Antigüedades egipcias vuelven a su casa

Después de la primavera árabe, se calcula que 4.000 antigüedades fueron sacadas clandestinamente de Egipto. Esta semana, 375 regresaron a este país de África del norte, provenientes de Estados Unidos y Francia.

‘La maldición de la momia’ es una operación liderada por el ministerio de Seguridad Interior de Estados Unidos, que comenzó a funcionar en 2010, como una medida para desarticular grupos criminales que han introducido ilegalmente más de 7.000 objetos de la antigüedad de varios países. El golpe más fuerte desde el inicio de esta estrategia se conoció esta semana con la incautación de 135 piezas que fueron devueltas a las autoridades egipcias.

Se trata de estatuillas, monedas y un sarcófago con más de 2.300 años de antigüedad. Junto a estos elementos, Francia hizo la entrega oficial de otros 240 objetos interceptados en el aeropuerto internacional de París, dentro de los que se encuentran 50 amuletos en forma de corazón. El periodista de El País, Ricard González, agrega en su artículo “Egipto recupera obras saqueadas tras la primavera árabe de 2011”, que esta entrega culmina varios años de esfuerzos por parte de las autoridades egipcias que han firmado acuerdos de colaboración con la mayoría de países occidentales con la finalidad de imponer un mayor control al comercio de antigüedades.

Estas medidas tomadas por el gobierno egipcio comenzaron después de la primavera árabe en 2011. “La falta de seguridad y la inestabilidad política en la que cayó el país… fue aprovechada por los cazatesoros y las mafias que trafican objetos arqueológicos para saquear numerosos yacimientos”, cuenta González. Tras la caída de Hosni Mubarak en 2011, el gobierno de Egipto calcula que más de 4.000 piezas fueron sacadas del país ilegalmente y solo una cuarta parte ha podido ser recuperada.

Los museos más afectados por el saqueo fueron el Museo de Mallaway, asaltado en verano del 2013, y el Museo de El Cairo, robado en 2011. Al hacer parte de estas colecciones, su recuperación es sencilla pues las autoridades pueden identificar su origen por medio de libros de clasificación. Sin embargo, este trabajo solo se logra cuando las piezas son interceptadas en aduanas o una persona identifica el objeto en una subasta pública y hace una denuncia. Pero cuando las antigüedades son vendidas a una colección privada, es casi imposible recuperarlas. 

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