Arqueologías del futuro

Las formas museográficas han sido recurrentemente usadas en las instalaciones de Miguel Cárdenas, quien hace parte con esta exposición de Artbo 2016.

“Arqueologías del futuro” es una historia inventada. Como en una especie de narrativa romana donde se ven mezcladas varias situaciones y personajes en un mismo plano. Esta instalación enreda la continuidad geológica y muestra a los seres del futuro en el pasado, ya confinados dentro de un lenguaje museográfico, de una galería, conservados; coleccionados. Las formas museográficas han sido recurrentemente usadas en las instalaciones de Miguel Cárdenas, y los seres y objetos que crea, inspirados en objetos naturales, vienen de visitas recurrentes a museos de historia natural y de la naturaleza.

Más allá, este lenguaje- acá entendido como el uso de dioramas, maquetas, y en este caso, la recreación de una placa tectónica- refiere a un conocimiento positivo, científico y directo pero que se ve truncado porque es evidente que los objetos están hechos a mano, inventados y presentes todos dentro de una estética muy personal y subjetiva. La confrontación de estos dos lenguajes se podría entender como un desafío al positivismo científico, a la institución “Museo”, pero también al rechazo contemporáneo del instinto primario de mirar y copiar lo que se ve.

Esta ambigüedad, además de confundir, permea otros aspectos de la instalación, como la altura, que no permite ver los objetos en detalle o como la separación entre un piso y otro, que, una vez más trunca la continuidad de sentido.

En sus series es muy importante el uso del lenguaje museográfico, en especial del diorama (una maqueta usada para recrear el ambiente natural de un espécimen). También hay una referencia recurrente al lenguaje de los  Museos de Historia Natural. ¿Hay una historia detrás de ese interés?

Me interesa pensar en el museo de historia natural como un monumento arcaico que se ha trasformado hoy en día en un sitio de interés para un público que está desconectado de la naturaleza; algo único a nuestros tiempos. Me interesa también el mundo que se crea dentro del museo, donde elementos como el diorama se convierten  en formas de recrear el mundo exterior a partir de ilusiones simples. Ese es el valor del museo, su potencial para recrear el mundo exterior.

Me parece chévere pensar en esos intentos de reconfiguración/ recreación de un hábitat natural, que son recreaciones falsas o imaginadas. En este caso es como si recreara una capa tectónica.

Son interpretaciones de cosas que existen, pero han pasado por un filtro y las vuelvo a recrear de manera diferente. Los animales, los personajes, al sacarlos de su hábitat se pueden observar, están frente al observador y de esa manera comentan sobre el lenguaje museográfico. Este es un lenguaje muy particular, uno que aísla para poder acercar. 

También es cautivante la utilización del tótem en esta y otras instalaciones. No sé mucho de él, hablemos de eso.

El tótem, para mí, es quizás una manera de ver el objeto de arte ligado a algo milenario: una pieza que nace de un árbol o de una piedra, como si el elemento se transformara y dejara ver la figura. Me gusta la idea de que un tronco, una montaña, una piedra adquiera un forma inteligible. Es algo muy cercano a la manera de entender el mundo a través del arte,  algo muy primario.

Hablemos de esa dislocación sutil que le hace a las narrativas históricas o arqueológicas. 

En este caso la narrativa (capas de piedra como eras geológicas) corresponde a la lógica del museo. Yo la he subvertido, pues no obedece a un orden lógico de la evolución de las especies o las eras geológicas del planeta. Tomé prestada esa forma porque hemos aprendido a leerla de esa manera y me sirve para la lectura de mis esculturas dentro del espacio.

Quiero que el observador se sienta pequeño frente al tamaño y altura de las “eras geológicas” y que sienta (porque es una experiencia visual) que cada una es el soporte de la siguiente y que ese andamiaje es una construcción precaria, una versión contada del mundo que necesitamos para entenderlo, de lo contrario todo se derrumba y quedamos en el caos. 

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