Entre camas y comas

Burgueses y proletarios, uníos: Los amores entre Engels y las hermanas Burns

En 1840, Manchester era la ciudad más grande e importante de Inglaterra. En cada uno de sus rincones se consolidaba el experimento más grande del capitalismo: la revolución industrial. Las condiciones de vida eran abominables. Jornadas de explotación que superaban las 14 horas diarias, sin discriminación entre hombres, mujeres y niños. 

Friedrich Engels y Mary Burns, un amor en contra de las convenciones sociales.Cortesía

 

Remuneraciones miserables, que para el caso de mujeres y niños estaban muy por debajo del salario de los hombres. Accidentes laborales, desigualdad, enfermedades, hambrunas, hacinamiento en los barrios obreros, servicios públicos casi inexistentes, tasas elevadas de mortalidad infantil. Todo ello explicaba por qué está ciudad tenía una esperanza de vida de 28 años, muy por debajo de las demás ciudades cercanas. (Leer: Anaïs Nin Henry Miller: éramos tres en la cama)

El joven prusiano Friedrich Engels pisaría las tierras de Manchester en noviembre de 1842. Tenía como propósito administrar Ermen & Engels, industria familiar que producía hilo de algodón. Los Engels, destacada familia de la aristocracia alemana, habían prosperado con la industria textil desde siglos pasados. Engels se asombró con aquella ciudad moderna, del capitalismo triunfante, que dejaba atrás las viejas relaciones feudales. Pero, rápidamente pudo ver las contradicciones de esta nueva sociedad burguesa, que sostenía su éxito con la explotación de la clase obrera. Y, a su vez, descubrió que grupos de trabajadores no se resignaban a esta situación de explotación, por lo cual empezaron a organizarse en una lucha contra la burguesía.

En este ambiente político de protestas del proletariado, Engels empezó a asistir en las noches a reuniones clandestinas de las organizaciones obreras. Se sentía entusiasmado por aquellos trabajadores que estaban “tan decididos a sacudirse del yugo de los explotadores capitalistas”. Fue en una de esas noches del año de 1843 cuando conocería a Mary Burns. (Lea: Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares: Los que aman, odian)

Mary Burns era una joven y sencilla obrera irlandesa, hija de un obrero, Michael Burns, quien trabajó como teñidor de telas, y pasó sus últimos días viviendo en la miseria. Ella trabajaba como hilandera en una de las tantas fábricas de algodón de Manchester. Sobre la vida de Mary poco se ha escrito. Pero, según los estudiosos de la obra de Engels, la señalan de haber influido su pensamiento político. Entre las pocas menciones escritas, se encuentra una de las cartas de Eleonor Marx, la hija menor de Marx, quien la describe como: “una chica de una fábrica de Manchester, sin educación, aunque podía leer y escribir un poco". O, una chica “bonita, ingeniosa y encantadora”.

Mary Burns era una mujer con conciencia de clase. Conocía desde niña el dolor y la pobreza de la clase trabajadora, así como las luchas que libraba el proletariado. No solo era una mujer con un carácter alegre (que el trabajo nunca pudo diezmar), sino que, según el poema de Georg Weerth, su belleza era semejante a la de las “rosas salvajes”.  Llevaba a Engels a las barriadas obreras y lo relacionaba con las familias de los trabajadores, lo que le permitía adentrase en los detalles más íntimos de sus vidas cotidianas. Mientras asistía a reuniones políticas, y alzaba su voz contra los opresores, Engels fue estudiando la vida obrera con interés científico y definiendo su identidad política en defensa del proletariado.

Para Engels y Mary Burns, el matrimonio nunca fue una opción. Se constituyeron en una unión libre basada en el respeto y la independencia. Se acompañaban en las noches, cuando Engels escapaba de sus compromisos administrativos de la fábrica, actividades de la esfera burguesa con la cual nunca pudo romper. De allí obtenía el sustento económico que le permitía escribir, y con el que varias veces ayudaría a salir de apuros a Marx.

Su doble condición, burgués en el día, y luchador radical en la noche, siempre lo atormentó. De allí que su romance con Mary Burns fuera sólo conocido en el círculo de sus amigos más cercanos. A pesar de su deseo de vivir con ella, como se lo mencionara a Marx en una carta: “si pudiera, viviría con ella todo el tiempo”, nunca logró vivir con ella bajo el mismo techo, pues necesitaba una vivienda independiente donde pudiese atender sin conflictos sus negocios, amistades de la alta sociedad y su familia.

Lo anterior no representó un obstáculo para aquella pareja que se acompañó durante veinte años, hasta el fallecimiento de Mary Burns. Compartieron muchas viviendas temporales durante los viajes políticos que realizaron. Entre ellos figura el de Bruselas, viaje en el cual Engels y Marx redactaron lo esencial del Manifiesto Comunista.  

