La búsqueda insaciable: novela de transgresión…

Fuera de ser la primera parte de su primera novela, La búsqueda insaciable (inédita, 600 pp.**), del poeta y profesor Eduardo Gómez, es un texto radicalmente transgresor.

 Eduardo Gómez Tomada de internet.
Eduardo Gómez Tomada de internet.

Una muestra sin par de honestidad literaria y vital y en cuanto despliegue de lenguaje e imaginación, en el más puro sentido literario, perteneciente a la Bildungsroman, heredera de rancia estirpe alemana y en general europea: no obstante, su obra se erige como una novela colombiana de formación, lejos de una epigonal mirada eurocentrista. Se recuerda que el maestro Gómez es lector dedicado, crítico y ensayista de autores como Proust, Mann, Kafka y, cómo no, Goethe, uno de los mayores exponentes (junto a Schiller) y discípulo de uno de sus impulsores Herder (para quien la literatura no es una imitación, sino que se transforma porque está viva), el otro es Hamann (al margen de su mirada bíblica y teológica), del movimiento Sturm und Drang o Tempestad e Impulso, surgido en Alemania durante la segunda mitad del siglo XVIII y que, por tener como motor al sentimiento según Shakespeare y Rousseau, se convierte en opositor al racionalismo y en precursor del romanticismo: el modelo ideal era el Cisne de Avon, "traductor de la naturaleza en todas sus lenguas", y "mortal dotado de fuerza divina".

Así como había recurrido a temas nacionales para construir una totalidad viva, los alemanes habían de recordar su propia historia: la que no se detiene y por eso los modelos no sirven. Con esta invitación Herder insinuaba el plan de Goethe de hacer una obra dramática sobre Götz von Berlichingen, luego punta de lanza de la nueva estética. Sturm und Drang proviene de la pieza teatral homónima escrita por F. Klinger en 1776.

Esto es importante destacarlo, antes de entrar a hablar de la novela, toda vez que en ella hay coincidencias con los motivos que animaron a los autores de Sturm und drang: la libertad de expresión tomada por el artista; la subjetividad individual no supeditada al prejuicio; el desborde de la emoción en clara oposición a la hipocresía, al racionalismo (propio de la Ilustración) y a los movimientos asociados en su época a la estética; luego, por contraste, de acuerdo con el naturalismo. En La búsqueda insaciable una de las primeras virtudes radica en cómo Gómez logra sacudirse de la poderosa influencia alemana para presentar una obra original en su planteamiento, tratamiento y desarrollo: de la novela de formación va a la novela autobiográfica, de esta a la novela dentro de la novela y de ahí a la escritura auto-consciente; del erotismo, genitalismo y sexualidad desbordantes del inicio, va pasando poco a poco a la construcción de un edificio ideológico e intelectual sin precedentes dentro de la historia de la literatura colombiana, salvo en novelas como De sobremesa (1895), de José A. Silva o Esteban Gamborena (1950), de Arturo Echeverri, en las que las referencias a la literatura y a los diálogos culturales, los dardos a la Iglesia, los políticos, la cultura, los medios de información y la farándula, la alusión a los prejuicios sociales, son harto frecuentes y de una altura y calidad poco usuales en el precario mapa de las grandes novelas nacionales.

Entretanto, habrá pasado de los recuerdos infantiles del protagonista, Randolph Heredia, a la novela autobiográfica de su alter ego Rogelio (los dos, alter ego del autor), para referir la ausencia del padre, más tarde los juegos infantiles, las relaciones familiares, el ingreso al colegio y a la Universidad, la temprana enfermedad (el tifo), la precoz presencia de la muerte, el despertar de la sexualidad, el descubrimiento de la condición homosexual de Randolph-Rogelio, la formación y los vínculos afectivo-intelectuales, el hallazgo de autores literarios, los dolores y neurosis personales, las tragedias colectivas, los avatares de la política y las penurias del pueblo. Todo esto en medio del fragor de la lucha política, la violencia en el campo, los gobiernos de López Pumarejo, el asesinato de Gaitán y sus consecuencias a escala nacional e internacional, la aparición y pérdida de otros personajes de la vida política y cultural del país… Una novela caleidoscópica en el más amplio y mejor de los sentidos, sin concesiones a la vulgaridad, al manierismo o a la mediocridad. Con personajes tremendamente humanos, con sus contradicciones, fortalezas y debilidades, con sus penurias, angustias y temores, aunque también con sus virtudes, decisiones y libertades. Con una estructura literaria fuertemente impregnada por los diálogos intertextuales, el espacio bucólico y el contrastante citadino, el psicoanálisis, la situación política, los vínculos con otras latitudes culturales, las relaciones entre hombres y mujeres, las reflexiones sobre la amistad, el afecto y el amor, todo ello inmerso en el inefable choque entre la vitalidad, la tranquilidad y la relativa paz del campo con la morbilidad, el peligro y la inseguridad cotidiana de la urbe: el tránsito del nostálgico e inventado pueblo Umbría a la caótica y real ciudad Bogotá.

