Instituto Caro y Cuervo

75 años de patrimonio lingüístico

Durante todos estos años, el Instituto ha buscado contribuir al país con sus investigaciones. Un poco de su historia.

La Imprenta Patriótica está a cargo del Instituto y su funcionamiento está al servicio de la comunidad. / Gustavo Torrijos

Todo empezó por la afición gramatical del bogotano Rufino José Cuervo. Se entregó al estudio de la lengua castellana y se fue a París en 1882 para desarrollar sus estudios. De allí no volvió nunca: se quedó en la capital francesa hasta su muerte, en 1911.

Ese interés lo llevó a realizar el Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, que logró ejecutar hasta la letra D. En 1942, para conmemorar los centenarios del nacimiento tanto de Rufino José Cuervo (1844), como de Miguel Antonio Caro (1843), se creó el Instituto Caro y Cuervo (ICC), cuyo primer director fue Félix Restrepo, autor de El alma de las palabras.

Para el año de la creación del Instituto, Alfonso López Pumarejo estaba en su segundo período presidencial, lo que posibilitó una reforma educativa que según se creía serviría para el resto de años. Dicha reforma se interesaría en promover la integración de facultades e institutos, dotar de recursos financieros suficientes a estos y democratizar las autoridades. También, posibilitó el establecimiento de las libertades académicas, la apertura de nuevas y más diversas carreras, el estímulo a la investigación, los servicios sociales y la función de extensión académica.

Pese a la reforma educativa que se hizo en el mandato de Alfonso López Pumarejo donde se incitaba a la investigación, el país parecía no mostrar interés en ello. Sin embargo, sin tener en cuenta la situación de las otras instancias educativas, el Instituto le encargó a un grupo de hombres y mujeres realizar un inventario léxico del español de Colombia. El cuestionario de 1.500 puntos se enfocó en 16 temas, entre los cuales estaban el cuerpo humano, la vivienda, la familia y el ciclo de vida; la agricultura y los oficios, todo esto con el fin de construir un atlas lingüístico y etnográfico que reflejara la distribución geográfica de las variantes léxicas encontradas.

Este fue publicado originalmente en siete volúmenes de gran formato, con sus anexos, que ahora se están transformando, mediante el proyecto Un ALEC para el siglo XXI, en una plataforma digital que emplea la geo- rreferenciación y permite escuchar las voces de los participantes en las muestras y ver cerca de 18.000 fotografías.

El ALEC (Atlas lingüístico-etnográfico de Colombia), que después del Diccionario de Cuervo, es tal vez el proyecto más grande del ICC, no fue sólo una idea que buscaba llenar de significado cada palabra de la lengua castellana, sino que fue un estudio que reportaba el uso de las palabras en diferentes regiones del país y su asociación directa con los imaginarios y creencias de cada región.

El Instituto nació como una división del Ateneo Nacional de Altos Estudios, creado en 1940 por Jorge Eliécer Gaitán cuando era ministro de Educación de Eduardo Santos. Este fue una institución de investigación científica que buscaba dar continuación a trabajos en varios campos: estudios filológicos, geográficos y expediciones botánicas.

Entre las primeras investigaciones que realizó la organización estuvo la terminación del Diccionario de construcción y el Atlas lingüístico-etnográfico de Colombia. Otras investigaciones fueron relacionadas con el estudio y la difusión de las lenguas indígenas y criollas, de la mano de docentes e investigadores expertos en lexicografía, semántica, fonética, lingüística general, literatura y lenguas clásicas.

Como en la constitución de 1991 se reconoció el país como un territorio pluriétnico y multicultural, Caro y Cuervo desde 2003 hace parte del Ministerio de Cultura. Durante estos años ha logrado un renombre internacional relevante por sus investigaciones y estudios, que lo ha hecho acreedor de premios como el Príncipe de Asturias (1999) y el Premio Elio Antonio de Nebrija (2002).

Además de esto, la Imprenta Patriótica, la única artesanal en el mundo que sigue en uso, está a cargo del Instituto. Esta sirvió para compartir lo investigado y para llevar a más de 84 bibliotecas del mundo libros del patrimonio lingüístico y literario del país, permitiendo a su vez realizar canjes de ejemplares para nutrir la propia biblioteca, que conserva una colección de clásicos griegos y latinos donada por la Universidad de Harvard. Hoy en día, el Instituto tiene a la imprenta como un museo y un centro de experimentación de artes gráficas.

A lo largo de sus 75 años ha estado comprometido con la lengua española y la implementación de esta, no sólo a través de programas educativos e investigativos, también le ha hecho una apuesta a lo social. Así, a través de la asociación de amigos del Caro y Cuervo estuvieron trabajando en una campaña para corregir tatuajes con mala ortografía acompañado del lema: “Porque el lenguaje se lleva en la piel”.

Para celebrar los 75 años, la organización ha creado un evento que va desde hoy hasta el 27 de agosto. La directora del Instituto Carmen Millán, destacó la importancia de esta celebración para la historia cultural y académica del país: “Celebramos que, en estos tres cuartos de siglo, el Instituto Caro y Cuervo ha comprometido equipos científicos y docentes en torno a la investigación y conservación del patrimonio lingüístico del país; además se ha distinguido por ser una Institución de Educación Superior que hoy en día cuenta con cuatro maestrías, seis diplomados y varios cursos de extensión”.

Las actividades conmemorativas comenzarán hoy a las 9:00 a.m. en su sede centro y contarán con la participación del presidente de la República Juan Manuel Santos; con una charla sobre la historia del Instituto a cargo del expresidente de la República Belisario Betancur y el exministro de Cultura y el rector de la Universidad Eafit, Juan Luis Mejía. Ese mismo día, en la tarde, se llevará a cabo la apertura del Festival la Palabra Caro y Cuervo 2017, presidido por la exministra de Cultura Elvira Cuervo de Jaramillo. También se hará la premiación del Concurso de cuento Caro y Cuervo 2017.

En esta celebración Caro y Cuervo hará un homenaje a Jorge Isaacs a cargo de una retreta por la Orquesta Batuta en la hacienda Yerbabuena, ubicada en Chía. Ese mismo día se hará una visita guiada a la Imprenta Patriótica, en la que los participantes podrán apreciar los modos tradicionales de hacer un libro con máquinas linotipo y ver cómo se arma e imprime con moldes de plomo fundido.

También habrá una jornada de actividades para niños y adultos, quienes podrán aprender cómo se hace un libro manualmente según se hacía en el siglo XIV y también, cometas artesanales en las que podrán escribir.

La clausura del evento contará con la presencia de la Orquesta Sinfónica Juvenil Batuta en la Imprenta Patriótica, en honor al Instituto. Todo es entrada libre.

 

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