Tips científicos para mantener a raya el guayabo

Estos son los consejos basados en investigaciones científicas que podrían ayudarle con ese malestar producto de los excesos con el licor en las celebraciones de fin de año.

No todos los tragos le caen igual al cuerpo.Pixabay

Aunque la humanidad lleva emborrachándose miles de años, todavía no encuentra una cura para librarse de la resaca, o “guayabo”, que se experimenta después de una noche de alcohol.

Es que si bien la ciencia ya sabe que esos molestos síntomas están ligados a una combinación de deshidratación y los químicos del alcohol que tratan de salir del cuerpo, precisamente por la diversidad de factores que intervienen en estos procesos es que no hay una guía definitiva para controlar el problema.

Por eso no hay remedios cuando el daño ya está hecho, sino que más bien existen recomendaciones para antes de la fiesta que pueden disminuir los efectos negativos del mismo.

Agua, agua y más agua

Aunque parezca muy obvio, no puede insistirse muy poco en la importancia de tomar suficientes líquidos durante y tras una noche de excesos. El cuerpo está deshidratado tratando de metabolizar todo el alcohol ingerido. Además, los sueros o el agua de coco pueden ayudar a reestablecer los niveles normales de sales y minerales.

Consumir vitamina B

La vitamina B facilita la absorción del alcohol, por ello es que se recomienda ingerir un suplemento de esta vitamina antes de ingerir alcohol. Alimentos como los huevos o el pescado también contienen este micronutriente.

El color sí importa

De acuerdo con el médico Robert Glatter, quien habló con el diario New York Times, los tragos más claros tienen menos congeneres, unas sustancias orgánicas complejas que le dan al ron o al whisky son color y sabor característico, pero que al mismo tiempo, según un estudio publicado en 2006 en The British Medical Journal, generan peores guayabos.

Para antes de dormir (sí se acuerda)

Agua y un medicamento que evite el dolor en los musuculos (como el acetaminofén) también pueden ayudarle para que a la mañana siguiente no se levante con esa sensación de cansancio que suele acompañar al exceso de alcohol.

¿Curas milagrosas? Mejor evítelas

En 2005 se publicó en la revista académica The British Medical Journal un estudio que comparó 281 estudios científicos que supuestamente daban curas efectivas contra el guayabo. No obstante, tras pasar por la lupa de los investigadores de Exeter y Ultrech (en Holanda), tan solo ocho lograron demostrar que habían sido hechos con suficientes criterios científicos.

 “No hay evidencia convincente que sugiera que cualquier intervención convencional o complementaria puede ayudar a prevenir o tratar la resaca por alcohol”, escribieron los investigadores. Por eso, desconfíe de curas milagrosas.

Su mejor amigo: moderación

Por más cliché que suene, la moderación es y seguirá siendo la mejor forma de evitar -o al menos mantener a raya- el guayabo.

 

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