'Cada nuevo Festival es un kilómetro lleno'

Reconocido por ser el fotógrafo de los escritores, Daniel Mordzinsky está en el Hay Festival de Cartagena con una obra que recorre los diez años del evento cultural y retrata los momentos más emblemáticos.

Daniel Mordzinsky.

A Daniel Mordzinsky la vida se encargó de presentarle las oportunidades que marcaron el rumbo de su camino. Cuando tenía 18 años retrató a Jorge Luis Borges, la primera fotografía que tomo en su vida a un escritor, y quedó fascinado con la posibilidad que se abría ante sus ojos. El lente, la luz, los escenarios y los personajes comenzaron a formar parte de su cotidianidad, construyendo una carrera en la que ya lleva 30 años.

Hoy el fotógrafo argentino regresa al Hay Festival de Cartagena para inmortalizar los mejores momentos de uno de los eventos más importantes de la cultura en Colombia, que este 2015 cumple diez años, y al cual ha asistido desde sus inicios. A propósito de su visita a Colombia Mordzinsky habló con El Espectador de sus pasiones, retos y los personajes que le han dejado huella.


P: ¿Qué lo motivó a dedicarse a la fotografía?

Tendría 8 o 9 años, mi papá me había llevado a ver un espectáculo infantil y con la boleta de entrada se podía participar en una rifa. Un animador sacó un numero –« siete »- y era el mío. Mi papá buscó el tiquete pero solo encontró el de él que tenía el número 6. Antes de que el animador hiciera un nuevo sorteo levanté la mano y subí al escenario suplicando para que no me pidiera el papel que comprobaba que yo tenía el número acertado. Sin embargo me lo pidió. Como no lo tenía me pidió que me sentara. Llorando vi como otro niño se quedaba con el premio: una cámara fotográfica. Desde entonces no he parado de buscar la cámara que ese día el animador me negó...


P: ¿Cuál fue su experiencia la primera vez que asistió al Hay Festival en Cartagena?

Fundamental. Digamos que mi presencia en el Hay Festival estaba en el aire, o que Hector Abad Faciolince la puso en el aire, pero cuando los organizadores me lo propusieron, no dudé un segundo. Todo comenzó con Bogotá 39. Nunca olvidaré el texto conmovedor que publicó Juan Gabriel Vásquez en El Espectador. Se llamaba 39 +1.


P: ¿Lleva diez años retratando a los escritores que visitan nuestro país, cómo ha visto el Festival en su recorrido?

Los Hay Festival han supuesto una nueva manera de gestionar la cultura literaria contemporánea y su proyección pública. Han significado un cambio de raíz en la interpretación del hecho literario en la sociedad civil. El perfil de cada festival, con su dinámica de interrelación entre autores y público, genera unos espacios (no materiales, sino de convivencia, de diálogo, de intercambio de experiencias) que son a la vez patrimonio colectivo y parte de la memoria de cada escritor. Tengo que confesar que para mí no puede haber mayor honor que ser fotógrafo de este "evento en marcha”. Mi gratitud a Cristina Fuentes por su confianza y por brindarme una total libertad de trabajo.


P: ¿Sé que es difícil escoger un personaje significativo, pero podría pensar en alguno que le ha dejado huella?

Mi último encuentro con Gabriel García Márquez en su casa de Cartagena. Esas fotos tienen mucha soledad y un aire de despedida. Quizá esa sea la gran virtud de la fotografía: hacer perdurar instantes de vida.


P: ¿Cuál será el propósito de este año en el Festival?

Hacer las mejores fotos de mi vida, disfrutar y pasarla bien. Si yo estoy bien las fotos saldrán con sonrisa.


P: La exposición que presentará está compuesta de cien fotos ¿cómo fue el proceso de selección?

"Cien fotos, muchas vidas" es una invitación al corazón del Hay Festival de Cartagena. Toda selección es parcial e incompleta y me resultó dificilísimo escoger entre tantas miles de imágenes, pero recorriendo las fotos creo que da una idea clara de este maravilloso festival y es también, una invitación al viaje y a la lectura.

Las fotografías están reunidas en un libro publicado por Random House y editado por Margarita Valencia, y contiene una maravillosa selección de entrevistas de algunos de los más prestigiosos invitados al Hay.


P: ¿Qué le despierta Cartagena?

La sensación de volver a casa a encontrarme con amigos que quiero y admiro.


P: ¿Cómo empezó la pasión por retratar escritores?

Creo que en la adolescencia, cuando se empieza a conformar el mundo de los sueños. No sé a qué edad, pero me recuerdo muy joven huyendo mentalmente de la dictadura militar argentina con un poema de Roberto Juarroz en el bolsillo, leyendo con ansiedad a Cortázar y a Vargas Llosa y también mucha literatura francesa.


P: ¿En estos años de estar en diferentes Hay Festival en el mundo que es lo más gratificante?

