Universidad Nacional inaugura el primer jardín paleontológico interactivo del país

Este nuevo espacio del Museo Paleontológico, equipado con realidad aumentada, busca que los visitantes conozcan algunas de las plantas que vivieron en la era de los dinosaurios, sus formas de reproducción y la evolución histórica. Está ubicado en Boyacá.

Imagen del Museo Paleontológico de Villa de Leyva.Tomado de la página de Facebook del Museo Paleontológico de Villa de Leyva

El equipo de investigación del Museo Paleontológico de la Universidad Nacional logró algo que estaba planeando desde hace años: hacer un jardín paleontológico (o “paleojardín”) en el que cualquier persona pueda conocer de cerca cuáles fueron las plantas que vivieron en la era de los dinosaurios, sus formas de reproducción y la evolución histórica. (Lea Muere Eduard Punset, uno de los divulgadores científicos en español más populares)

Esta apuesta, realizada por Brandon Cerpa Gutiérrez, biólogo de la Universidad y liderada por el profesor Petter Lowy Cerón, director del Museo, posiciona este recinto como un referente positivo de innovación en la manera de hacer divulgación científica. En total, hay 87 especies que ahora forman parte de la señalización del recorrido. (Lea Karen Uhlenbeck se convierte en la primera mujer en recibir el "Nobel" de matemáticas)

La propuesta se apoya en una de las últimas y más promisorias tecnologías: la realidad aumentada, mediante la cual todo el recorrido se plantea para ser autónomo –sin necesidad de guías– ya que la señalización es cronológica y lineal, aunque mutable. (Lea Un viagra, un potenciador sexual y otros 15 productos fraudulentos que preocupan al Invima)

Quienes visiten las instalaciones del Museo, ubicado en el Km 1.5 vía Arcabuco, y quieran disfrutar de esta implementación tecnológica, deben descargar la aplicación de realidad aumentada Naddie AR, disponible en todas las plataformas, gratuita y de funcionamiento off-line.

Al escanear un letrero con la cámara del dispositivo móvil (teléfono o tableta) se despliega en la pantalla un modelado 3D en realidad aumentada, con un nivel de interacción inmersiva con el usuario e información extendida de la especie como descripción, origen, distribución, hábito, conservación y usos, entre otros.

Así está dividido el jardín

La zonificación del Paleojardín conservó la flora ya establecida y se subdividió en siete secciones que relatan historias de conquista, diversificación y dominancia de las plantas a lo largo de millones de años de historia.

En la sección “Conquista de tierra firme”, los protagonistas son los musgos, hepáticas, antoceros, licófitos, helechos de linajes “basales” como la cola de caballo (Equisetum giganteum) y helechos con crecimiento arborescente como la palma boba (Cyathea conjugata).

En este se trae a colación el tránsito de mar a tierra de las primeras plantas, hoy día solo conocidas por fósiles, y la aparición de las plantas vasculares durante el Paleozoico. 

“Dominancia de las coníferas”, otra de las secciones, muestra especies como la palma funeral (Cycas revoluta) y el pino romerón (Retrophyllum rospigliosii), que forman parte de la diversidad de “coníferas” y demás plantas sin flores que dominaron los paisajes del Mesozoico, la era de los dinosaurios y reptiles marinos de la colección de fósiles del Museo.

En el recorrido también se aprecia la sección de “Aparición de las flores”, dedicada a las primeras plantas con flores que aparecen tempranamente en la historia, de grupos cercanos de la chirimoya (Annona cherimola), el alcanfor (Cinnamomum camphora) y la magnolia (Magnolia grandiflora). 

Con la sección “Diversificación de las flores”, se sigue la línea cronológica en el Cenozoico, durante el cual irradian, diversifican y dominan las plantas con flores. En este se resaltan plantas como el sietecueros (Tibouchina urvilleana), el sauco (Sambucus nigra) y el chicalá (Tecoma stans). 

En seguida vienen tres secciones sobre la conquista de las montañas, del desierto y del aire.

En la relacionada con las montañas se enseña la diversidad de plantas en el gradiente altitudinal de las montañas de Colombia y se encuentran algunas especies arbóreas típicas de los Andes –varias en algún grado de amenaza– como el cedro (Cedrela montana), el nogal (Juglans neotropica), el guayacán (Lafoensia acuminata) y el roble (Quercus humboldtii). 

La parte dedicada al desierto cuenta las adaptaciones que les permiten a ciertas plantas conquistar los extremos de aridez, radicación y temperatura en esos territorios. Algunas de las especies en este jardín son el fique (Furcraea cabuya), la pitahaya (Hylocereus megalanthus) y el tuno (Opuntia ficus-indica). 

En cuanto al aire, se hace alusión a las bromelias y orquídeas, que figuran entre las plantas más carismáticas en el jardín; desde estas especies se exponen los caracteres que les permitieron adaptarse a un hábito excepcional arriba de árboles y generar unas interacciones especiales con insectos, que las ponen a la vanguardia de la evolución.

Así, el Museo Paleontológico de Villa de Leyva le apuesta al vínculo que debe mantener la academia con la realidad del mundo y la búsqueda de formas innovadoras de compartir y desglosar conocimientos hacia los públicos no especializados para generar el impacto deseado.

El patrimonio paleontológico y natural no se conserva por inercia ni por acciones aisladas, sino por acciones colectivas en las que se involucran académicos y comunidades, detalla el profesor Lowy.

En tal sentido, agrega que el propósito más importante es que los visitantes puedan aprender y aprehender el valor de la conservación de las plantas para Colombia, el planeta y la especie humana.