Burns moriría en los primeros días de 1863, a los 40 años. Engels sufrió un profundo trauma. Su Mary había muerto. Su fiel camarada, su amada, siempre leal a él por las mismas causas, había desaparecido. Cuando le escribió a Marx para contarle la noticia, le dijo: “Anoche se acostó temprano, y cuando a la medianoche Lizzie subió las escaleras, ya había muerto. De repente. Enfermedad cardíaca o accidente cerebrovascular. Recibí la noticia esta mañana, el lunes por la noche ella todavía estaba bastante bien. No puedo decirte cómo me siento. La pobre chica me amaba con todo su corazón”. En otra carta, le dice a Marx: “Sentí cómo sepultaba una parte de mi juventud”.

Durante mucho tiempo Lizzie, hermana menor de Mary Burns, convivió con la pareja.  Ante la muerte de Mary, los vínculos de amor Engels y Lizzie se fueron dando. De tal modo que Lizzie se convirtió en la segunda compañera de Engels.

Lizzie también era una mujer comprometida con la lucha obrera, inteligente y con un carácter vivo. Al igual que su hermana trabajaba como obrera, apenas sabía leer y escribir. Las actividades políticas de Engels continuaron de su mano. No se sabe si su relación con ella fue igual de apasionante como la de su hermana, pero no se pone en duda el cariño que se profesaron.  Quince años vivió Engels con Lizzzie Burns, hasta que en 1878 fue abatida por una enfermedad asmática. Engels hizo todo lo posible por proporcionarle alivio a orillas del mar, o en las montañas de Escocia. Pero esto no evitó que la muerte llegara.

En una de sus cartas le expresa a un amigo con naturalidad y humor los quehaceres diarios que debe realizar durante la convalecencia de su mujer: “Si me hubiera visto arreglar la cama anoche y esta mañana prender fuego en la cocina, le hubiera causado risa.” 

Un día antes de morir, Lizzie Burns le pidió a Engels que le reconociera como su legitima mujer. Engels, que siempre consideró innecesaria la bendición de la iglesia en sus uniones, aceptó la última petición de la moribunda.  Pocas horas después, Lizzie Burns falleció en los brazos de su esposo.

Sobre ella escribiría más adelante: “sus sentimientos apasionados e innatos por su clase fueron de mucho mayor valor para mí y me sirvieron más en momentos de crisis que todo el refinamiento y la cultura de las educadas y jovencitas ascéticas ".

***

Mary Burns

Fue hija del tintorero irlandés Michael Byrne y su esposa, Mary B. Conroy. Nació el 31 de octubre de 1921. Conoció a Friedrich Engels en 1842, aproximadamente, mientras trabajaba en la fábrica de tejidos de la familia Engels, Ermen & Hengels, en Manchester. Tres años más tarde, desde la misma compañía de textiles, solicitan un pasaporte a nombre de la señorita Georgina Mary Byrne para que pueda ingresar al continente. En abril de 1846, Engels se refiere a ella como su esposa. El 7 de enero de 1863, Mary Burns muere sorprendentemente en la casa marcada con el número 252 de Hyde Road por "problemas cardíacos o derrames cerebrales".  Los biógrafos de Engeles consideran que Mary Burns fue fundamental en la vida de Engels, mucho más allá de lo que significara su relación, pues no solo conoció a través de ella la vida de los trabajadores de Mancjhester, sino porque ella lo motivó para que luchara a favor del proletariado.   

Friedrich Engels

Nació el 28 de noviembre de 1820 en Barmen, Alemania,  en el seno de una rica familia protestante. Desde joven estuvo influenciado por los trabajos del poeta radical alemán Heinrich Heine y por el filósofo Georg Wilhelm Friedrich Hegel. En el año de 1839 se inició en la escritura de artículos literarios y filosóficos. En 1842 se hizo partidario de las ideas comuniostas y conoció a Karl Marx. Después del fracaso de las revoluciones de 1848,  trabaja en una fábrica de tejidos en Manchester, convirtiéndose, con los años, en la ayuda financiera principal de Marx y de su familia. Sostenía que la historia sólo podía explicarse sobre la base del desarrollo económico de la sociedad; creía que los males sociales de su tiempo eran el resultado inevitable de la aparición de la propiedad privada, y sólo podrían eliminarse mediante la lucha de clases. El Manifiesto comunista, escrito con Marx, influyó en toda la literatura comunista posterior y es considerado como la exposición clásica del comunismo moderno.  Apareció por primera vez en 1848. Autor de Del socialismo utópico al socialismo científico, y del origen de la familia, la propiedad privada y el estado, tras la muerte de Marx publicó a partir de notas y borradores, el segundo y tercer volumen de la obra de Marx, Das Kapital (El Capital). Falleció en Londres, en 1895. 

 

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