Poesía

Abdul Hadi Sadoun: el poeta iraquí que desde el exilio y en sus textos muestra lo que le duele su país

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El escritor e hispanista es uno de los invitados al Festival Internacional de Poesía de Medellín. Su participación será este jueves, en la que hará la lectura en árabe y español de algunos poemas de su última publicación Todos escriben sobre el amor menos tú y dos inéditos.

Abdul Hadi Sadoun es un escritor e hispanista, doctor en filosofía y letras de la Universidad Autónoma de Madrid. Nació en Bagdad (Irak) en 1968 y su infancia, adolescencia y exilio los refleja en sus textos. Es autor de una larga lista de libros, tanto en árabe como en castellano; entre sus últimas publicaciones en castellano se destacan: Siempre Todavía (2010) Campos del extraño (2011), Memorias de un perro iraquí (2016), y Todos escriben sobre el amor menos tú (2019).

No solo se dedica a escribir, también es traductor. Ha traducido del español al árabe más de 30 libros de destacados autores hispanos, entre ellos Machado, Lorca, Borges, Alberti, Bécquer, Vila-Matas y Javier Marías. Ha sido merecedor de diversos reconocimientos como la Beca Antonio Machado en 2009, de la Fundación Antonio Machado; obtuvo la IX Distinción Poetas de otros mundos del Fondo Poético Internacional en 2016.

Sadoun le contó a El Espectador en entrevista acerca de su trabajo y cómo a través de sus obras cuenta situaciones que vivió durante su infancia y temas actuales como la realidad de Irak, que vive entre guerras, pobreza y dictaduras.

¿Cómo llega a participar en el Festival Internacional de Poesía de Medellín?

Mi primera participación en el Festival Internacional de Poesía de Medellín fue en 2004, cuando me llegó la invitación por primera vez, pensé que sería un festival como otros, pero la sorpresa que vi fue que es un encuentro internacional a gran escala, dinámico, vivo y de interés popular, cosa que no vi en otros festivales que participé durante más de 25 años.

¿Cuál es su aporte en esta edición del Festival?

Esta vez y con el presente peligro de la pandemia será virtual, y leeré en árabe y español unos poemas de mi último poemario Todos escriben sobre el amor menos tú y uno o dos inéditos, pero sobre todo estaré presente en redes compartiendo mi experiencia poética con poetas y público en estos tiempos difíciles que nos tocan.

¿Por qué se inclinó por la escritura, en especial de poemas?

¡La escritura no tiene por qué, sino para qué! Siempre desde pequeño me imaginaba decir algo a todo el mundo acerca de lo que pienso y opino, y de esta manera vi que el ser escritor es quizás la única manera eficaz de expresarme y emocionarme con los sucesos personales y comunes.

Desde siempre intenté cambiar mi timidez en algo enérgico donde está el mundo que añoro y deseo. Escribí poesía y cuento al mismo tiempo, y sinceramente no veo la diferencia en la manera de expresar, simplemente cada tema tiene su mundo interior y el estilo que debe tener. Para buscar un sitio en este mundo, elegí la magia de la palabra como voz y profesión.

¿Influyó su niñez y las diversas situaciones que vive su país natal en sus creaciones literarias?

Mi niñez y parte de mi adolescencia la pasé en un barrio obrero marginado, y todos estos recuerdos pasados o recientes, me inspiran en todo lo que escribo. No dejo de ser hijo de mi generación y mis circunstancias, por eso todo lo que he escrito durante más de 30 años de mi vida como escritor no pasa de esta realidad; la realidad de mi país entre guerras, pobreza y dictaduras.

¿Cree que la poesía y la escritura son una forma de contar la historia de manera más interesante?

Es una forma de contar y documentar la experiencia humana, que es importante y necesaria. La historia no es toda igual para todo el mundo, y el papel del escritor es dar su opinión dentro de la ficción de lo que pasó y puede pasar. El escritor no es historiador, pero sí un tipo de observador y partícipe de los acontecimientos, y su visión es lo más cercano a la realidad. Y por supuesto, la poesía dentro de este mar de géneros literarios, es la manera íntima, personal y pactante de emociones e ideas.

¿Cuál es el objetivo fundamental de la poesía en la sociedad?

Emocionar en primer lugar, y es recordar y abrazar fuertemente. La poesía no es un tipo de maquillar la realidad, sino es parte básica de la vida humana. La poesía es el bálsamo que nos salva y nos cura cada vez que leemos o escuchamos poemas o simples versos. Además, que es la voz que nos une y nos enseña en pocas palabras lo que ocurre a nuestro alrededor. La poesía como lo definían los indígenas de América: es la miel del alma porque no encuentran la palabra exacta para nombrar.

