¿Qué significa la gran tormenta solar que llegará a la Tierra?

El presidente de Estados Unidos Barack Obama advirtió que este es un fenómeno que podría desactivar la red de energía eléctrica y golpear servicios de abastecimiento de agua, salud y transporte.

Los destellos solares son una breve erupción de intensidad en la superficie del Sol. Este suceso permite ver increíbles auroras boreales incluso en zonas del Caribe. / Wikimedia.

El presidente de Estados Unidos fue enfático en las labores que deberán cumplir los estados para mejorar la respuesta ante “eventos meteorológicos del espacio”. Así lo dejó claro en un decreto que emitió el jueves sobre la tormenta solar que se se avecina.

Las tormentas solares son fenómenos que ocurren de forma periódica y que pueden  afectar infraestructuras clave: satélites GPS, sistemas de comunicación, aviación y de distribución eléctrica. “Tiene el potencial de afectar e interrumpir simultáneamente la salud y la seguridad en continentes enteros”, advirtió Obama.

La gran tormenta solar que llegará a la Tierra sería la mayor tormenta desde 2005 y podría tener un potencia suficiente como para causar problemas en los satélites de comunicación. De hecho, se ha modificado la ruta de algunos vuelos que atravesaban el Polo Norte y otros han disminuido el número de pies para evitar los efectos de las llamaradas.

Este fenómeno es una afectación del campo magnético de la Tierra como consecuencia de la actividad solar, donde iones y electrones son expulsados desde el sol como resultado de esas erupciones. La erupción solar se da debido a la gran masa coronal (trozo de la atmósfera del Sol con partículas solares).

Los destellos solares son una breve erupción de intensidad en la superficie del Sol. Se trata de un episodio común que tiene pocos efectos relevantes. El caso más conocido, como relata la revista Newsweek fue una tormenta solar en 1859, conocida como el evento Carrington, que dejó fuera de servicio el telégrafo de la época en Europa y Norteamérica  mientras en el cielo se veían auroras hasta el sur de Cuba.

Desde una comunicado de la Casa Blanca, el presidente puso a las distintas agencias federales sobre aviso para llegar a un plan que logre predecir y detectar estos eventos interestelares, alertar al público, proteger la infraestructura y recuperarse de los daños.

Por su parte, la Secretaría de Energía tiene 120 días para desarrollar un plan que proteja la red eléctrica. Esto se debe a que en 1989, un transformador en Nueva Jersey se dañó dejando a 6 millones de personas en la provincia de Quebec (Canadá) sin energía eléctrica.

Se cree que en una sociedad dependiente de la tecnología, el caos no se haría esperar, pues como lo recogió un informe de 2013, el mercado de seguros Lloyd de Londres estimaba que el costo en la recuperación de una tormenta solar potente oscilaría entre 600.000 millones y 2,6 billones de dólares.

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