'Ahora la fotografía es más democrática'

Entrevista con el ganador del Premio Medalla de Oro Robert Capa 2013.

Con esta imagen, Fabio Bucciarelli obtuvo el reconocimiento por su labor en los países en conflicto. / AFP

¿Un fotógrafo nace o se hace? ¿Cuál es su opinión?
Puedo responder desde mi experiencia. Me inicié como ingeniero de telecomunicaciones en Italia, no como fotógrafo. Después estuve en Barcelona gracias a una beca de trabajo, pero luego de trabajar año y medio como ingeniero me alejé de eso. En 2008 ya me había acercado a la fotografía como aficionado, integrando colectivos en Barcelona. A partir de 2009 he estado como profesional, haciendo reportajes, leyendo un montón de libros, y también hice un par de talleres, pero nunca pasé por una escuela de fotografía.

El salto de la fotografía a la ingeniería es tremendo...
No es que no me guste la matemática, lo que sucede es que todos los días antes de ir a trabajar me cuestionaba la idea de dedicarle toda mi vida a la ingeniería. Era una idea que no toleraba. Así que me acerqué a la fotografía porque siempre he buscado un medio para poder expresarme y lo he encontrado en la fotografía. No nací como fotógrafo de nivel profesional; un fotógrafo se hace. Luego me ha salido de manera espontánea. Pero el talento está dentro de las personas, así como las ideas.

¿Se requiere una cámara costosa para obtener buenas fotos?
No. El último proyecto lo estoy trabajando con una X100 de Fujifilm, así que sirve cualquier cámara que permita hacer fotografías, no es importante que la cámara sea costosa. Lo que cuenta es el ojo, y si queremos hablar en términos tecnológicos, es más importante una óptica, una lente, que el cuerpo mismo de la cámara. El tipo de cámara depende de la fotografía que se quiera hacer. Por ejemplo, para un reportaje lo importante es que sea full-frame, que sea un verdadero lente de 35 mm, pero igual si se hacen fotografías de deporte, se debe cambiar de lente. Cuando inicié lo hice con una Canon 5D.

¿Qué es una buena foto para usted?
Existen muchos fotógrafos que hacen excelentes fotos con las diversas herramientas tecnológicas. Pero la diferencia entre una buena foto y una que se queda en la memoria de la gente es que una buena foto tiene empatía con el sujeto que se fotografía.

¿Qué es lo más emocionante de ser un fotógrafo?
Lo más emocionante es vivir las historias al lado de las personas y ver que las personas que miran tus fotografías piensan en lo que está pasando: intentar dar la posibilidad de mostrar realidades que sin fotógrafos o camarógrafos (videomakers) no se podrían ver.

¿Piensa que el trabajo de fotógrafo podría desaparecer? Muchos periódicos optan por despedir a sus fotógrafos con el auge de los medios de comunicación que facilitan tomar fotografías de forma rápida y fácil, como teléfonos móviles, tabletas y iPads. ¿Cuál es su opinión?
No creo que vaya a desaparecer el oficio del fotógrafo. Ahora es más democrático, en la medida que ahora todo el mundo puede comprar una cámara y comenzar a tomar fotos, pero la fotografía de calidad no va a desaparecer. La metodología va a seguir transformándose a nivel editorial, sobre todo con internet. Ya no se publica únicamente en papel, sino también en virtual. Cambian algunas reglas, pero la calidad de las imágenes continúa. Por ejemplo, en estos últimos años la mayoría de información e imágenes que han venido desde Siria se ha conseguido gracias a los fotógrafos independientes. Seguirá cambiando la metodología de trabajo, pero el oficio de fotógrafo no va a desaparecer.

¿Por qué fotografiar lo que ocurre en el interior de las guerras?
Existen muchas razones, entre ellas que alguien tiene que hacerlo. Veo a la fotografía como un medio para transmitir la información, para que el mundo occidental se dé cuenta de lo que está sucediendo en el otro hemisferio y tome conciencia de la otra parte del mundo donde hay dolor, guerra y conflictos. Por eso cubro esos sucesos. Y además, porque lo que está pasando en Oriente Medio desde hace dos o tres años influye fuertemente en la política mundial; puede verse en lo que está pasando con Rusia y Estados Unidos. Pienso que todo el mundo tiene que saber de la masacre que se está cometiendo en Siria y lo que pasó en 2011 en Libia. Creo que es muy importante para tener más conciencia.