Cada nuevo Festival es un kilómetro lleno, una página en blanco para llenar.


P: ¿Lo más difícil del trabajo?

Estar en tres lugares a la vez. Al genio de la botella le pediría el don de la ubicuidad.


P: ¿Un fotógrafo que admire?

El gran Philippe Halsman. Me hubiera encantado hacer esa foto de Nabokov en pantaloncito corto cazando mariposas.


P: ¿Una de los primeros retratos en su vida fue a Jorge Luis Borges, cómo fue ese momento?

Cuando la hice tenía 18 años y no me imaginaba la aventura que se abría ante mi lente. Recuerdo los esfuerzos de Jorge Luis Borges para adaptarse a mis demandas y su aura imponente de poeta ciego. Esa primera fotografía se convirtió en el punto de partida de mi proyecto, en la letra Aleph de mi cartografía.


P: ¿Por qué escritores?

Escribir es mucho más difícil y fotografiar escritores es la mejor manera que encontré de contribuir a ese milagro maravilloso que es la literatura.


P: ¿Por qué la literatura, el cine y la fotografía son la mezcla perfecta?

En el fondo toda forma parte de lo mismo: una búsqueda de la verdad invisible, de la maravilla de la narración. Y ese secreto está codificado con palabras/imágenes que igual sirven para hacer películas, poemas de amor o fotos en blanco y negro.


P: ¿Cuál es la clave para una buena foto?

El respeto por el trabajo de cada retratado y, sobre todo, por la intimidad del escritor. Hay un pacto tácito de no agresión. Modestia aparte, en el medio se me conoce y se sabe que nunca aprovecho la debilidad o los despistes para hacer sensacionalismo. A veces me sale mal, otras bien; pero si tengo un mérito es el de no invadir los territorios vedados. Lo que nunca haría es traicionarlos y publicar una foto hecha con mala intención o agresiva hacia su dignidad.


P: ¿Cómo define su forma de hacer fotografía?

Mentiría si dijera que lo sé. Supongo que es imposible definirlo con una generalidad. En principio una buena imagen es esa que no te da la impresión de haberla visto muchas veces, aunque de verdad la hayas visto muchas veces… pero no querría ser petulante. Hay fotos excelentes que te piden un rato más de atención, hay otras que son buenas y no dan ganas de mirar en determinado momento… Uf, ¡qué pregunta tan difícil!
La verdad es que con cada autor es distinto y cada fotografía es una nueva historia.


P: ¿De todos los escritores que han pasado por su lente, quién le hace falta?

Mi proyecto es interminable e infinito, muchos escritores se murieron sin que pudiera retratarlos, cada día descubro decenas de autores que me gustaría fotografiar pero viven en lugares lejanos para mí. Como en el mito de Sísifo, cuantos más escritores retrato más me quedan por fotografiar.


P: ¿Un personaje difícil de retratar?

Me cuestan las primeras veces y paradójicamente me resulta difícil fotografiar a los autores que admiro, aquellos que su escritura me atrapa, que he leído con pasión y que temo decepcionar.


P: ¿Qué otras pasiones tiene?

La literatura y los viajes alimentan mi vida y mis sueños, creo que eso comenzó durante la adolescencia, cuando leía para escapar a la horrible realidad que vivía bajo la dictadura militar argentina.


P: ¿Un momento triste de su vida?

La destrucción de mis archivos fotográficos. 27 años de ilusiones y de sueños tirados a la basura.


P: ¿Un tesoro en su vida?

Mi gran fortuna es mi familia y los amigos que tengo


P: ¿A qué le tiene miedo?

Escribo estas respuestas volando a 10 mil metros de altura, y lo que más miedo me da son los aviones...


P: ¿En estos momentos en qué proyectos estás trabajando?

Hace más de 30 años que ando a cuestas con « Cuartos de Escritura », fotografías de escritores en hoteles de todo el mundo.

Con este proyecto quiero desmitificar el acto de la escritura y mostrar algo tan simple (pero tan difícil de atrapar) como el recogimiento del autor. Ese momento en que está en el cuarto de escritura. La pieza de hotel, la ventana que da a un patio, el espejo ajeno donde se mira antes de poner manos a la obra. O donde acaba de escribir una obra maestra.

Y este año --siempre en el marco del Hay Festival de Cartagena—expongo una serie de gigantografías de ese proyecto en el Hotel Santa Clara de Cartagena. El lugar perfecto.

 

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La exposición “Cien fotos, muchas vidas” estará abierta en el Centro de Formación de la Cooperación Española desde el próximo jueves 29 de enero a las 6:30 de la tarde hasta el 27 de febrero en los siguientes horarios: lunes a viernes: 8:00 am a 7:00 pm; y sábados y domingos: de 9:00 am a 7:00 pm.

Entrada libre

 [email protected]

@mariaalemoreno

 

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