Tercer Festival Poemario arranca en Barranquilla

Hay invitados de Brasil, Perú, México y Cuba en este certamen que buscar abrir nuevos espacios para la poesía.

El comienzo es una convicción: “A más poesía, menos policía”. La frase pertenece al poeta Aníbal Tobón, y lleva implícita la esperanza de que las palabras puedan purificar la cotidianidad. Volvernos otros. Un deseo que resume muy bien la naturaleza de Poemarío, el Festival Internacional de Poesía que este año llega a su tercera edición en Barranquilla.

Poemarío es una historia lenta pero sistemática. Tiene su origen en trece años de recitales anuales con poetas internacionales en Barranquilla. Y, a partir de allí, en las ganas de extender el alcance de la poesía. “Hemos pasado de un solo recital de un día al año a cinco días de cinco recitales diarios”, afirma Miguel Iriarte, co-director del evento junto a Tobón.

En ese sentido, este tercer año es significativo. Representa una afirmación en el horizonte de la ciudad. “Se puede decir que es un festival que va haciendo camino hacia la necesaria consolidación, que consideramos es lo fundamental”, dice Iriarte. Algo que viene dado, sobre todo, por otras formas de pensar la poesía. “Es decir —agrega Iriarte— intentar que las mismas palabras con las que la gente va de compras a la tienda, toma el bus, insulta, pide comida o amor, ataca y se defiende, con esas mismas palabras es posible armar un artefacto estético que cuenta otras cosas, que conmueve y hace pensar. Que es otra forma de conocimiento. Y Barranquilla le hace falta conocer y experimentar ese otro tipo de comunicación que está más allá del baile, la música, el fútbol y el escándalo político”.

Pero Poemarío es, además, una manera de concebir el Caribe. Con poetas de Brasil, Perú, México y Cuba (más los invitados nacionales y regionales), el festival obliga a imaginar un territorio común, que va más allá de la postal geográfica. “Lo que han logrado decir poetas del Caribe como Obeso, López, Rojas Herazo, Ibarra Merlano, Meira Delmar, Artel, Giovanni Quessep, Gómez Jattin, Rómulo Bustos García Usta o Tallulah Flórez, define una dimensión muy distinta del espíritu Caribe del que la gente vive, percibe y padece en su realidad más prosaica”, afirma Iriarte.

Esa dimensión tiene que ver también con crear espacios formales para debatir. Es por eso que este año, en sesiones dirigidas por el poeta Joaquín Mattos Omar, habrá un taller programático para discutir elementos puntuales del discurso poético. Con un invitado por día, Seis horas de asedio a la poesía será un buen momento para hablar sobre qué tan sonora (y recitable) es la poesía de hoy, las posibilidades de la metáfora y los usos y abusos del lenguaje coloquial.

Poemarío es, en suma, una buena oportunidad para encontrar poesía en los lugares menos pensados. Las calles de Barranquilla, por ejemplo.

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