"Actos en silencio": la desnudez en el arte

El espacio artístico Liberia de Bogotá, expone ‘Actos en silencio’ con la participación de las artistas Karen Lamassonne y Liliana Vélez, quienes retoman un diálogo íntimo, explícito y enigmático bajo la curaduría de Andrés Matute.

Parte de la obra de Karen Lamassone, expuesta en el espacio Liberia, de Bogotá. Cortesía

Los espacios y los detalles salen a relucir en un ambiente restringido, lo oculto finalmente resplandece creando atmosferas susceptibles, dibujando un espacio sin historias narradas, las mismas que se perciben en los videos sin tapujos que revelan concretamente actos usuales pero hechos de distintas formas. Es entonces como si la piel al descubierto finalmente hablara de los actos inconscientes, de lo irreconocible experimentado en el baño, desnuda y al natural.

Si está interesado en leer otro artrículo de Sandra Fernández, ingrese acá: Taller 4 Rojo: la resistencia de un arte político

El recorrido de ‘Actos en silencio’ pretende reconocer el cuerpo como parte de aquella experiencia reprimida con los videos performáticos de Liliana Vélez y explorar en los detalles que revela una mujer desnuda la simpleza personal de la cotidianidad con las pinturas de Karen Lamassonne.

“La premisa fundamental de la curaduría de esta exposición es que son obras de artistas que planteadas en un contexto social colombiano pueden generar en su momento cierto tipo de ampolla en un sector social que implica un desafío hacia unos parámetros conservadores, pero que también implican una delicadeza en cuanto a la aproximación de lo que se está viendo”, explica Andrés Matute, curador de la exposición, quien construyó un diálogo que se fija como hilo conductor en la exposición, que va más allá de la sensibilidad y de la censura que puede llegar a tener la muestra.

Si está interesado en leer otro artículo de Sandra Fernández, ingrese acá: Ellos son el veneno, nosotros somos el antídoto

La primera apuesta que originó ‘Actos en silencio’ fue la muestra titulada ‘Desnuda astucia del deseo’, sobre la obra de la artista Karen Lamassonne en el Museo La Tertulia de Cali en el año 2017, muestra curada por Matute y que en un inicio sería un proyecto que entraría en diálogo con la obra de Liliana Vélez, pero que finalmente se realizó como una revisión de la obra de Lamassonne de los años setentas y ochentas. Actualmente aparece finalmente entrando en diálogo con la obra de Vélez, estructurando desde esta perspectiva la noción de crear una especie de realidades paralelas entre lo explícito y lo enigmático.

La obra de Liliana Vélez aparece al iniciar el recorrido de la exposición. Uno de sus videos performáticos la presenta desnuda, masticando dolorosamente una pila de cáscaras de huevo, un acto que refleja extrañeza, esa misma que va en contra de lo usual, de lo poco común, de lo criticado paro tal vez añorado por el espectador, la sensación de libertad, de zafarse de lo tradicional, de lo estipulado por una sociedad conservadora. “Hay un componente en esos actos que es de perversión. Comerse unas cáscaras de huevo tiene un grado de masoquismo, depilarse el pubis pelito por pelito también tiene un grado de dolor o vomitar de manera organizada tiene algo que no calza perfectamente con la cotidianidad. Son acciones cotidianas, pero dan un giro que las pone en otro plano”, dice el curador de la exposición, y es que si bien existe una conexión con los actos cotidianos, aquellos también se convierten en acciones ocultas escasamente reveladas.

Vélez entonces se exhibe o más bien se manifiesta en contra de su crianza conservadora, el cuerpo y el pensamiento reprimido se transforma para actuar visceralmente. Al respecto explica la artista: “Yo siempre pienso mi obra antes de hacerla y son actos donde yo tengo que actuar, son momentos donde yo simplemente hago un acto cotidiano: correr, comer unas cáscaras de huevo, venirme o arrancarme los pelos… estoy en un lugar tan lejano y no puedo concentrarme en la cámara porque está pasando algo más fuerte en mi cuerpo”.

Existe una exploración hacia la intimidad. Lo oculto aparece desde lo personal, y allí dialogan la obra de Vélez y la obra de Karen Lamassonne. La serie ‘Baños’ (1979), de Lamassonne, aparece en la exposición dejando supuestos escenarios que se dibujan en acuarela. La figura de una mujer desnuda habita, acciona pero no termina por completo de fijar su acto, sino que más bien lo insinúa y abre una brecha hacia los imaginarios del espectador.

“Por lo general el baño es un lugar solitario, un momento íntimo, un acto en silencio con uno mismo. El espectador, siendo una especie de "voyeurista", por lo general mira en silencio, vive la magia del momento, creando su propia historia”, comenta la artista. Su obra es en ocasiones una especie de diario, sus experiencias aparecen poco a poco en cada detalle que conforma cada una de sus pinturas y es allí donde surgen aquellos actos en silencio que no son evidenciados por la artista, sino a través de quien observa su obra.

Un cuerpo no visto en su totalidad y otro en movimiento completamente expuesto son una manera de proponer y fijar su atención a lo que pasa desapercibido. En ‘Actos en silencio’, el dialogo no solamente aparece a partir de ello, se reconfigura al traer las obras de Lamassonne hechas en 1979 a la época actual y retumbar con el trabajo performático y contemporáneo de Vélez. “Todos tenemos una relación con nosotros mismos, ¿verdad? Todos tenemos la capacidad y necesidad como humanos de sentir nuestro propio dolor y placer. Nosotras lo exhibimos”, concluye Karen Lamassonne.

La exposición estará abierta hasta el 13 de marzo.

[email protected]

 

 

últimas noticias

Los gestos de la epifanía y el padecer

Disfrazarnos de nosotros mismos

contenido-exclusivo

Medellín: SOS por el aire

Baldados de agua fría