Serie llamada "Cuentos del selvatorium"
contenido-exclusivo

Audiocuentos para niños desde la Sierra Nevada de Santa Marta

Vanessa Gocksch, ex integrante del grupo musical Systema solar, se mudó a la Sierra Nevada de Santa Marta hace cinco años. Tiene dos hijos que se entretienen con los cuentos que ella se inventa para alejarlos de las pantallas de los celulares. Ahora esas historias están en YouTube para todos los padres que estén buscando ocupar el tiempo de los niños durante la cuarentena.

Este dibujo ilustró el cuento "El mono blanco". Los hijos de Vanessa Gocksch lo pintaron después de escucharlo. Cortesía

Vanessa Gocksch nació en Bélgica. Vive en Colombia hace veinte años y hace cinco se mudó a la Sierra Nevada de Santa Marta. Decidió irse a vivir a la montaña porque no quiso seguir dependiendo de un sistema en el que el dinero, las redes y los servicios públicos la limitaban. En la selva se siente más libre y así educa a sus hijos: en medio del río, los árboles y los animales que se asoman y enriquecen las historias que ella inventa para ellos.

Gocksch les pide a sus hijos dos o tres animales. Después de que se los dicen, ella les regala diálogos, nombres y poderes mágicos. Los improvisa en el momento y les pide a los niños que también participen, que aporten a esa historia que está comenzando a construirse.

Cuando comenzó la cuarentena, Gocksch decidió que los cuentos que entretenían a sus hijos también podrían servirle a los niños de las ciudades que ahora, obligados a estar en casa, posiblemente estén invirtiendo demasiado tiempo en las pantallas de los celulares o televisores. Ella sabe lo que implica la maternidad. Sabe cuánto tiempo requiere y cuán demandante es el oficio, así que por eso su aporte estará al alcance de un enlace en el que comenzará a subir un cuento con sonidos de la selva semanalmente.

¿Cuándo y cómo comenzaron estas historias improvisadas para sus hijos?

Desde hace varios años vengo contándoles estas historias a los niños. Pienso que contar cuentos es una capacidad que todos tenemos. Creo que es como bailar. La gente ya no lo hace, pero es muy natural. Nosotros, por ejemplo, siempre nos hemos esforzado para que los niños no miren tanto las pantallas. Algunos amigos me oyeron contando los cuentos y me dijeron que estaba lindo lo que contaba, que saldrían bien si los compartía. También comencé a grabarlos para ponérselos de nuevo a mis hijos y no tener que contar el mismo cuento de nuevo.

¿Por qué decidió que ahora deberían estar en internet? ¿Cree que todos los niños reaccionarían igual a estos cuentos? Se lo pregunto porque una gran mayoría están acostumbrados a distraerse por otros medios…

Siempre pensamos que sería lindo subirlos a Youtube. Nosotros hemos buscado muchos cuentos en internet y la oferta es escasa. Siempre encuentras "Los tres cerditos", "La bella durmiente" y " Hansel y Gretel", pero nada más. Son las mismas versiones de lo mismo. Se encuentran a veces cosas nuevas, pero no es fácil. Para los niños falta mucha oferta. Cuando comenzó la cuarentena decidí que era el momento de subirlos a una plataforma en la que muchos más niños pudieran escucharlos. No quisiera que fuese mayor el tiempo en el que estén frente a una pantalla. Eso es gravísimo.

¿Por qué le preocupa que los niños estén tanto tiempo frente a las pantallas? ¿Qué cree que ocasionaría en un niño si esto no se corrige?

Los niños ahora sí están obligados a tener grandes dosis de pantalla y he leído mucho sobre el efecto que estas tienen para los niños. Es muy grave, muy adictivo. Dejarles usar el computador es como darles una droga, como darles cocaína, solo que entra por los ojos. Leí un libro que se llama "Glow kids", de Kardaras Nicholas, que es neurólogo. Él explica todos los efectos que tiene el hecho de que los niños comiencen a estar frente a la pantalla mucho tiempo. Lo que ocurre es que se atrofian ciertas partes del cerebro con el uso prolongado y se vuelven adictos. Hay muchos lugares en el mundo que se especializan en tratar la adicción a las pantallas y el proceso es similar al que experimentan los drogadictos: quitarles todo acceso a la droga. En este caso les quitan el acceso a las pantallas durante un mes. Lo más grave es que cuando eres adulto y te vuelves adicto a las pantallas, pues bueno, sigue siendo grave, pero tú cerebro ya está formado. En el caso de los niños no.

