Nace plataforma para seguir el pulso al asesinato de líderes sociales y el futuro de excombatientes

hace 46 mins

Cadena de acusaciones

El productor y empresario Kenny Ortega fue el primer testigo en rendir testimonio en el caso del cardiólogo personal de Michael Jackson, durante la diligencia realizada ayer en la Corte Mayor de Los Ángeles.

La novela, como sinónimo de pesadilla, de Conrad Murray continúa. Su abogado defensor, Ed Chernoff, presentó pruebas contundentes, como fotografías inéditas, videos y grabaciones de audio en las que Michael Jackson le imploraba el suministro de medicamentos para conciliar el sueño. “Si no duermo, si no consigo dormir, no puedo hacer el ensayo. Y si no ensayo, no puedo hacer el show, y fracasaré”, le decía la estrella a su médico personal en un registro en el que se lo escuchaba ya totalmente sedado.


El primer testigo, tal y como estaba definido desde el comienzo, fue el productor Kenny Ortega, responsable de todo el montaje de la serie de espectáculos This Is It que Jackson realizaría en Londres y que significaría su regreso a los escenarios.


Las palabras de Ortega fueron respaldadas por el ensayo de los videos ‘The Way You Make Me Feel’ y ‘Earth Song’. El productor aseguró que durante todo el mes de junio vio muy decaído al artista y que esa preocupación por su estado físico le había costado una fuerte discusión con Murray, quien insistió en que el productor no debía interferir en el proceso de recuperación de su paciente. Sin embargo, el testigo también dijo que el 23 y 24 del mismo mes el semblante de Jackson estaba más que resplandeciente y que llegó a los ensayos con muchas ganas de hacer música. “Luego de cumplir las fechas de Londres, Michael quería llevar This Is It al mundo, tal vez incluso a Estados Unidos, y luego hacer cine”, comentó Ortega.


Otro de los testigos fue el empresario Paul Gongaware, quien fue interrogado por la diputada Deborah Brazil. El responsable de la inversión económica para la realización de los conciertos de Jackson en Londres manifestó que Conrad Murray era culpable por haber actuado de manera negligente con una persona que había depositado la vida en sus manos. Por eso, cuando Jackson le dijo a Gongaware que necesitaba contratar los servicios de Murray, la respuesta del empresario fue tajante: “De ninguna manera”. Luego, subió al estrado Kathy Jorrie, una abogada que levantó el contrato para AEG (la firma de Gongaware) entre Jackson y Murray, sobre los términos del trabajo del doctor para la estrella de cara a los conciertos.


La segunda diligencia terminó pasadas las 4 p.m. y se espera que en las próximas jornadas las declaraciones, tanto de un lado como del otro, suban el volumen.