Arte venezolano en Artbo

El próximo 26 de octubre, Colombia se convertirá en el epicentro del arte latinoamericano con la 13̊ Feria Internacional de Arte de Bogotá, Artbo. Setenta y cinco países, dieciocho galerías, tres mil obras, trescientos cincuenta artistas y once curadores se darán cita en trece mil metros cuadrados de exhibición en el recinto de Corferias. El año pasado, Artbo alcanzó el récord de asistencia en su historia con treinta y cinco mil personas, cifra que esperan superar en esta edición.

La “Media Esfera Roja” de Jesús Soto será la obra principal de ArtBo.Jesús Soto

En rueda de prensa, María Paz Gaviria, directora del Programa Artbo, destacó la importancia de este evento para la ciudad de Bogotá, que se apunta como destino cultural y de las artes: “Nos hemos enfocado en una feria de calidad, que nos ha convertido en un referente en el circuito ferial mundial.  Artbo es la muestra más grande de arte que se realiza en Colombia   Nació en 2004 con el propósito de promover y posicionar a Bogotá como un destino cultural y de negocios, así como una plataforma comercial para el arte”.

Este año Venezuela ocupará un lugar de honor en Artbo, ya que la “Media esfera roja”, de Jesús Soto, será la obra principal:“Es una pieza que fue postulada por la Galería León Tovar de Nueva York, muy compleja de traer y será también la pieza más compleja de montar en la feria”,  expresó Paz Gaviria en el encuentro con los medios.

Vale recordar que el artista venezolano Jesús Soto es considerado uno de los máximos representantes del arte cinético.  En “Media esfera roja” predomina el sentido monumental de la ocupación del espacio, en la que la experiencia del espectador juega un papel central en el significado de la obra.

Aparte de Soto, en Artbo el público podrá apreciar a varios talentos venezolanos como  Carlos Cruz-Diez, otro de los grandes exponentes del arte óptico y cinético, con la obra “Physichromie 247”; Elias Crespin, artista que vive y trabaja en Francia y se caracteriza por sus esculturas electrocinéticas; y el artista indígena de la etnia Yanomami, Sheroanawë Hakihiiwë, representando a la galería Abra, con la obra “Titiri miki” / “Cabellos del espíritu de la noche”, que  relata el mito de los espíritus de la noche, quienes sueltan sus largos cabellos sobre la vastedad de la selva generando la puesta del sol.  También por primera vez en Artbo estará la galería venezolana RGR+ ART.

Arte venezolano sobreviviendo a la crisis

Los problemas de la Revolución Bolivariana también llegaron a las esferas del mundo cultural, pues uno de los sectores más afectados es precisamente el de los museos y por ende, los artistas.  El gran legado que dejó Sofía Imber con el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas MACC y que convirtió a la capital venezolana en los años ochenta y noventa en una referencia artística, es un ejemplo.  En la actualidad el MACC funciona a media marcha; es decir apenas algunas salas están activas y se desconoce el verdadero estado de conservación de las obras. Vale recordar que en el año 2003, el MACC fue noticia cuando el cuadro “La Odalisca con pantalón rojo” de Henri Matisse fue robado. Diez años después fue recuperado por el FBI.

Sobre la situación actual de los museos y el arte en Venezuela, María Elena Ramos, ex directora del Museo de Bellas Artes de Caracas, señaló: No ha sido un buen balance. El actual gobierno, en el área cultural como en muchas otras se dedicó a desmontar lo que eran reconocidos logros de las áreas de especialidad, pero no fue capaz de crear sus propios y nuevos logros. Muy al contrario, no desmontó para mejorar hacia presente y futuro sino para debilitar y destruir la calidad que se había alcanzado por décadas. La cultura no avanzó sino al contrario: emprendió un oscuro camino de retroceso. En el caso de los museos, por ejemplo, un retroceso de tipo administrativo y gerencial al liquidar las fundaciones de Estado que habían mostrado logros notables en la década de los noventa, con sus rigurosos controles de auditorías internas y la exitosa recaudación de fondos externos. Y un retroceso aún más profundo en cuanto a la autonomía de programación, algo connatural a la acción profesional de los buenos museos del mundo.”

A pesar de este panorama oscuro y algo desalentador, las galerías privadas hacen sus esfuerzos por difundir y promover el arte venezolano. La  historiadora de arte y curadora venezolana Isabela Villanueva se muestra optimista con el trabajo que están generando los artistas contemporáneos venezolanos: Están analizando y reflexionando sobre la situación del país, generando una obra sumamente interesante.  Un ejemplo son Christian Vinck, Mariana Bunimov, Luis Arroyo, Erika Ordosgoitti, entre otros”. 

Aunque Villanueva expresa preocupación por el destino de las galerías privadas en Venezuela: La situación es complicada.  Casi ninguna posee fondos en dólares para participar en las grandes ferias internacionales como Art Basel Miami, Frieze o Zona Maco.  Claro, existen casos como Henrique Faria que tiene galerías en Nueva York y Buenos Aires.  De las galerías de arte en Venezuela solo Carmen Araujo sigue participando en ciertas ferias internacionales, pero Abra Caracas, Espacio Monitor, De Museo y otras galerías comerciales no pueden”.    

Por último, para Ramos las galerías e instituciones privadas están haciendo una labor valiosa pero no pueden suplir las funciones que deben asumir los museos nacionales: Mucha gente valiosa y especializada sigue trabajando en los museos nacionales, pero ellos y sus proyectos están reducidos a un estado de mínima sobrevivencia. Otros muchos profesionales ya no están, pues emigraron a otros países o a instituciones privadas en Venezuela.  Las galerías privadas han sido esenciales en estos años, sobre todo en cuanto toca la actividad de los artistas, sus posibilidades de mostrar lo que están realizando al momento. La calidad de las galerías privadas se elevó además necesariamente al irse incorporando a ellas -como directivos o como curadores- un grupo notable de personas que habían sido bien formadas, por años, en los museos venezolanos, lugares muy reconocidos nacional e internacionalmente y que habían sido a su vez, en mejores momentos, receptores de pasantes de otros museos, y de estudiantes de museología de distintos países del continente.  Pero hay que decir que estas valiosísimas instituciones privadas, no pueden suplir otras funciones que son esenciales y específicas de los museos nacionales, como la conservación de los patrimonios, la formación sistemática de los recursos humanos en áreas tan diversas como curadurías, educación, museología, museografía, entre otras”.

 

últimas noticias

La orgullosa voz de René Marie