Pequeños agricultores, una clave para erradicar el hambre en el mundo

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Ceres2030, un trabajo internacional de tres años, revisó más de 100.000 artículos sobre estrategias contra el hambre. Uno de sus principales hallazgos fue que dos tercios de las personas que padecen hambre viven en zonas rurales. Además, explicaron que la mayoría de los estudios que evaluaron no eran relevantes para las necesidades de los pequeños agricultores y sus familias.

Una de las principales preocupaciones que ha aquejado al mundo en los últimos años es cómo erradicar el hambre, principalmente en los países de bajos recursos. Actualmente 690 millones de personas pasan hambre todos los días. Para encontrar una posible solución, en los últimos años diversos estudios se han encargado de estudiar cuáles son las principales causas y así poder determinar cuáles son las intervenciones más apropiadas para ponerle fin a este problema. Una dificultad que se acrecentó con la pandemia por el coronavirus. (Lea: El hambre crece en el mundo y empeorará con el coronavirus, según la ONU)

En busca de que la ciencia fuera un puente para acabar con el hambre, desde hace tres años se creó el consorcio de investigación internacional Ceres2030, que se ha encargado de revisar más de 100,000 artículos. Luego de identificar diez intervenciones que ayudarían a combatir el hambre, el equipo de 78 expertos encontró que la mayoría de las publicaciones de investigación agrícola que estudiaron no pudieron ofrecer una solución a estos desafíos.

En 2015 se establecieron una serie de metas con el objetivo de erradicar el hambre en el mundo. Una de ellas consistía en duplicar los ingresos y la productividad de los pequeños productores de alimentos y otra se enfocó en hacer que esa producción fuera amigable con el medio ambiente y resistente a la emergencia climática. Ceres2030 se centró en evaluar la investigación que podría hablar de alguno de estos dos objetivos. (Puede leer: 265 millones de personas podrían sufrir de hambre en 2020, según informe de la ONU)

Los investigadores establecieron que varios de los estudios concluyen que es muy probable que los pequeños agricultores adopten nuevos enfoques ante los cambios, como plantar cultivos resistentes al clima. Pero, advierten, que esto sucede solo si cuentan con el apoyo, asesoramiento técnico o aportes de terceros. Otros de los documentos analizados encontraron que los ingresos de estos agricultores aumentan cuando pertenecen a cooperativas, grupos de autoayuda y otras organizaciones que sirven como intermediarios con mercados, les entablan un contacto para tener transporte compartido o el almacenamiento compartido para guardar sus productos.

“Los agricultores también prosperan cuando pueden vender sus productos de manera informal a pequeñas y medianas empresas. Eso parece deberse a que estas empresas comparten información con los agricultores y proporcionan fuentes de crédito”, señalan los expertos a la revista Nature. Pero, el hallazgo más importante para los expertos es que dos tercios de las personas que padecen hambre viven en zonas rurales y que de cerca de la 570 millones explotaciones agrícolas que actualmente se registran en el mundo, más de 475 millones tienen menos de dos hectáreas. De todos los estudios analizados, más del 95% no eran relevantes para las necesidades de los pequeños agricultores y sus familias, que son piezas claves para erradicar el hambre.

Según el programa, los pequeños agricultores necesitan nuevas tecnologías y herramientas para poder investigar la eficacia de los procesos que desarrollan en sus cultivos. De hecho, cada año un enorme porcentaje de alimentos se pudren en el campo o por un almacenamiento inadecuado. "Algo sorprendente es que la mayoría de los estudios incluidos solo involucraron a investigadores sin la participación de los agricultores”, dicen los autores a la revista.

Aunque este año el Premio Nobel de la Paz fue otorgado al Programa Mundial de Alimentos, que ha hecho un esfuerzo por eliminar el hambre, el Ceres2030 señala que para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se tendrá que tener un mayor compromiso de investigación con los pequeños agricultores y sus familias. “Sus necesidades, y por tanto el camino para acabar con el hambre, se han descuidado durante demasiado tiempo”, concluyen los expertos. (Lea también: La lucha contra el hambre del Programa Mundial de Alimentos)

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