Abandoné todo por amor a la danza

Javier Mejía tiene de 22 años, baila desde los 8 y es parte del grupo de diez jóvenes que conforman el cuerpo de baile Alma en Movimiento.

Javier Méndez, bailarín Alma en Movimiento
"La idea socialmente es ser abogado, médico o ingeniero. Por eso, desde pequeño decía que iba a estudiar derecho. Pero cuando salí del colegio dije: voy a ser bailarín. La desilución para mis padres fue muy grande. Intenté estudiar algo ‘intermedio’ y elegí filosofía, pero en el cuarto semestre me di cuenta de que solo había una cosa que quería hacer. Así que dejé todo en Bucaramanga, donde nací y crecí junto con mi familia, para buscar posibilidades en Bogotá. Cuando vieron la fuerza de mi deseo, mis padres me apoyaron. Llegué a la casa de una de mis primeras profesoras, sin conocer a nadie más. Ella me albergó mientras encontraba estabilidad”.
 
Javier Mejía Rodríguez tiene 22 años y recuerda cómo a los 8 años, de regalo de cumpleaños, les pidió a sus padres que lo inscribieran en una academia de baile. Así es como desde niño ha estudiado ballet, jazz contemporáneo, moderno, danza teatro y danza experimental. Una de sus maestras, Alicia Cajiao, invitada a dirigir el proyecto Alma en Movimiento, junto con Jairo Lastre, lo impulsó para que se preparara y paraticipara en las audiciones que se harían en Bogotá. También se escogieron bailarines en Medellín y Cali.  Javier resultó preseleccionado y luego elegido para conformar este grupo de bailarines entre 16 y 24 años, apoyados por Bancolombia y el Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo, para conformar el cuerpo de baile Alma en Movimiento. (Leer: Alma en movimiento: bailes que cambian vidas".
 
“Me vine a Bogotá para bailar, a intentar sobrevivir de lo que me gusta y apareció esta gran oportunidad. Sé que este proyecto es la puerta a grandes posibilidades, pues me ha dado una estabildiad económica, porque me forman y me pagan por hacer lo que amo. Mi sueño es bailar acá en Colombia. Siento que todos los que decidimos quedarnos en el país somos valientes, comparados con quienes tienen la oportunidad de irse, pues quedarse es afrontar la realidad de que los colombianos no están formados para ir al teatro a ver danza. Y nuestra tarea es ayudar a formar el público”. 
 
Justamente, apoyados en esta idea, Bancolombia y el Teatro Mayor crearon la alianza para formar a estos jóvenes talentos y, de paso, transformar a la sociedad por el camino de la cultura. El proyecto tiene como enfoque formar a este grupo de bailarines, para luego vincularlos a las temporadas de danza de este escenario y darle a Colombia su primer cuerpo de baile clásico.
 
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