Barcú: una feria para todas las artes

La cuarta edición de la Feria Internacional de Arte Barcú, que comienza hoy y va hasta el 30 octubre, se realiza en el tradicional barrio La Candelaria, en Bogotá. En el circuito de casas de la feria se verán muestras de arte, música, cine y performance.

Galería Montealegre. De tierra móvil. Óleo sobre lienzo. Medidas: 100 x 150cm. / Óscar Villalobos

Empezar con una simple feria de arte no era lo que tenían en mente. Ya había muchas de ellas y no era que desearan ser mejores, lo que sí tenían claro era ser diferentes.

Las artes plásticas se convirtieron en la excusa perfecta para mostrar el arte en sus diferentes manifestaciones. Así, la música, la gastronomía, la escultura, la pintura y el performance han hecho parte durante cuatro años de un circuito que busca incluir a todas estas demostraciones en un solo espacio para los visitantes.

Se pasó de las galerías convencionales a unas adaptadas en casas coloniales que demostraban parte cultural y patrimonial del país, como lo es La Candelaria.

Este barrio, aunque ya tenía establecidos algunos lugares artísticos, como teatros, cafés y galerías, no dudó en abrir sus puertas y decorar sus calles para integrar todos estos espacios en uno solo y así darle la bienvenida a una feria internacional de arte como lo es Barcú.

La feria no sólo se queda con una mirada nacional, sino que abre las puertas a artistas e invitados internacionales. Por esto, durante los cuatro años que lleva, artistas plásticos, músicos y chefs han estado demostrando que el arte puede romper todas las fronteras.

Aunque para algunas personas el barrio La Candelaria ha sido estigmatizado como un espacio de terror para sus visitantes por el “peligro” que demanda el sector, para los creadores de Barcú ha sido todo un placer escoger este escenario, por el significado histórico que representa. De esta manera, además de darles un peso a la obra de los artistas que estarán en Barcú por participar en una Feria Internacional, también buscan resignificar al barrio y demostrar esa otra cara que quizá muchos dejan de conocer.

El arte será el responsable de hacer caminar a los espectadores y recordar por medio de las calles empedradas a todas las personas que recibían, con hermosos vestuarios y elegantes carrozas, a todos los intelectuales conferencistas, músicos, teatreros y artistas que desde siempre han querido demostrar el arte que se vive en La Candelaria.

El recorrido que invita a los visitantes a caminar en forma de circuito las casas coloniales que tiene el sector, busca al mismo tiempo que el espectador tenga en cuenta que la arquitectura también hace parte de la historia del barrio y que es un privilegio que aún en estos tiempos modernos se desee conservar lugares que, así sean solos, ya hacen parte de una pieza artística más que de un simple espacio colonial.

La economía local también se fortalece gracias a Barcú. Como es de esperarse, alrededor de la feria llegarán más de 20.000 espectadores, lo que hace que tanto las tiendas como los hostales que se encuentran en el sector, estén con la disposición de recibir a la mayoría de visitantes.

Barcú es una feria pensada para todo público. Niños y adultos podrán convivir en un solo escenario, donde las charlas y los espacios no discriminan ni hacen paréntesis para demostrar que el arte no debería hacer distinción de personas. El arte es para todos y así lo demuestra la Feria.

Con 20 galerías nacionales e internacionales, los visitantes de La Candelaria se pueden preparar para tener representaciones de varias partes de Latinoamérica. Artistas independientes podrán encontrar en Barcú una oportunidad para dar a conocer sus obras a galeristas, conocer sobre los requerimientos del mercado y al mismo tiempo mostrar sus obras a los visitantes.

En Barcú, todos los días se puede tener algo nuevo. En las noches, por ejemplo, siempre se estarán presentando entre tres y cuatro bandas musicales que traen consigo unas propuestas y conceptos originales previamente autorizados.

Este año, Barcú también pensó en los niños. Además de tener talleres sobre sensibilización de arte, los niños podrán estar hablando con los artistas de una manera directa, aunque sea con el acompañamiento de traductores por ser en su mayoría de otros lugares. De esta manera, los organizadores del evento piensan que los niños no deben ser tratados como si no entendieran las expresiones artísticas, sino que si desde pequeños se aprovechan estos espacios, es posible que los niño crezcan con aptitudes diferentes que les ayuden en su formación. 

Haciendo la representación de un pasaporte cultural, Barcú invita a todos los visitantes a disfrutar de la historia del país que habla con sus calles, su habitantes, y las diferentes representaciones de arte urbano que también estarán presentes en la Feria.

Con las diferentes propuestas por días, el espectador no sentirá que lo vivió en versiones pasadas, ni que lo que vivió un día, lo podrá vivir al siguiente. Todo está diseñado para que el visitante y el artista siempre tengan las ilusiones de esperar el mes de octubre para disfrutar de Barcú, y que lo que tiene como lema “úntate de cultura” se propague por todas las partes hasta convertirse en una fiesta tradicional de la capital.

 

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