Adiós a los domingos más emocionantes del año

Desde el 2011, el ingenio y talento de tres estadounidenses nos regalan la cura para la depresión dominguera a través de una historia llena de fantasía, dragones, luchas sangrientas, desnudez, incesto y amor. La séptima temporada de “Game of Thrones” está por llegar a su final.

Archivo particular

George Raymond Richard Martin, más conocido como George R.R. Martin, se ha convertido en uno de los escritores mejor y más odiados del mundo, gracias a que en 1996 publicó Juego de tronos, el primer libro de una saga que aún no termina de escribir y que desde el 2011 se convirtió en una serie homónima de HBO, creada por D.B. Weiss y David Benioff, que ha hecho historia.

Las razones por las que Game of Thrones, estrenada para Hispanoamérica el 8 de mayo de 2011, se ha convertido en un hito del entretenimiento mundial son numerosas. En primer lugar, es una serie que no da tregua y no perdona. En un universo audiovisual en donde los personajes principales superan todas las dificultades, descubren su mejor versión y llegan al esperado final feliz en donde además encuentran el amor, se casan y tienen hijitos, GOT irrumpe con historias en donde rara vez se ve el amor (y si llega a verse, es en distintos matices, incluido el incestuoso), con personajes siniestros cuya maldad parece indetenible, y particularmente es una serie que no perdona que éste o aquél sea el personaje preferido de la audiencia, sino, por el contrario, entre más querido sea, más posibilidades tiene de sufrir una muerte horrible o una tragedia que lo transforme para siempre. Y eso es algo que los fanáticos amamos odiar y que nos mantiene al borde de nuestros asientos, pidiéndoles piedad al cielo y a estos tres estadounidenses.

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Es de resaltar que el show logra este nivel de tragedia inesperada sin caer en el melodramatismo, sin recurrir a tristes solos de guitarra o piano que llenen de lágrimas los ojos de los espectadores o a la técnica de hacer llorar al público cuando ve a algún personaje llorar en pantalla. De hecho, el llanto no es un elemento habitual de los continentes ficticios de Poniente y Essos, en donde se desarrolla esta historia.

Otro elemento que hace a GOT única son ¡los dragones!, y con ellos todos los personajes de fantasía que habitan este mundo. Los lobos huargos, que duplican y triplican en tamaño a los normales; los hijos del bosque, extraños seres que asemejan un híbrido con un árbol y que además tienen poderes mágicos; los caminantes blancos, algo así como la evolución elegante de los zombies a los que estamos acostumbrados y que guardan un poder aún incomprensible para los habitantes de este mundo ficticio; los bebés sombra asesinos y los dragones, por supuesto, son algunas de las criaturas que nutren la historia con sus poderes, sus increíbles aspectos y su fantasiosa unicidad, brindando un ingrediente exclusivo.

Y esto lleva a otro poderoso elemento de la serie, que es su nivel de producción. Los creadores han declarado que el proceso de producción dura un año entero y la serie abarca escenarios en cinco países aproximadamente, con un reparto de alrededor de 166 actores, mil miembros del equipo técnico y cerca de 5.000 extras. Para la temporada seis, en la que los dragones se vieron en mínima cantidad en comparación a las épicas escenas de la temporada presente, se destinaron US$100 millones, alrededor de US$10 millones por capítulo, lo que consagró a la serie como la más costosa de la historia, a la par de la exitosa comedia Friends, con la diferencia de que ésta destinaba su presupuesto a los salarios de los actores, mientras que GOT lo hace con sus efectos especiales.

Por último, los premios y ránquines hablan por sí solos de la calidad del programa televisivo. Es la serie más premiada en la historia de los Emmy, galardones que celebran la industria televisiva estadounidense, de los cuales Game of Thrones se ha llevado 38, doce de ellos en la ceremonia del 2015 que hizo que además se convirtiera en la serie que más Emmys se ha llevado en una misma premiación. De igual modo, en 2014 se convirtió en la serie más vista en la historia de HBO, con un promedio de audiencia de 18,6 millones de espectadores para esa cuarta temporada; solamente el final de temporada anterior reunió a 8,9 millones de almas que se unieron a la señal en vivo para despedirse de los mejores domingos del año, y para esta temporada, ningún episodio ha tenido menos de 9 millones de espectadores en vivo. De igual modo, la revista Guiness le ha otorgado el título de la serie más pirateada de la historia (entendible cuando muchos fanáticos recurrimos al HBO de otros amigos para poder disfrutar en vivo de los episodios y los más desafortunados deben esperar al ser caritativo que suba el torrent una vez terminada la transmisión mundial del capítulo).

Con una puntuación de 9,5 sobre 10 en IMDB, que la ubica en el cuarto puesto de las series mejor ranqueadas de esta base de datos en línea para televisión y cine, así como un 8,6/10 en Filmaffinity, otra plataforma de esta naturaleza, es indiscutible que este show ha escrito su nombre entre los grandes de la industria del entretenimiento internacional. Por seis años consecutivos nos regaló diez emocionantes domingos y en 2017 comenzó el declive hacia el gran final que llegará en dos temporadas más. Esta séptima temporada sólo cuenta con siete capítulos, de los cuales resta únicamente uno, y la siguiente, de la que no se sabe aún su fecha de estreno, tendrá sólo seis. Se ha hablado de cinco ideas para series spin off que podrían salir de la épica producción, pero hasta ahora no se tiene ninguna certeza.

Si usted es uno de los afortunados que no han disfrutado nada de Game of Thrones, lo invito a que se inmiscuya en este universo que le cambiará la vida para siempre. Si, como yo, se está preparando para el desasosiego postemporada, lo abrazo en la tristeza, no sin antes recordarle que el final de esta temporada durará una hora y veinte minutos, lo mismo que una película corta, y, por todo lo que se ha visto en estos cinco capítulos, el episodio promete enormes emociones. De igual modo lo invito a que lea la increíble saga de Martin, Canción de Hielo y Fuego, pero no lo haga apresuradamente y aproveche que son libros extensos, pues el escritor estadounidense publicó el quinto libro hace seis años y continúa manteniendo en vilo a sus lectores a la espera de las dos últimas entregas: Vientos de invierno y Sueño de primavera. Este último título da esperanzas de que, tal vez, contra todo los pronósticos, todo va a terminar alegremente en la serie.

 

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