¿Cómo se puede incentivar a los niños y jóvenes para que se interesen por la lectura y la poesía?

Desde casa y colegio, así como con la complicidad en actividades culturales. Además, los niños y jóvenes encuentran el ejemplo en los cercanos. Debemos esforzarnos mucho para enseñar a los pequeños que una vida sin emociones no es la misma vida.

Se ha dedicado durante varios años a traducir al español obras de autores árabes ¿cómo realiza la escogencia de las obras que pasa a español y viceversa?

Lo que hago no es gran cosa sino es un deber y trabajo complementario de mi faceta de escritor. Es parte de mis lecturas y lo que veo necesario que deben leer mis paisanos. Cuando digo esto me estoy refiriendo a las dos partes: la árabe y la española. Un traductor es alcántara entre dos mundos y dos culturas, cuando lo dominas será el camino más recto para llevar a cabo las tareas de traducir entre las dos lenguas.

En mi caso soy aficionado a pesar de traducir más de 30 libros del español al árabe y nueve del árabe al español. Es una manera de leer, contemplar y acercarse personalmente, cosa que creo que el lector en las dos lenguas merece ser tratado en la mejor manera posible. Mis traducciones son parte de mi vida literaria, un peso enorme en mi enseñanza diaria.

En su obra ‘Memorias de un perro iraquí’ usted indaga en la dimensión del ser humano y sus instintos básicos ¿cómo fue el proceso de creación de este libro?

Llevaba mucho tiempo con la idea de escribir sobre la historia reciente de mi país, sobre nuestra guerra civil y el efecto destructivo de la dictadura y la invasión, pero no encontraba la línea conductora. Sabía de la primera frase y nada más. Un día cerca de la frontera libanesa me tropecé con un perro viejo protegiéndose de la lluvia debajo de un carro deshecho, aquella mirada triste y cansada del perro me llevó a verlo como protagonista de la novela. Aquella noche empecé a escribir la novela y lo terminé en 2010, dos años antes de publicarla en árabe y seis para la versión en español. La novela me enseñó mucho y me quitó mucho peso de impotencia e incapacidad respecto a la situación de mi patria vista desde lejos, desde el exilio.

¿Por qué en su libro Memorias de un perro iraquí humaniza a los animales y animaliza a las personas?

La novela se profundiza en la dimensión del ser humano, con sus instintos más básicos como el odio, la rabia y la tiranía, y sus emociones más elevadas como la compasión, la amistad, el amor… Así, esta desoladora historia personifica a los animales y animaliza a las personas en un escenario en el que la única esperanza es la libertad y la memoria el único lugar para vivir. También para ir más libre en contar en boca de un animal que en boca humana. La tradición árabe y española sobre perros analizando lo humano es muy arraigado.

¿Qué hechos en su vida o experiencias cercanas lo llevan a realizar tal interpretación acerca de las personas?

No hace falta buscar en lo cercano, el caso está en cualquier lugar y sociedad. En tiempos de conflictos (y la Tierra no paró de sufrir guerras y matanzas) todos nos convertimos en fieras castigando y matando a nuestros hermanos. Creo que el ser humano es el único animal en la Tierra que utiliza su fuerza para matar hasta en el momento innecesario. La crueldad es el sello de nuestra humanidad.

¿Qué lo inspira para escribir?

Me inspira la sociedad, la gente y el tiempo en que estamos. Vivo entre ellos y todo lo que me llama la atención tiene color realista de mi gente cercana. Me inclino mucho hacia los problemas recientes en mi sociedad, donde soy parte de ello. Lo experimental dentro de mi escritura está en el estilo y el lenguaje, pero los temas son de siempre: exilio, guerra y dictadura sin dejar el amor y la vida aparte.

¿Tiene algún tipo de rutina o actividades que realice a la hora de escribir?

Hace mucho que no tengo ninguna rutina para ponerme a escribir. Escribo en cualquier hora y circunstancias, el lujo de tener tiempo libre y situación cómoda ya me abandonaron sin vuelta. Es cierto que dentro de todo esto, sí necesito estar a solas y sobre todo un tema que interesa y me llena para sumergir. Todavía escribo en cuadernos pequeños y al pasar el tiempo, lo paso a la computadora. Me siento más activo estando en contacto con el papel que escribir directamente en la computadora y eso se puede considerar una manía o rutina sin curar.

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