Primer experimento para cultivar oxígeno en el espacio

Un proyecto de la European Space Agency (ESA) quiere estudiar cómo crecerían las algas en la Estación Espacial Internacional y así producir oxígeno en el espacio exterior.

Filamentos de la espirulina, microalga que protagoniza el experimento, bajo el microscopio. Elser.m/Wikimedia Commons

Se han desarrollado varias técnicas y satélites para medir la fotosíntesis de las plantas de la Tierra desde el espacio, ¿pero qué tal si el proceso se diera fuera de nuestro planeta?

Los investigadores del proyecto piloto Artemiss, de la ESA, van a analizar cómo en un lugar sin gravedad como el espacio sería posible que crecieran las plantas, y sobre todo, cómo harían la fotosíntesis, el proceso mediante el cual los organismos convierten la luz en energía y liberan oxígeno.

En teoría, si logran hacer que las algas crezcan, se produciría oxígeno dentro de la Estación Espacial Internacional y se evitaría la necesidad de transportarlo desde la Tierra, haciendo posible una de las metas para los próximos vuelos espaciales: que sean autosuficientes.

Para el experimento, cargaron la microalga Arthrospira  –conocida como espirulina– en un fotobiorreactor, “una especie de cilindro bañado de luz”, según la descripción de la ESA. Si todo sale a pedir de boca, en la Estación Espacial Internacional, el dióxido de carbono se transformará en oxígeno y masa biocombustible a través de la fotosíntesis. Aunque es una prueba a pequeña escala, lograr producir oxígeno en el espacio exterior sería un paso para n uevas tecnologías que permitan la vida en otros escenarios fuera del planeta Tierra. 

El experimento durará un mes, y se sabrán los resultados cuando el carguero en que fueron enviadas vuelvan a la Tierra, en abril. Una vez en tierra firme, se analizará la información genética de las algas para obtener un panorama más claro de los efectos de la gravedad cero y la radiación en las células de la Arthrospira. Se sabe que esa alga en particular es muy resistente a la radiación, ¿pero hasta qué punto en esas condiciones?

El proyecto es parte del Sistema Alternativo de Soporte Microecológico para la vida (Melissa), una iniciativa que desarrolla tecnologías alternativas para preservar la vida vegetal. Un experimento similar, el Seeding Growth, liderado por la NASA y la ESA, fue desarrollado en la Estación Espacial Internacional en 2013. A largo plazo, el objetivo científico era lograr que las plantas puedan producir oxígeno, vapor de agua y servir de nutrición para el ser humano en el espacio, ya sea a bordo de la EEI, durante un posible viaje a Marte o en una potencial colonia humana en el espacio.

El doctor John Z. Kiss, profesor de biología de la Universidad de Mississippi y líder del proyecto le dijo a BBC Mundo que “había confirmado una nueva manera en que las plantas de semilla responden a la luz”. Los investigadores observaron el crecimiento de 1.500 plantas de semilla y flor y descubrieron que tenían características que solo se manifiestan cuando hay gravedad controlada y no hay un “suelo” sobre el cual anclarse: “estas plantas sí crecen hacia la luz roja en circunstancias de microgravedad”.

Entender las respuestas a la luz que las plantas tienen en el espacio es un primer paso hacia un futuro en el que los cultivos espaciales puedan generar alimentos y oxígeno en escenarios con distintos niveles de radiación y gravedad.

 

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