Carlos Muñoz, sigue siendo el rey

Luego de estar internado en la Clínica Reina Sofía de Bogotá, murió este lunes el actor santandereano. Su salud se había complicado tras ser operado de una hernia. Luto en el mundo de la actuación.

Cuando llegó la televisión a Colombia todo cambió. Se inventaron en el país los sets, cambiaron los personajes, los guiones y las ideas. Cambiaron los espectadores, las formas, el fondo. El 13 de junio de 1954 no bastó con engalanar las voces y perfeccionar los sonidos contra la mesa frente a los micrófonos, ni simular el galopar de los caballos o el vuelo de los pájaros. Las primeras imágenes de la pantalla sacudieron al país. Carlos Muñoz (Puente Nacional, Santander, 1943) estuvo ahí: presenció desde dentro el espectáculo tres días después de haberse encendido el primer televisor en el país, el 15 de junio de 1954.

“Por esa época había un actor español en Colombia que se llamaba Alberto Catalá, le decíamos el papi Catalá. Él hizo un monólogo de esos que los españoles se saben. Ambientamos una taberna con jamones y chorizos pintados en un backing (panel que forma parte de la escenografía). No había nada corpóreo. Había una mesa y encima una botella que se suponía era de vino, unas copas y cuatro actores: Guillermo Rubiano, Gonzalo Vera Quintana, Fabio Camero y Carlos Muñoz. El papi estaba al lado de nosotros de pie con su monólogo y cada vez que él decía una frase contundente, nosotros exclamábamos: “Vamos hombre”, “aj, aj, olé’ y fumábamos, y le pegábamos con los pies al suelo. Mi debut en la televisión colombiana hace 61 años fue como extra”, dijo el actor en una entrevista para El Espectador, en agosto del año pasado.

Luego vinieron los protagónicos: Pero sigo siendo el rey (interpretando a Adán Corona); Caballo viejo (novela en la que asumió el rol de Epifanio del Cristo Martínez) y San Tropel (donde personificó al padre Pío V Quintero).

Los premios: cinco Indias Catalina en las categorías de Mejor Actor, Mejor Actor del Siglo, Mejor Actor de Reparto y el Premio a Toda una Vida. También fue ganador de tres premios TVyNovelas por sus papeles en las producciones La fuerza del poder, Chepe fortuna y ¿Dónde carajos está Umaña?, entre otros, como tres Simón Bolívar, un Precolombino de Oro y dos placas del Canal Caracol.

Se fue a México y fue político. Después de un tiempo la televisión le dio la espalda: “Cada vez hay más homenajes, más pergaminos, condecoraciones... Todo eso. Resulta que la realidad es que soy bueno para eso, pero no soy bueno para trabajar. ¿Por qué si puedo ser tan interesante para hacer entrevistas, contar mi vida y hablar de mis 70 años de experiencia profesional no me tienen en cuenta para trabajar? Para trabajar si no soy importante. No lo entiendo”, agregó Muñoz.

Antes de estar internado en la Clínica Reina Sofía de Bogotá, Carlos Muñoz hacía, por lo menos, tres entrevistas semanales donde contaba los pormenores de su carrera, los impasses del oficio de actor y donde repetía sin cansancio estar un poco decepcionado de la “ligereza” con la que se toma ahora el arte de actuar. Su presencia en la televisión fue relegada a papeles débiles, secundarios y sin mayor profundidad. La última novela que grabó, ¿Dónde carajos está Umaña?, fue hace tres años. Vivió sus últimos años de dictar charlas en universidades, asesorar y grabar las promos del Canal Uno.

Así despide el país a uno de sus actores más importantes y legendarios: con homenajes, una habitación llena de diplomas y reconocimientos, con distinciones, pero con un olvido amargo, un silencio profundo y una indiferencia a la experiencia. Se despidió de Carlos Muñoz con muchos homenajes, pero pocas oportunidades para que él hiciera lo que siempre amó: actuar.

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