Hasta llegar a la experiencia entre atractiva y peligrosa de recibir una beca para ir al exterior, que inspirarán en el protagonista la ambición de viajero exigente y perpetuamente insatisfecho, es decir, depositario a su manera de la eterna pesquisa; a la harto ponderable idea de "vivir en poesía", en tanto ética personal y de proyección colectiva en la búsqueda insaciable de la utopía, del conocimiento, del amor como herramientas de comunicación y comunión entre hombres y mujeres, adultos y niños, viejos y jóvenes, sin prevenciones ni mezquindades: sin barbaries, que no son otra cosa que la negación del pensamiento; así como a la spinozana noción de que "hablamos de libertad porque ignoramos lo que nos determina", especie de columna vertebral filosófica que anima a la novela y al acervo reflexivo del autor: filosofía y acervo que a éste le sirven para mostrar su destreza y capacidad narrativas al abordar los asuntos más disímiles, hilvanados con coherencia para goce y placer de lectores inconformes y no adaptados a lo que la tradicional, y por ello conservadora, industria cultural-mediática, sin cautela, sin ética, acostumbra a publicar y a difundir por estos pagos.

En consecuencia, dice el personaje Randolph, "no hay culpables porque para que alguien lo fuera, se necesitaría que eligiera el mal pudiendo elegir el bien y que supiera, sin sombra de duda, qué es el bien y qué es el mal a cada paso. Sólo hay responsables porque apenas es posible conocer en parte las determinaciones inmediatas de un acto y con base en ese precario saber, apostar por alguna probable salida del atolladero". Y esa probable salida, en la novela, se propone desde el socialismo, como superación del capitalismo, lo cual sólo sería posible, según Heredia, cuando el primero aprenda a asimilar y profundizar, actualizándolas, las conquistas democráticas, científicas, técnicas, artísticas e incluso pedagógicas, que la burguesía ascendente supo fomentar en sus primeras etapas de choque con las secuelas feudales, entre ellas cierta libertad de expresión, y si lograba afianzarse como una nueva sociedad que no asfixiara en el unanimismo dependiente de una manipuladora cúpula burocrática, la variada e inmensa riqueza de los aportes individuales. Esto lo sostiene el protagonista de La búsqueda insaciable, quizás pensando en que el capitalismo ha anulado a la masa en favor del individualismo, no sin antes convertir al individuo en dinero, y el socialismo ha anulado al individualismo, no sin antes convertir al individuo en esclavo, en favor de la masa: borreguil frente al capitalismo y obsecuente frente al socialismo. Masas que en ambos casos van al matadero cual ovejas, con la no poca colaboración de los medios masivos.

La búsqueda insaciable es una obra a favor de la igualdad y contra la injusticia, en pro de la diversa y compleja condición humana, sin sesgos artísticos, ideológicos ni políticos; con una inquebrantable voluntad de poder humano, humanístico y humanitario, una radical mirada transgresora, desde lo literario, en torno a los prejuicios sociales, raciales y sexuales, con honestidad y vitalidad humano-artística sin par, en fin, con un raro valor individual para exponer y plasmar un discurso incontaminado al que será difícil hacerle resistencia desde la historia oficial, la intolerable intolerancia, la oscura caverna de las instituciones, los curas, los militares, los medios masivos, los políticos tercos y sectarios. A todos los cuales también se dirige la novela, con el anhelo sin interés y bien intencionado de producir una catarsis general, para que por fin el país pueda comenzar a ver con otros ojos sus bienes culturales de valor y no simuladores de cultura o claros ejemplos de seudo-cultura, a establecer comparaciones con literaturas distintas y distantes, en fin, a provocar realidades socio-económico-políticas diferentes y a no aceptar las tristes constataciones de miseria, injusticia e inequitativa distribución de las riquezas que los padres y prohombres de la patria (boba) le han dejado…

Esa radical contundencia de La búsqueda insaciable recuerda las palabras de Franz Kafka a su amigo Oskar Pollack en 1904: "En general, creo que sólo debemos leer libros que nos muerdan y nos arañen. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un mazazo en el cráneo, ¿para qué molestarnos en leerlo? ¿Para que nos haga felices, como dices tú? Cielo santo, ¡seríamos igualmente felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hacen felices podríamos escribirlos nosotros mismos si no nos quedara otro remedio. Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos más que a nosotros mismos, libros que hagan sentirnos desterrados a las junglas más remotas, lejos de toda presencia humana, algo semejante al suicidio. Un libro debe ser el hacha que quiebre el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo".

