barrio Laureles y bautizado como Laboratorio de Ideas, este espacio le permitió a un equipo de radioaficionados crear una radio ambulante que transmite hasta dos cuadras a la redonda. “Es un Frankenstein bonito que demuestra el potencial que se tiene cuando las comunidades se apropian de las herramientas”, recuerda María Isabel Naranjo, coordinadora del Laboratorio de Ideas.

Ahora, a mayor escala, los ciudadanos de Medellín tienen un espacio abierto que no sólo les permitirá acceder a tecnología de punta, sino crear redes para desarrollar sus proyectos. Por esto, los que tengan en su mente una innovación que pueda crearse en este taller, pueden inscribir su iniciativa en la página de Parque Explora o asistir a la variedad de talleres que están programados hasta final de año. Período en el que podrán asistir a soldar robots, entender los significados de la comida, construir cámaras estenopéicas y lanzar cohetes. Todo, sin el miedo a errar.