Como agua para chocolate, letra para los sentidos

La cocina, lugar de magia y de alquimias, centro del conocimiento y del placer de la vida, dio origen, hace 20 años, a la novela Como agua para chocolate, pionera de la llamada literatura culinaria o cocina ficción.

La escritora Laura Esquivel. /EFE

Como agua para chocolate es una novela para los sentidos, una novela que deleita la mente, el cuerpo, el alma, el paladar, de esas que enamoran como pocas, que permiten soñar, crear y deleitarse al mismo tiempo con cada palabra.

Laura Esquivel, por otro lado, no solo es una escritora, es una a la que vale la pena leer y también la pionera de la llamada literatura culinaria o cocina ficción.

“Buscando escribir el guión ideal, al que pudiera llamar propio, en el cual no intervinieran directores, editores o productores, surgió Como agua para chocolate, su primera novela, que narra la historia de un amor imposible e imperecedero que transcurre en medio de recetas e ingredientes, ollas y sartenes, en un ámbito tradicionalmente femenino: la cocina y sus misterios”, asegura Clarita Spitz para Letra Urbana.

Como agua para chocolate se publicó en 1989 y fue llevada a la pantalla por su entonces esposo Alfonso Aráu en 1992, siendo galardonada con 10 premios Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Tanto el libro como la película han sido traducidos a más de 30 idiomas, alcanzando el éxito en lugares tan diversos como Japón y los países escandinavos.

Esquivel considera que en su obra, más que realismo mágico, emplea una literatura mágica o la magia directa, donde combina lo sobrenatural con lo mundano, creando una atmósfera muy particular donde la cocina se transforma en el centro de la casa y de su historia.

La escritora afirma que Como agua para chocolate sigue siendo su maestra a pesar de que ya pasaron más de 20 años, porque sigue aprendiendo del fenómeno de la novela y el impacto que tuvo no solo a nivel narrativo, sino en el público que se dejó enamorar por una historia diferente, flotante entre la realidad y la ficción.

“Como agua para chocolate muestra ese paraíso de la abuela y lo que sucede con esa matriz que es la cocina, es como un espacio sagrado. Es un laboratorio de magia, de alquimia”, afirma Laura Esquivel.

 

Clarita Spitz – Cultura – Letra Urbana (Lea aquí el artículo completo)

 

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