La ópera-prima narrativa del maestro E. Gómez es, en esencia, una novela transgresora que muestra el malestar, el dolor (en medio de una falsa felicidad) y la lucha del hombre en una sociedad que aún no le permite salir del atolladero, sumido como está en el conformismo generalizado, en el hiperconsumismo, en el tributo irracional al dinero y a la razón: los que, para su desgracia, responden aún a la sin-razón de Estado, pero cuyo fin parece estar próximo. La misma sin-razón a la que en su momento desafió Carlos A. Truque, en La vocación y el medio: historia de un escritor, Mito Nº 6, marzo de 1956: "Todas las pruebas que he soportado, en lucha contra el concepto imperante sobre el escritor, las que debe haber pasado todo aquél que se dedique a escribir en un país como el nuestro, donde el artista es tolerado apenas cuando la clase dirigente quiere olvidar por unos minutos la tragedia de los balances y las cotizaciones de la bolsa. Entonces, esa clase rectora inepta, pone sus condiciones y obliga al artista a hacer una obra alejada de la realidad, con materiales de segunda mano, pero que puedan servir el objetivo de llenar los deseos enfermizos de una casta que ha vivido de los sufrimientos ajenos y que no quiere un arte que pueda mostrarle su culpabilidad". Responsabilidad por culpabilidad probablemente fuera lo único que Eduardo Gómez cambiaría a dichas palabras. En ese sentido, un poderoso material intelectual de primera mano, el de La búsqueda insaciable, hecho a base de sensibilidad y ambigüedad artísticas, no de racionalidad pragmática, se dirige al núcleo de un capitalismo esclerotizado, con el aval de quienes avizoran una literatura que se pueda comprar pero que, aun así, no se venda… una que siga en pos de la utopía en tanto inclusión de todos en la construcción de la libertad y de la autonomía individual y colectiva. Para poder vivir en poesía…

*(Bogotá, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crítico de cine y de jazz, catedrático, conferencista, corrector de estilo y, por encima de todo, lector. Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fábrica de Sueños: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estéreo y U. N. Radio (1990-2004). Fundador y director del Cine Club Andrés Caicedo desde 1984. Fundación Social (1987): Ganador del Concurso de Cuento Cenpro TV, con Movimiento en falso. Feria Int. del Libro de Bogotá: conferencista invitado (1987-2005). U. Central (2006): Finalista del Concurso Nacional de Cuento 25 Años del TEUC, con Noticias del imperio, por Henry V. Miller (La muerte del endriago y otros cuentos, U. Central, 2007). Invitado a la X Edición del Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia (4-8.XII.09). U. Nacional (2010): Invitado por Enda América Latina – Colombia al Taller de DDHH del CED Ramón de Zubiría, con la charla Derechos humanos & Convivencia en el aula (9.XII.10). XXIV Feria Int. del Libro de Bogotá (4-16.V.11): Invitado por el MinCultura a presentar el ensayo, impreso por la misma entidad, Arnoldo Palacios: Matar, un acto excluido de nuestras vidas… (13.V.11). U. Central: Ponente en el I Congreso Int. Izquierdas, Movimientos sociales y cultura política en Colombia con el ensayo Un espíritu libre…: sobre la crisis de la cultura y los medios – Una lectura de izquierda (20.X.11). U. N. Radio: Invitado al Especial Brasil para presentar el ensayo Chico Buarque: No hay que perpetuar en la partitura la tristeza… (1º.V.12). Colaborador de El Magazín virtual de El Espectador, desde el 4.VI.12. Invitado al V Congreso Int. de REIAL, Nahuatzén, Michoacán, México, con el ensayo Roberto Arlt: La palabra como recurso ante la impotencia (22-25.X.12). Invitado por El Teatrito, de Mérida, Yucatán, para hablar de Anthony Burgess-Stanley Kubrick y Una naranja mecánica (27.X.12). Invitado por Le Monde Diplomatique (Edición Colombia) y Desde Abajo para entrevistar al periodista Ignacio Ramonet (Director de Le Monde Diplomatique, Edición España), en Retrospectivas: Un recorrido por el Cine Latinoamericano http://www.youtube.com/user/periodicodesdeabajo?feature=results_main (5.XI.12). Co-autor del libro Camilo Torres: cruz de luz (FiCa, 2006), ha escrito en revistas Semana, Número, Hojas Universitarias, Al Margen, Agencia Periodística de América del Sur (APAS), de Argentina, Magna Terra, de Guatemala; hoy en Agulha Revista de Cultura y Agulha Hispánica, de Brasil, Matérika, de Costa Rica, y en www.milinviernos.com y espera la publicación de sus libros La Fábrica de Sueños (Ensayos sobre Cine), El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), Grandes del Jazz, Ocho minutos y otros cuentos, Músicos del Brasil. Ha hecho corrección de estilo para Norma y Mondadori, hoy para la Plataforma Colombiana de DDHH, Democracia y Desarrollo y Enda AL-Colombia. Además, Director del Cine-Club & Tertulias Culturales de la F. U. Los Libertadores y colaborador de la Revista Gol & Gol – El Mundo del Balón. E-mail: [email protected]

 

** Este ensayo fue escrito antes de que fuera publicada la novela por la Editorial Común Presencia (mayo, 2013).

Temas relacionados