Opinión

33 revoluciones en Artbo

No llevo la cuenta de las veces que me han pedido escribir mis textos para lectores “no especializados”, pero son muchas. Nunca ha dejado de molestarme. Se supone que evite usar términos específicos de la historia del arte, que obvie los detalles relativos a las técnicas artísticas y que proscriba las esdrújulas, las sobreesdrújulas y las palabras compuestas. Sobre todo, se trata de presentar a los lectores el mundo del arte tan disponible y monótono en su diversidad, como el escaparate de un supermercado.

Cortesía

No es tan incómodo evadir circuitos completos de palabras, tratando de salvar las ideas… Lo que es más que molesto, trágico, es caer inevitablemente en la trampa eficiente y sutil de creer que de esta forma los lectores se “acercan” al arte. Es una trampa porque la gracia del arte es que ofrece una experiencia compleja del lenguaje, que peina a contrapelo sus usos comunes y que explora su potencial desperdiciado entre la normalidad, la rutina, y los lugares comunes de la comunicación masiva. Esta experiencia es compleja para acceder a la realidad desde puntos de vista diferentes, o conectar entre sí aspectos de esa realidad que están disociados, e incluso para imaginar otras realidades factibles. No para hacer inaccesible las obras de arte.

La mejor manera de comprobar esta teoría es acudiendo a la agenda del sector artístico y experimentando el arte de primera mano. Bogotá ofrece una gran variedad de actividades en este sentido. La más relevante de ellas es ARTBO | Feria Internacional de Arte de Bogotá de la Cámara de Comercio de Bogotá que se realizará en Corferias del 26 al 29 de octubre.

Para esta edición de la feria, tuve a cargo la curaduría de Referentes, la sección que explora obras históricas de importantes artistas que rompieron paradigmas en las historia del arte. 33 Revoluciones será una exposición dedicada a la evolución de la gráfica desde los años sesenta hasta fines de los ochenta. Durante esas décadas, el dibujo y el grabado alcanzaron uno de sus puntos más altos de desarrollo en la historia contemporánea de América, y se perfilaron como medios prolíficos para la experimentación artística. La labor experimental desarrollada durante esos años se orientó más que nunca a la consagración de la plástica como un torrente de pensamiento crítico, una práctica propicia para la elaboración cultural y un recurso para cuestionar los autoritarismos y las versiones manidas de la historia, y para poner en crisis las imposiciones identitarias.

33 Revoluciones será una ocasión excepcional para aproximarse a la producción artística que contribuyó a transformar la mirada y las conductas de la sociedad, como parte de los múltiples movimientos culturales de entonces. En la selección de casi doscientas obras, de más de cincuenta artistas, estarán incluidas distintas vertientes de la gráfica. Cada una de ellas marca el pulso de sus propias revoluciones: provocativas, polémicas, irreverentes y felizmente complejas.

 

*Curadora Sección Referentes.

Doctora en Historia del Arte de la Universidad Nacional de Colombia.

 

 

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