Un meteorito impactó el planeta Tierra el año pasado y nadie lo había notado

De acuerdo con la NASA, una gran bola de fuego explotó en la atmósfera de la Tierra en diciembre, pero solo hasta hoy se confirmó la noticia. La explosión fue la segunda más grande de su tipo en 30 años, y la más grande desde la bola de fuego sobre Chelyabinsk en Rusia hace seis años.

El satélite japonés Himawari captura el empinado descenso del meteorito. Es la bola de fuego de color naranja brillante. Simon Proud, Agencia Meteorológica de la Universidad de Oxford / Japón

De acuerdo con la NASA, una gran bola de fuego explotó en la atmósfera de la Tierra en diciembre. La explosión fue la segunda más grande de su tipo en 30 años, y la más grande desde la bola de fuego sobre Chelyabinsk en Rusia hace seis años.

La nube de humo del meteoro se registró a las 11:50 del 18 de diciembre en el mar de Bering, una parte del Océano Pacífico entre Rusia y Alaska.

Peter Brown, de la Universidad de Western Ontario, Canadá, detectó el meteoro en mediciones recogidas por al menos 16 estaciones de monitoreo en todo el mundo.

De acuerdo con New Scientist, el rastro de humo que captaron los satélites es casi vertical, lo que muestra que entró en la atmósfera muy abruptamente, y es posible ver una sombra larga y delgada proyectada por la nube de humo contra la capa de nubes de la Tierra que se encuentra debajo.

El meteoro tenía 10 metros de diámetro y una masa de 1400 toneladas y atravesó la atmósfera a una velocidad de 32 kilómetros por segundo. La roca espacial explotó 25.6 km sobre la superficie de la Tierra con una energía de 173 kilotones de TNT, aproximadamente 10 veces la de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en 1945.

Como aterrizó en el mar de Boering, pasó inadvertido por los medios de comunicación y las agencias espaciales hasta que no se confirmara qué había impactado. De acuerdo con BBC, los satélites militares notaron la explosión el año pasado, y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos notificó el evento a la NASA, que confirmó hoy el impacto del meteorito.

De acuerdo con New Scientist, varios grupos de científicos examinan regularmente el cielo en busca de asteroides cercanos a la Tierra, dice Chris Mattmann en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. La NASA utiliza un sistema de monitoreo que escanea un catálogo de asteroides conocidos para detectar posibles impactos futuros durante el próximo siglo.

Los objetos pequeños frecuentemente golpean la Tierra, dice Brandon Johnson en la Brown University en Rhode Island, a la revista científica. “Si sales en una noche clara, verás pequeños meteoroides quemándose en la atmósfera. Y debido a que el 75% de la Tierra está cubierta por océanos, muchos no son reportados”.

Los impactos de meteoritos grandes son más raros (se esperan máximo tres cada 100 años), porque los asteroides más grandes son menos comunes. Pero los datos de los estudios del cielo de asteroides de entre 5 y 50 metros de diámetro sugieren que estos objetos deberían golpear la Tierra con menos frecuencia de lo que realmente lo hacen.

De acuerdo con BBC, una vez que se identifica un objeto entrante, la NASA calcula dónde ocurrirá el impacto en la Tierra, basándose en una determinación precisa de su órbita. En junio de 2018, el pequeño asteroide 2018 LA de 3 metros fue descubierto por un observatorio terrestre en Arizona ocho horas antes del impacto.

El Centro para Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL) realizó una determinación de precisión de su órbita, que se utilizó para calcular una ubicación de impacto probable. Esto demostraba que la roca podría golpear el sur de África y tal como sugirieron los cálculos, a la NASA llegaron videos de una bola de fuego en Botswana grabados con una cámara de seguridad en una granja. Fragmentos del objeto fueron encontrados más tarde en el área.

El episodio reciente del meteorito que impactó el mar de Boering deja varias conclusiones. La primera es que el hecho de que la Tierra esté compuesta en un 75% por agua nos da una ventaja para sobrevivir a los impactos de posibles meteoritos. Dos, que objetos grandes pueden chocar con nosotros sin previo aviso, lo que subraya la necesidad de un mejor monitoreo. Una red más robusta dependería no solo de los telescopios terrestres, sino también de los observatorios espaciales, señaló la NASA.