¿Por qué el mundo llora a Laika, la perra enviada a morir en el espacio?

Se cumplen 60 años desde que se convirtiera en el primer ser vivo en ser lanzado al espacio exterior. Animalistas y científicos recuerdan que su muerte se dio por una falla en el sistema de refrigeración del Sputnik 2.

Laika estuvo sentada en el Sputnik 2 por tres días, antes de ser lanzada al espacio un 3 de noviembre.

Probablemente recuerde la imagen de algún periódico impreso o un texto escolar de ciencia o historia. En el centro, con las orejas paradas y agarrada de un arnés, indiferente a que dentro de unos tres días sería lanzada al espacio, está Laika. Una perrita de las calles de Moscú que fue reclutada por la Unión Soviética para convertirse en el primer ser vivo que (no exitosamente) orbitaria la Tierra. Su docilidad y tranquilidad, dijeron entonces los científicos, habían sido la razón para que Laika (Ladradora en ruso), fuera la elegida para ese cargo por encima de Albina y Mukha, otros dos perras callejeras recogidas.

Como lo recuerda, probablemente de ese mismo texto escolar, la de Laika es una historia triste, pues a pesar de que su imagen será recordada por siempre, ella murió atrapada en el Sputnik 2, la nave en la que fue lanzada. Nunca regresó a la Tierra.

El lanzamiento fue el 3 de noviembre de 1957. Laika ya llevaba tres días sentada en el Sputnik 2, una nave que fue construida casi a la carrera gracias al afán del dirigente soviético, Nikita Kruschev, por figurar en la contienda espacial. Según cuenta el diario español El País, alrededor de un mes antes se había lanzado el primer Sputnik, un acontecimiento que captó la atención de occidente, el cual le celebró a oriente su éxito tecnológico. Kruschev entonces vio una oportunidad para figurar más contra “el capitalismo”, así que le ordenó a Serguéi Korolev, creador del Sputnik, lanzar algo nuevo al espacio. Le dio un mes.

El afán en la construcción del Sputnik 2, que se convertiría hogar y luego tumba de Laika, pudo ser probablemente la razón por la cual la perrita no sobrevivió. Aunque se dice que, en principio, la Unión Soviética le ocultó la información a los medios y negó lo que le había pasado a Laika, en el 2002 se reveló que la perrita había muerto casi a las siete horas de vuelo sofocada a una temperatura por encima de 40ºC por una falla del sistema de refrigeración. El Sputnik 2, sin embargo, siguió orbitando la Tierra con un cadáver abordo hasta colapsar en la atmosfera terrestre casi un año después.

Hoy, 60 años después de que Laika fuera enviada al espacio, muchos la recuerdan. Los animalistas, por ejemplo, no se cansan de advertir que se trata de uno de los casos más icónicos de maltrato animal. Otros, en cambio, celebran a Laika como la primera astronauta que, además, se volvió en hito para el comienzo de la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Lo cierto es que esa imagen de Laika, metida en un dispositivo que parece una nevera, es una que, cuando se ve, perdura para siempre. 

 

últimas noticias

Diario de campo entre astronautas

Supertormenta de polvo en Marte