¿Sus hijos tienen la pantalla totalmente restringida?

Lo que recomiendan es que no se le permita ningún uso de tablets, pantallas o celulares hasta los 12 años. Creo que hay muy poca información sobre esto. Cualquier papá o mamá lo sabe: cuando comienzan con esto, quitárselos es realmente difícil. Ni hablar de los juegos violentos. Nosotros estamos en un lugar privilegiado, vivimos en el campo. Aquí pueden jugar en la naturaleza, en el río. No es igual para los papás que viven en la ciudad. Además de que deben lidiar con los amiguitos a los que los papás sí les compraron las pantallas. Ahí es mucho más difícil. Así que sí, mis hijos no tienen permiso de ver la pantalla, pero entiendo que no sea así de fácil para un padre citadino.

Muchos critican el hecho de entregarles un celular o un videojuego a los niños. Creen que es la peor forma de entretenerlos para buscar un rato libre. ¿Usted qué cree? La maternidad y paternidad son labores muy demandantes. Algunos padres no gozan de mucho tiempo para la crianza o los tiempos de juego...

Para mí también es muy tentador poner a mis hijos en frente de una pantalla para descansar. Eso me daría una o dos horas de paz, pero ahí es cuando es muy valioso que se tengan cuentos de audio. Es increíble. Ellos reaccionan de la misma manera. Son perfectamente capaces de sentarse a escuchar una hora u hora y media. Si tienes un niño de doce años que lleva cinco con la pantalla va a ser muy difícil que le guste, pero si desde bebe comienza con esta práctica, será lo mismo que ver una película.

Los cuentos en audio podrían ser una iniciación en la literatura…

Totalmente. Es es un gran paso para que ellos comiencen a apreciar la literatura. Cuando uno está leyendo la historia o escuchándola, visualiza lo que sucede, así que es un gran avance si lo que se busca es que ellos comiencen a leer. 

Durante su narración los niños también participan. Ellos crean con usted las historias…

Sí, me gusta estimularlos para que participen en lo que les cuento. También los invito a que dibujen lo que les conté y después hago una composición en Photoshop. Con eso los ilustro. La idea es subir cada semana un cuento. Tengo cuarenta más guardados. Lo que hago es que se los paso a Juan Carlos, mi compañero, que era el productor de Systema Solar, y él los arregla. Les quita soniditos y demás cosas. Los pone más lindos. A los niños también les gusta mucho volverlos a escuchar con todos los sonidos de la naturaleza. Eso es muy estimulante. Hay mucha imaginación grabada. Yo creo que los cuentos vienen del inconsciente colectivo. Ellos me dan los nombres de los animales, yo cierro los ojos y voy haciendo la historia. Mi imaginario está nutrido de naturaleza. De todas formas estamos inmersos es en este ambiente. Mi profesor de la universidad me enseñó que para escribir un cuento tenía que recurrir a mis propias experiencias. 

Esta también podría ser una forma para que más adelante, cuando sean adultos, aprecien las radionovelas, un género que se creía perdido, pero que se está recuperando poco a poco…

Sí, claro. Nosotros aquí tenemos una escuelita. Justo ahora estoy haciendo un taller con los niños para que aprendan a hacer sus propios cuentos. También estamos a punto de hacer una radionovela. A mí me encantan. Justo ahora estoy viendo y llorando con una de Ecuador. Se llama "Dolores cacuango" y es la historia de una indígena revolucionaria que liberó a su gente de ser esclavos en las haciendas. Cuentan toda su historia.

Ahora que habla de usted y los adultos, ¿qué cree que puede hacer la naturaleza y los libros por nosotros ahora?

En las ciudades se están cuestionando la vida. Este sistema en el que vivimos no es sostenible. Muchas más personas podrían cambiar de vida e irse para el campo. A nosotros nos gustaría compartirles que estamos en medio de la selva, pero nunca nos hemos desconectado del mundo. Tenemos internet y todo el conocimiento a la mano. Yo tengo 47 años y estoy convencida de lo valioso que podría ser sumergirnos en la naturaleza y la literatura. Nuestros niños deberían comenzar más rápido.

 

 

 

 

 

 

920692

2020-05-21T20:55:16-05:00

article

2020-05-28T20:59:37-05:00

larevalo_250695

none

Laura Camila Arévalo Domínguez

Cultura

Audiocuentos para niños desde la Sierra Nevada de Santa Marta

62

9258

9320

1