¿Se siente cómodo con la etiqueta de fotógrafo de guerra?
No me gustaría que me etiquetaran como fotógrafo de guerra. La guerra es algo que es importante cubrir y documentar, pero no me gusta la etiqueta. Creo que es más importante lo que vas contando y no como lo etiquetas. También he fotografiado y documentado otros eventos que no están relacionados con la guerra, como uno de los recientes terremotos en Italia, las revoluciones árabes o todo lo que ha sucedido en Birmania, que no sólo abordan dimensiones de guerra. También estuve en Sudán haciendo un trabajo sobre los refugiados. Mis temas en general cubren guerra, posguerra y diversas condiciones humanitarias.

¿Cómo lidiar con las emociones que produce en el fotógrafo ver el conflicto en directo? ¿Cómo ha sido su experiencia?
Cuando se cubren dichos conflictos, las experiencias emocionales siempre son muy fuertes. Lo que sucede es que cuando estoy allí, mi rol es documentar lo que pasa a través de la cámara. Cuando voy tomando fotos, la cámara es una especie de filtro entre la realidad, mi ojo y yo. Luego, cuando vuelvo a ver esas imágenes todo el dolor surge otra vez. No habría razón para ir al conflicto si no tuviera una cámara fotográfica, porque me ayuda para filtrar la realidad, pero una vez que vuelves a casa y revisas y editas esas imágenes, ya no tienes filtro.

Robert Capa dijo: “Si tus fotos no son suficientemente buenas, no estás lo suficientemente cerca”. ¿Qué piensa de esa frase?
El premio Robert Capa Gold Medal es uno los mejores reconocimientos que se pueden lograr en el ámbito de la fotografía, y eso me llena de orgullo y estoy muy contento. Pero lo más importante es que a través de estos premios se visibiliza lo que está pasando. Gané un premio fantástico, pero la noticia no soy yo, las noticias son los problemas que están pasando en Siria. Me gustaría que se hablara de ello. Yo trabajo con cámaras y ópticas gran angulares de 35 mm a 24 mm, así que me acerco a la realidad y me acerco bastante a lo que voy fotografiando. De hecho, la razón por la que me han dado el premio es, según el acta, porque “las fotos transmiten el sentimiento de alguien que está dentro de lo que está pasando”. Creo que se debe encontrar la distancia correcta y claramente hay que acercarse para lograrlo, pero ello no quiere decir que hay que llegar a cinco centímetros del sujeto.

Hablemos de su proyecto ‘Battle to Death’. ¿Cómo se inició el camino hacia Siria?
Comencé cubriendo en Libia, Egipto y Túnez. En un principio lo de Siria era el desarrollo de las primaveras árabes, entonces acudí como parte de mi trabajo, pero lo sucedido en Siria ha devenido en una matanza. Nadie me dijo que fuera a Siria, no tenía encargos. Tenía contacto con tres periódicos italianos para hacer reportajes, pero como independiente. Una vez acabé ese trabajo, colaboré con la agencia AFP. Pero el proyecto de Siria fue mi elección y lo hice en un nivel totalmente independiente. Pasé unos 40 días allí, casi siempre en Alepo, porque era el escenario más simbólico de la guerra civil.

¿Para dónde va la guerra?
Esa pregunta hay que hacérsela a los poderosos de la tierra. El tema es que luego de dos años sin intervención internacional, cualquier cosa que se haga en la actualidad es asunto fallido. El problema es que durante dos años se ha dejado que se masacren sin ninguna intervención internacional, y ahora no sólo están las fuerzas leales de Bashar al Asad y el Ejército Libre de Siria, revolucionarios o rebeldes, como los quieran llamar. Ahora hay muchas más variables en el campo. Actualmente muy pocos periodistas están en Siria y ya no es la revolución que se creía cuando se inició. Hace algunos días, luego de cinco meses, liberaron a mi colega Domenico Quirico, y él cuenta cómo la revolución en la que todo el mundo creía los ha defraudado. Entonces hoy es tarde para cualquier cosa que se haga.

¿Quién comete las masacres?
Ahora no hay únicamente dos bandos, hay muchos grupos. Está claro que la masacre viene de parte del ejército de Al Asad, que ha causado más de 100.000 muertes en dos años, pero si ahora cae Al Asad no va a ganar la revolución. Está claro que las fuerzas de Al Asad son las que tienen mayor poder y las que hacen la masacre, pero ya no hay dos grupos y ahora todas las fuerzas se dispersaron y es un tremendo caos.

* Periodista

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