"África es más que guerras y enfermedades"

En 2008 la historiadora colombiana comenzó el proceso de realización de ‘África, nuestra tercera raíz’, una investigación en la que se incluyen 8 cd para hacer un recorrido continental musicalizado.

La investigación realizada por Diana Uribe tardó más de seis años. / Imágenes tomadas del libro

Diana Uribe fue por primera vez a África en 2008. Estuvo en Burkina Faso y tan pronto llegó, empezó a identificar que ante sus ojos no había nada extraño y que lograba reconocer cada detalle. Las personas eran familiares para ella, así como la comida, porque le sirvieron plátano frito con pescado. Era como estar en San Andrés o en Providencia o en el Pacífico colombiano. Todo era cercano y con ese marco especial pensó que podía haber una historia que merecía un relato distinto.

Ella tenía a África en el radar desde la época de la descolonización africana, pero al pisar ese territorio halló una similitud extraña con su país. Le surgió entonces una inquietud con la que justificó toda la investigación para después publicar el trabajo África, nuestra tercera raíz: “los colombianos no nos podemos explicar sí no conocemos esta parte de nuestra formación”.

Según Diana Uribe, Colombia tiene tres raíces básicas: la indígena, la europea (a través de los españoles) y la afro. Sin embargo, la indígena sólo empezó a visibilizarse a partir de 1991 con la Constitución Política. La europea, por su parte, tiene mucha información por el eurocentrismo, porque desde ese continente se han encargado de contar únicamente su historia, haciéndola ver como universal. La raíz afro, en cambio, se siente y hasta se baila, pero no está tan identificada.

“Para nosotros hacer una lectura colectiva como sociedad necesitamos entender el mundo afro como un componente vital para nosotros mismos. Por eso este libro está dividido fundamentalmente en tres partes. Hay un tema muy especial con África y es que la información que se da sobre el continente está sesgada y se restringe sólo a las guerras y a las enfermedades, entonces se da la imagen de un continente inviable, sin historia y sin civilización”, afirma Diana Uribe.

Para la historiadora colombiana el comercio de esclavos, para justificar un negocio, le quitó a un pueblo toda la lectura de su propio relato y lo convirtió en mercancía. Ella utilizó para esta investigación las palabras del cantante y compositor nacido en Costa de Marfil Tiken Jah Fakoly, quien manifestó en alguna oportunidad: “¿Por qué siempre el mismo comentario y por qué repiten la misma imagen sobre África? Más bien vengan, vivan el continente y no hablen de lo que no saben”. Lo que hizo Diana Uribe fue seguir el consejo y vivir la experiencia de estar en ese continente.

“La historia empieza en África, porque quise mostrar la civilización, el sentido de los valores de la cultura hasta la llegada del hombre blanco. Resumí en unos CD todo lo que había pasado en ese continente antes del arribo de los europeos. Luego me adentré en la diáspora, es decir, cuando el hombre blanco trae a los africanos en condición de esclavitud y se expande por toda América. Aquí hice el intento de mostrar cómo los seres humanos que fueron sacados de sus pueblos para servir en una tierra lejana lograron sobrevivir ante la adversidad y crearon una resistencia a través de la música y la cultura. La tercera parte de este trabajo está dedicada a visibilizar las distintas maneras en que llegó ese legado a Colombia y se crea Afrocolombia”, asegura Uribe.

África, nuestra tercera raíz es una sola historia que se cuenta en varios capítulos. Son África y Colombia incluidas en un mismo relato. Buena parte de la narración se realizó a partir de la música. Voces de los africanos se cuentan a través de sus canciones. La idea era que esa historia tuviera un hilo conductor musical, porque los sonidos son protagonistas durante el relato.

“Yo llevo tratando de hacer este proyecto varios años y lo intenté empleando muchísimos procedimientos. Por eso siempre digo que este trabajo es como mi “señor de los anillos”, porque hasta ahora es con el que más me he involucrado emocionalmente. Siempre le puse la cara a esta iniciativa y mientras tanto hice cuatro viajes a África, estuve en Quibdó, en el Palenque de San Basilio e incrementé mi relación con San Andrés, Providencia y Santa Catalina, para dimensionar mucho mejor el componente creole que tiene Colombia”, dice la historiadora.

Para ella, este proceso de investigación sonoro fue como estar enfrente de una chirimía en el Pacífico colombiano y canalizó toda la información que tenía en su cabeza. El contacto abierto con África le permitió evidenciar algo que siempre había sospechado. Lo que se le reveló durante este proceso fue la percepción injusta que se tiene de África, de todo este pueblo rico en leyendas, que ha sido reducido a la miseria. Lo claro aquí es que los indicadores económicos no muestran cómo es la gente, ni cómo es su cultura.

“Los africanos tienen unas costumbres muy respetuosas con los ancianos, por ejemplo. A ellos les dan una semilla especial como forma de reconocimiento a su legado. No es algo institucional, eso es propio y muestra mucho el respeto. Me sorprendió su profunda espiritualidad porque siempre los mostraban como salvajes desde la descolonización africana, pero había que tomar la lectura con pinzas. La BBC hacía especiales sobre el tema y uno no se daba cuenta de que la mirada era de Inglaterra, que tenía marcados intereses en ese territorio, y lo mismo sucedía con la France Presse. Es algo así como si nuestra independencia fuera relatada desde Murillo, entonces Bolívar sería un terrorista o algo así”, concluye Diana Uribe.

La historiadora quería romper con el bloqueo intelectual para que dos pueblos separados por el océano se conozcan y entren en contacto.

 

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